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Thor

Por el Cine/TV

ThorUno de los estrenos fuertes del cine de superhéroes del 2011 es “Thor”, la película de Kenneth Branagah basada en el personaje creado por Lee y Kirby en el ’62. La película logra concentrar en dos horas la mejor propuesta superheroica marveliana a la fecha. Pasá y entérate por qué.

ThorEl estreno de Thor, la reciente película de Marvel basada en el icónico personaje nórdico, generó muchas expectativas. Con algún tropiezo menor, la calidad de las producciones basadas en las franquicias de la compañía fue por lo general de buena para arriba. La película de Kenneth Branagah, loado sea Odín, no sólo superó cualquier temor que pudiera generar la adaptación de una historia así de ambiciosa en cuanto a sus dimensiones a pantalla grande, sino que además terminó siendo la mejor propuesta cinematográfica de superhéroes marvelianos al día de hoy, a juicio de este humilde (humildad aprendida de Thor, para ser sinceros) redactor.

Las casi dos horas de Thor vuelan frente al espectador. Analizando las dimensiones e implicancias de una trama que se desarrolla en dos o tres rincones bien distantes del universo (literalmente), el hecho de que en ningún momento se genere confusión en el espectador lleva a apreciar el pulso narrativo y la fluidez con la que se desarrolla la trama. Para ser una historia ambientada en la Tierra – Asgard – Jotunheim, “Thor” nunca genera disociaciones que alejen al espectador de lo narrado.

ThorEl guión encuentra esa mezcla justa de liviandad, profundidad, drama y humor que hace que la correspondencia con los personajes sea muy alta desde el principio. Si bien la historia es netamente divertida y marveliana en esencia, así como ocurría con las Iron Man y Hulk (en el caso del gigante esmeralda, principalmente nos referimos a la segunda), se cuelan algunas reflexiones sobre la naturaleza de la guerra, las decisiones que conllevan a la paz o al enfrentamiento y cuestiones similares. El arco argumental que gira en torno al protagonista puede verse venir a la legua desde el momento en que se desarrollan los primeros giros dramáticos de la trama, pero esto no resta ningún valor a una película que cuenta la historia del gigante nórdico de rizos dorados con humanidad, calidez y sinceridad. El destino de Thor se anuncia en las escenas iniciales y eso no conlleva ningún demérito: no me importa en absoluto que me cuenten historias arquetípicas sin demasiados vericuetos argumentales complicados, tan sólo me interesa que lo que me relaten, me lo cuenten bien. Y Thor, en este sentido, es un éxito total, un mérito de los guionistas, el director Branagah y las actuaciones de los implicados.

ThorUna película de esta naturaleza necesita apoyarse en muchos elementos, pero sin duda uno no menor son las actuaciones de los protagonistas. En Thor, primero que nadie, tenemos a un Chris Hemsworth muy adecuado a su papel, ya sea desde el punto de vista de su apariencia (un deleite para los ojos femeninos, según me contaba alguna representante del género con la que fui a ver la película) o su actuación, con momentos de gran efectividad en la transmisión de emociones encontradas como el orgullo desmedido, la humildad, la calidez, el afecto o la arrogancia absoluta. Un Anthony Hopkins muy medido (por lo menos para lo que nos tiene acostumbrado en sus últimas actuaciones-sobreactuaciones) acompaña dignamente en un papel de Odín con dosis justas de “gravitas” y sentido dramático. Los “Warriors Three”, Fandral (Joshua Dallas), Hogun (Tadanobu Asano), y Volstagg (un Ray Stevenson que para este papel, de Punisher a esta parte, parece haberse dedicado a la degustación de tortas), así como una Sif muy interesante en varios sentidos (Jaimie Alexander) y un Heimdall que transmite una sensación de poder incuestionable (Idris Elba, que de todas formas fue cuestionado por grupos de supremacistas blancos), apoyan con dosis alternadas de acción intensa y momentos de comedia y dramatismo efectivos. Sin embargo, el personaje que se roba la película por el lado asgardiano es Loki (Tom Hiddleston), quien en su progresión de compañero del héroe a villano despiadado convence en todo momento, con una representación muy lograda de su caída en la ambición, envidia y maldad. Hace tiempo que no veía un villano en pantalla grande, al menos en lo referente a películas de superhéroes, que me diera una sensación de verdadera tridimensionalidad y complejidad de caracterización, que son las cosas exactas que Hiddleston logró transmitirme.

