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The Grand Budapest Hotel

Por el Cine/TV

The Grand Budapest HotelWes Anderson volvió con todo lo que se puede esperar de una de sus películas. Esta vez los personajes extravagantes y los silencios incómodos se mudaron a la república europea de Zubrowka, con una misteriosa muerte sirviendo de excusa para la acción. Sí, acción.

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Hay creadores de cómics con una voz tan particular, que hacen de cada uno de sus trabajos algo único, más allá de la calidad del producto final. Un ejemplo es el dibujante Mike Allred, dueño de un estilo inconfundible que combina la estética pop con el estilo de las historietas de antaño.

En el cine de Hollywood todavía quedan voces originales, dentro de una maquinaria dedicada a machacar secuelas como si no hubiera un mañana, y que hace que la televisión se quedara con el estandarte de "aquí se cuentan las mejores historias".

Amado u odiado (como suele ocurrir, se odia más a algunas personas por sus seguidores que por su producción), Wes Anderson es un autor que hace de cada uno de sus filmes un evento. Ayudado por un grupo de actores fieles a la causa, nos trae de manera periódica alguna pequeña o mediana anécdota, repleta de personajes estrafalarios vistos a través de sus pastelizados ojos.

Esta vez, el nostálgico marco será un hotel perdido en una ficticia nación europea. Escalón tras escalón, viajaremos al pasado para conocer la vida de Zero Moustafa, un simpático botones que llegará hasta el edificio del título para ganarse el pan.

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Al poco tiempo tendrá un aliado de fuste, el servicial Gustave H., preferido de las veteranas que se hospedan de manera temporal. La muerte de una de ellas desencadenará una serie de aventuras que llevarán a la improvisada pareja de aquí para allá, siendo cada uno de esos "aquí" y "allá" una pieza clásica Andersoniana.

El resultado final es un misterio detectivesco, con menos momentos intimistas que otras obras del director, pero disfrutable. Algunos actores deben luchar contra el karma de tener nombres más grandes que los pequeños papeles que les tocan, aunque la mayoría funciona en sus roles medidos y comedidos.

Era difícil situarse como la mejor película de Wes Anderson en mis tarjetas, sobre todo porque The Royal Tenenbaums está primera entre las películas que más me gustaron, sin importar el director. Quizás ni siquiera quede en el podio, para el que compiten The Life Aquatic with Steve Zissou, Moonrise Kingdom o The Darjeeling Limited (pa' los contras). Sí me encontré con una digna representante de la filmografía de este señor que tiene ganas de contar cosas que no involucran invasiones a la Casa Blanca.

Que también las miro, claro está.

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