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The Following T2E13

Por el Cine/TV

The Following T2E13En el campamento de Joe Carroll, la tribuna de Ritmo de la Noche lo recibe con vítores. Mientras tanto, un personaje muy conocido se despide de la serie y no estará para "Las aventuras de Ryan Hardy en el espacio", título tentativo de la tercera temporada.

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Estamos atados a la silla de tortura, frente a un sádico que decidió arrancarnos las uñas de ambas manos y un pie (perdonó nuestro pie derecho quién sabe con qué retorcido propósito). Sentiremos una nueva oleada de dolor, pero para cuando termine sólo quedarán dos uñas por arrancar.

Algo así ocurre con The Following, cuya temporada de quince episodios está a punto de terminar. La mala noticia es que hay una tercera, pero nada asegura que vayamos a someternos a una nueva tortura... ¿A quién quiero engañar? Allí estaremos, quizás viendo "Las aventuras de Ryan Hardy en el espacio".

Por más que estamos cerca del alivio, todavía quedan muchas decisiones estúpidas. Como la de Cler, que es tan estúpida que el resto de los personajes creen que es estúpida. Si los personajes de The Following te dicen que lo que estás haciendo es una taradez, posiblemente estés para el récord Guinness.

La dama del paradero desconocido y el look cambiante quiere llamar la atención de Joe Carroll para sacarlo de su escondite, sin importar si esto lo enfurece y empuja a un homicidio masivo.

No se distraigan. Como recordarán, en el episodio anterior Kevin Tocino pudo infiltrarse en el campamento de Carroll, que es una mezcla de la mansión de Ojos bien cerrados con el estudio en el que se filmaba Ritmo de la Noche, a juzgar por cómo un montón de desaforados usando máscaras vitoreaba a Joe cuando se presentó en el patio de los sacrificios, o como mierda se llame.

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Lo de Carroll agitando a la tribuna fue maravilloso. Parecía Michael Buffer gritando: "Let's get ready to rumble!!!"

Ejem. Sigamos. Esta es la parte de la temporada en la que los enemigos (sean buenos o igual de malos) acechan a Joe y uno siente lástima por él. Tranquilos, el año pasado eso ocurrió en el capítulo cinco, más o menos.

Lily Benetton, los hermanos Macana y un grupo de mercenarios (como los Magníficos, pero malos) se disponen a invadir el campamento, mientras Kevin protagonizaba una versión con actores de las persecutas de Elmer y el conejo Bugs. Faltó que uno de los villanos le atara un moño de colores al caño de la escopeta y lo metiera en el agujero de algún árbol.

Si lo de Cler al principio fue una decisión estúpida, lo de Kevin dejándose atrapar ranquea alto en la lista. Todo para que él y Joe tengan una de esas escenas "tú no sabes cuánto me necesitas". ¿Se acuerdan cuando les decía que ellos dos son como Batman y el Guasón? Nunca tanto como en esa conversación.

Después Joe hace que el hijo del pastor mate a una ovejita descarriada. No hay mucho para comentar, pero a veces es necesario contar un mínimo de la trama.

Los capangas del campamento de Joe escapan, justo cuando Lily llega con la artillería pesada, redefiniendo el concepto de red shirt y matando a todos los que estén vestidos de rojo. El FBI llega, también, tarde como siempre, al tiempo que Cler le pasa un mensaje en clave a Joe para que sepa que está viva.

Para el final quedó el esperado encuentro entre Lily Benetton y Mike, en el que éste amenazó con matarla por haber limpiado a su viejo. Confieso que en el momento pensé "si después de perdonarle la vida, se te llega a escapar, te tenés que matar". Pero no, sus buenos balazos le dio.

Una menos para "Las aventuras de Ryan Hardy en el espacio".

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