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The Theory of Everything

Por el Cine/TV

The Theory of EverythingOtra historia de vida, pero es que a la gente le encanta. Esta vez el protagonista es uno de los cerebros más desarrollados del mundo, que sufre la ironía de una enfermedad motoneuronal mientras intenta llevar una vida cercana la normalidad. Alguna lagrimita rodará.

The Theory of Everything

The Theory of EverythingEsta es la segunda película biográfica (o biopic, como le dicen los yanquis, aunque suena como Harpic) que vi en pocos días y otra vez la cosa va de un genio de la ciencia que tiene triunfos y derrotas en su vida... como todo el mundo.

Lo que no pudo hacer The Imitation Game lo logró The Theory of Everything (La Teoría del Todo). No me refiero a traducir correctamente el título, sino a involucrar al espectador, en este caso yo, para que me crea que no estoy mirando una película sino una vida.

Quizás ayude, es justo mencionarlo, que mientras en la anterior estaba Benedict Cumberbatch, un tipo a quien ya conocí en un par de roles, mientras que aquí el protagonista es Eddie Redmayne, a quien jamás había visto en pantalla, por lo que en mi mente se convirtió en el profesor Stephen Hawking.

Al involucrarme con la acción, los puntos más fuertes del drama, especialmente en la primera hora de las dos que tiene la película, hicieron mella y hubo que recurrir al pañuelo de tela en más de una ocasión. Tanto por las buenas (el comienzo idílico de su relación con Jane, interpretada por una idílica Felicity Jones) como por las malas (el diagnóstico y las primeras etapas de su enfermedad motoneuronal).

Los puntos fuertes, como ocurre en esta clase de historias, tienen detrás una estrategia que busca la emoción. El comienzo muestra a un Hawking movedizo que contrastará con su inmovilidad posterior, y la banda sonora siempre está agazapada para darnos el empujoncito que nos lleve a las lágrimas.

Sin embargo, el director James Marsh y su troupe no abusan de estas herramientas, y si Redmayne comienza a tener más y más dificultades para hacerse entender, es porque así le ocurrió al original. El grado de "dramatización" parece ser el adecuado.

The Theory of Everything

También hay un grado de previsibilidad, como ocurría en la Harpic... digo, la biopic de Alan Turing. Sin embargo, algunos vaivenes en la vida del mismísimo Hawking le dan una cuota de suspenso. Siempre que uno desconozca los pormenores de la vida que está recorriendo, claro está.

Un tema presente durante todo el filme es la relación entre la religión (representada por Jane) y la ciencia (representada por ya se imaginan quién). Si bien están en constante choque, no se trata de una historia marcadamente secular, aunque queda claro que hay uno de los dos bandos que necesariamente debe olvidarse del otro a la hora de ampliar sus conocimientos.

Si es que Dios finalmente existe (hace rato que no me preocupo por ese tema), parece haber hecho todo lo posible para que Stephen no descubriera sus secretos, y aun así no lo logró. Así que no sería tan poderoso como lo pintan.

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