ThorPor el lado de los terrestres, tenemos al trío de la simpática Darcy Lewis (Kat Dennigs), el convincente Stellan Skarsgård como Erik Selvig y Natalie Portman como Jane Foster, futuro interés amoroso del dios nórdico-espacial. Quizás de este trío, sorprendentemente, la que menos me convenció fue Natalie Portman, sobre todo por un par de momentos un poco forzados de “risitas enamoratontas” con Thor Odinsson; de todas formas, su interpretación es lo suficientemente efectiva como para ayudar llevar al orgullo del heredero del trono asgardiano de lo más alto del cielo al fango del campo estadounidense en tres o cuatro pinceladas.

Un elemento resaltable de la película es lo bien lograda que está desde un punto de vista visual. Asgard deslumbra en su exotismo, así como Jotunheim da una verdadera sensación de desolación helada. El cuidado en las escenografías, la producción en vestuarios y armaduras, así como la mezcla justa de visiones fantásticas y cienciaficcionescas, están realmente logradas en un producto que debe necesariamente disfrutarse en pantalla grande, por más que el 3D asociado sea absolutamente irrelevante (aquí no aporta nada, la verdad). La fidelidad con el cómic es muy alta, con una propuesta estética clara que traduce a formato cinematográfico los elementos más irreales del papel y la tinta.

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Otro elemento que me sorprendió muy positivamente son las dimensiones épicas de “la cinta” (mención obligada cumplida). Cuando Thor se enfrenta a los Gigantes del Hielo y su monstruo-mascota, así como ocurre con la aparición del Devastador y otras secuencias de acción intensa, el poderío de Thor es palpable y deja sin aliento. Por primera vez siento que vi una película donde el superhéroe central me transmite la idea de PODER. Ver a Hemsworth revolear el martillo (por más dudoso que suene este comentario) es un verdadero deleite, dejando chiquitas en comparación la representación de la magnitud de poderes de otros héroes de escala comparable (Superman, te quiero con todo mi corazón, pero si me acuerdo de cómo te representaron en el cine… te estoy mirando).

ThorEsta acción nunca está agregada por el simple hecho de aligerar o darle fluidez a la trama, sino que siempre sirve un propósito claro. De igual manera, los numerosos momentos de humor de la película cumplen con su objetivo, principalmente en lo relativo a distender momentos de alto drama y llevar al representante más recalcitrante de la “hubris” desmedidad de la civilización de vikingos-galácticos a conectarse con su propia humanidad interna. Si bien puedo entender que las altas dosis de comedia presentes rechinen en algunos espectadores, creo que estos momentos cumplen con su cometido y dan contraparte a otras dinámicas narrativas, permitiendo generar un halo mágico bastante “silveragesco” que permite a la película ganar en profundidad y conexión con el público, a partir de esta dicotomía.

ThorPor suerte, la película, si bien está bien imbricada en la mitología del Universo Marvel y claramente tiene conexión con la meta-visión que llevará a la película de los Avengers, presenta una historia autocontenida fácil de entender en su totalidad sin conocer exactamente a qué se refieren cuando conectan la historia con Shield, Nick Fury o inclusive Hawkeye. Al respecto, uno de los momentos de mayor satisfacción, exclusivamente dirigido a los fanáticos del cómic, es la inclusión de Clint Barton en una escena centrada en la incursión de Shield (encabezado una vez más por el agente Phil Coulson) en el campo donde cae Mjolnir. La cantidad justa, la dosis necesaria para quedar con ganas de ver más del arquero más famoso marveliano, que hará su entrada triunfal en la película futura de Joss Whedon, a estrenarse con fecha tentativa en 2012.

Más allá de esta inclusión, se maneja muy bien el balance entre la conexión con futuras películas de personajes de Marvel (por ejemplo, en una escena en la bóvedad de Odín puede llegar a verse por segundos el Ojo de Agamotto, por lo que estaríamos teniendo una primera referencia a una representación del Doctor Extraño) y la autocontención en una hora y cuarenta y cinco minutos. Hay muchos “huevitos de pascuas” para comiqueros (Stan Lee una vez más, J. Michael Straczynski en un papel divertido, e inclusive un cameito de Walt Simonson), que no requieren ningún entendimiento adicional para el público más lego, siendo guiños divertidos para los espectadores comiqueros.

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En resumidas cuentas, Thor cumplió con todas mis expectativas, al punto de arrasar con ellas como si el Mjolnir estuviese creando uno de esos huracanes en miniatura que tanto le gusta generar.  Esperaba bastante, recibí aún más. De hecho, de las películas centradas en personajes Marvel, no dudo en decir que Thor supera a mi favorita hasta ahora (Iron Man 1). Si la película del Capitán América cumple en similar medida, podemos llegar a tener el mejor año del cine superheroico marveliano imaginable (hasta Avengers, por supuesto).

Muy recomendable, sin excepciones. Lo mejor del año, por ahora. Y recuerden quedarse después de créditos, que mucho de lo que se viene en “Avengers” es anunciado en los dos minutos finales.

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