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The Flash T1E12 - "Crazy for You"

Por el Cine/TV

The Flash T1E12 - Crazy for YouUna muchacha con la capacidad de teletransportarse libera a su novio de la prisión y queda en la mira del "Team Flash", que tiene sus propios problemas: afinar en el karaoke, conseguir una cita, liberar a un supervillano para conseguir información... lo de siempre.

The Flash T1E12 - Crazy for You

En algunos, sólo en algunos elementos, el episodio 12 de The Flash pareció dar un paso atrás. No porque fuera menos disfrutable, sino porque hubo un regreso pequeñito a aquel comienzo de serie con los "superpoderosos de la semana", en donde los guionistas estaban carreteando (no careteando) y necesitaban establecer algunas reglas antes de largarse a volar.

Es cierto que siempre tuvimos una rotación de antagonistas, pero de a poco mostraban cierta originalidad, sea porque se tratara del peor enemigo de nuestro héroe, de una figura del pasado o de una dupla de bandidos que no tuvieron nada que ver con la explosión de S.T.A.R. Labs.

Aquí volvimos a un villano (villana) que obtuvo poderes relacionados con oscuros conocimientos científicos, y si bien no se habló mucho del accidente, Shawna "Peek-a-Boo" Baez contó que llevaba un tiempo aprendiendo a usar sus poderes, dando a entender que tenían el mismo origen.

Se trataba de un poder visualmente interesante, y los tipos detrás de la serie lograron plasmarlo en buena forma con un presupuesto televisivo. Me refiero a la teletransportación, inspirada (al menos en lo visual) en aquella aparición de Nightcrawler en la película de los X-Men.

En lugar de colarse a la Casa Blanca, Piqui libera a su novio de la prisión y con él emprenden un raid delictivo para juntar el dinero que precisa el jefe del recién escapado. Pese a que el título del capítulo habla de una "locura" de amor, lo suyo era más bien una ceguera. El novio no tuvo problemas en dejarla pagando el pato cuando llegó la hora de los bifes.

Hubo un primer enfrentamiento con el velocista escarlata que terminó con escapatoria de la mala y para el final del episodio el Team Flash había descubierto, gracias a la ciencia, una forma de capturarla. Típico.

Por suerte los personajes que participaron de estos hechos familiares no son los mismos que hace unos meses. Han aprendido, han atravesado situaciones diversas y de a poco van generando una tercera dimensión. Incluso Caitlin, quien venía siendo la más relegada en materia de personalidad.

La doctora era poco más que un proyecto de viuda, relegada en materia de humor con respecto a Cisco y en materia de conocimientos con respecto a Wells. Pero esta semana se avivaron y la emparejaron con quien podría tener más cosas en común: (ni nombre es) Barry Allen.

No solamente fue ella quien bautizó a Shawna (los bautismos ya son parte de la serie y no me canso de ellos) sino que tuvo una salida amistosa con Barry, luego de que descubrieran que ambos son los que menos vida tienen fuera del laboratorio y la labor superheroica.

Así fue que terminaron en un karaoke, lo que permitió no solamente que compartieran un momento distendido para hablar de sus amores frustrados. También recordó a la audiencia que GRANT GUSTIN FUE LÍDER DE LOS WARBLERS EN GLEE, PAPÁ, POR SUPUESTO QUE SABE CANTAR. Ejem, perdón. Dejo esto por acá y sigo la reseña.

Luego de cantar Summer Nights, era obvio que alguna damisela se iba a acercar a darle el teléfono. La que lo hizo fue Linda Park, personaje conocido de los cómics, aunque por haberse casado con el Flash que vino después de este Flash. Lo importante es que su personaje entró con el pie derecho, se cargó a un nerd, le dio el número y encima resulta que sabe de deportes. ¿Iris? ¿Quién es Iris? ¿Y dónde están las Lindas?

La noche terminó con Barry llevando a una borrachísima Caitlin a su hogar. Ella quedó en ropa interior y la ayudó a ponerse la ropa de cama. La doctora dijo, no les miento, que él se merecía "una bichadita", algo que para un tipo rápido como él puede durar horas a supervelocidad. Flash juró que no vio nada, y si no que lo parta un rayo. Bueno, otro rayo.

Mientras tanto, la búsqueda de Peek-a-Boo incluyó un poco de ayuda desde dentro de la prisión: Papá Allen le dio data a Papá West y terminó ligándose un puntazo porque ese tipo de cosas no se hacen. No se colabora con la policía, ¿no es cierto, Flor de Piedra?

La última subtrama tuvo como protagonistas a Cisco y a Hartley Rathaway, el sonidista malévolo de la otra semana. Éste se mandó la gran Lecter y ofreció su ayuda al joven de las remeras copadas, a cambio de que lo sacara de esa celda y le permitiera mostrarle evidencia en lugares abiertos o poco concurridos. Divino lo tuyo, Cisco.

Terminó escapando, por supuesto, pero al menos sirvió para confirmar lo que suponíamos los lectores de DC: que Ronnie Raymond y el doctor Martin Stein se fusionaron durante el reventón del acelerador de partículas. Por lo menos no mentía.

Hubo tiempo para que Cisco confesara su pecadillo, y confesara que jugó un papel importante en la desintegración del prometido de Caitlin, algo que ella se tomó bastante bien, posiblemente por todo lo que se había tomado antes. Perdieron un villano pero ganaron otro, porque Lucila Rada terminó en uno de los perversos cuartitos del sótano.

Barry tuvo su cita con Linda, su padre le dijo que sabe perfectamente que de noche sale a callejear vestido con ropa apretada (quién no) y Caitlin mostró un toquecito de enamoramiento por nuestro héroe titular.

Ah, y un gorila gigante se morfó dos bananas, aunque fue bastante peor que como lo conté.

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