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The Big Short (La Gran Apuesta)

Por el Cine/TV

The Big Short (La Gran Apuesta)No era fácil ponerse a explicar una crisis tan compleja como la que sacudió a Estados Unidos y el mundo entre 2007 y 2008. El director Adam McKay se animó a hacerlo en una película que agarra confianza con el correr de los minutos y cumple con el objetivo de entretener.

The Big Short (La Gran Apuesta)

Si piensan en películas apocalípticas (tipo Armagedón o cualquiera en la que hagan cachucha la Tierra) verán que lo usual es contar las historias de pequeñas personas que corren de aquí para allá mientras el mundo se viene abajo. Tiene bastante lógica, ya que es más fácil hacer que el público empatice con una familia tipo que con un continente entero.

Algo parecido sucede con The Big Short, en el sentido de que acompañamos a un puñado de pobres diablos durante la última gran crisis financiera del planeta, aunque en este caso ellos se hayan ganado el lugar en la historia: son quienes descubrieron que algo andaba mal en el sistema bancario con todo ese asunto de los créditos hipotecarios y las obligaciones garantizadas por deuda.

¿Dos párrafos y ya te duele la cabeza? No te culpo. La trama se ocupa de asuntos bastante complejos para quien no esté sumergidos en el mundo de las finanzas. Para eso (y más) tenemos al director y guionista Adam McKay.

The Big Short (La Gran Apuesta)

Si les suena ese nombre, es porque es el amigote de Will Ferrell que coescribió junto a él y dirigió Talladega Nights, las dos de Anchorman y Step Brothers. Más cerca en el tiempo fue uno de los guionistas de Ant-Man, pero no vamos a culparlo por eso.

McKay toma las riendas de la narración desde el comienzo y la transforma en una especie de "mockumentary" o falso documental, intercalando declaraciones de Ryan Gosling (rompiendo la cuarta pared) con imágenes de archivo de trabajadores de Wall Street, olas y campo fértil.

Con el correr de los minutos y casi sin darnos cuenta, la forma de contar se va volviendo más clásica, con digresiones puntuales para explicar algunos de los asuntos más engorrosos de la trama. Hay dos o tres interrupciones explicativas que son lo más gracioso de la película.

En el resto, el humor está presente pero no satura, o al menos deja de hacerlo cuando se acaban los trucos del comienzo y empezamos a conocer la vida de Michael Burry, el primer tipo que vio que todo era una gran mentira.

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Ni bien Burry (interpretado por Christian Bale peinado para el orto) descubre que el mercado está por caer, hace lo que cualquier persona sensata haría: juntar mil millones de dólares y apostar a las financieras que el mercado está por caer. Estados Unidos, nena.

Sus acciones son descubiertas por otros personajes, en especial una pequeña firma que tiene al mando a Steve Carell en el papel de Mark Baum. Al principio Baum podría ser simplemente otro personaje de comedia de Carell, pero la mutación que sufre la película lo convierte en alguien mucho más atractivo, dentro de un elenco repleto de figuras con motivaciones poco o nada altruistas.

Con ayuda del guion, de las figuras invitadas y de algunos necesarios diálogos explicativos, recorreremos junto a los protagonistas el inexorable camino hacia el colapso económico.

Todos ellos son piezas del tablero corrupto y decadente, por lo que la visión de McKay y compañía es interna, con pocas (pero fuertes) menciones a lo que significaría la caída para el tipo común. La desconexión parece adrede, buscando que nos concentremos en las decisiones que toman Burry, Baum y compañía, quienes no especularon con el destino de millones de trabajadores, pero está claro que lo que les interesaba en primera instancia era el enriquecimiento personal. Tampoco se ahonda en las repercusiones internacionales, pero es que el tiempo no daba para todo.

Las más de dos horas se pasan volando, aunque quizás sea poco el tiempo dedicado a lo que sucede después de que la burbuja hipotecaria se pincha. Con lo mucho que nos involucramos con los personajes, merecemos más que placas contando cómo siguió la historia de cada uno. Claro que era importante el cómo llegaron hasta ahí, pero lo que vino después también valía la pena mostrarse.

No me pareció una maravilla del cine ni creo que sea un filme indispensable. Sí cumple con el objetivo de acercarnos a un tema bastante entreverado y hacerlo con frescura, sobre todo cuando deja de lado la intención de hacer un "falso documental cool" y nos presenta las historias humanas detrás de una joda global.

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