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Total Recall (2012)

Por Nick Constantine el 29/08/2012

totalrecalliconitoMes nuevo, remake nueva. Ahora le tocó el turno a la película “Total Recall”, protagonizada por un fornido gobernator en su momento de fama cinematográfica. ¿Cuánto funciona esta propuesta a cargo de Len Weismenn, Colin Farell y compañía?

totalrecall2Creo necesario aclarar los tantos de entrada: cuando hablamos de Kate Beckinsale, me resulta imposible ser objetivo.  Señores y señoras, uruguayos y uruguayas, la Beckinsale es la actriz más hermosa que engalana las pantallas cinematográficas en la actualidad. He dicho.

La saga “Underworld” nos dejó a quienes la disfrutamos imágenes indelebles en la retina de la vampira Selene, un verdadero espectáculo de cuero negro, botas altas y pistolas semiautomáicas. Si a los Beckinsalemaníacos nos quedaron los recuerdos, a Len Wiseman, director de la primera y segunda película de la saga, le quedó mucho más: se casó con Kate, nomás.

¿A qué viene tanta diatriba sobre Kate Beckinsale y su esposo en esta reseña de “El Vengador del Futuro” (traducción horripilante de un título que nada tiene que ver con lo que implica)? Poco. Pensar en KB fue lo que me salvó gran parte de una remake que, si bien resulta entretenida, no alcanza a conectar con el espectador de manera efectiva.

Mejor que la película original no es. Peor, tampoco.

Otra oportunidad desaprovechada, y van.

Repasemos brevemente nuestra historia cinematográfica cienciaficcionesca, antes de poner manos ciberimplantadas en este análisis. “Total Recall”, el filme original, es una película de 1990, dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Inspirada en un relato de Phillip K. Dick, "We Can Remember It For You Wholesale", no presentaba una correspondencia al 100% con su fuente, como es de esperar en una adaptación, pero Verhoeven demostró al menos cierta intención de apegarse a sus elementos sustanciales. En la “Total Recall” del ’90, Schwarzenegger interpretaba a Douglas Quaid, un obrero de la construcción que descubría ser un agente secreto, para así poner en jaque al gobierno de turno. La película retrataba una conspiración política que desembocaba en toneladas de acción, desarrolladas tanto en Marte como en la Tierra.

totalrecall1Saltemos 22 años en el futuro, procedimiento más que adecuado para una historia futurista.

La música cambia: mueren varios artistas, sobreviven inexplicablemente otros, contra todos mis intentos vudú de liberarnos de su opresión.

Los cortes de pelo mejoran.

La moda pierde colores chillones.

Los políticos siguen mintiendo.

La industria cinematográfica se mira el ombligo: las remakes, reboots y reinicios son moneda corriente, devaluada por transacciones baratas y excesivas. Por más relevante que pueda ser o no el factor “originalidad” en una película, estar ante un guión original es más raro que ver a Hal Jordan bailar un chamamé disfrazado de Pancho Villa.

Bienvenidos al 2012, estimados lectores. Los mayas lo anunciaron en sus profecías (que nadie leyó, cuestión que justo a nosotros no nos impedirá citarlas, como hace hoy en día cualquier hijo de vecino).

¡LOS MAYAS NOS ANUNCIARON QUE EL 2012 LLEGARÍA!

totalrecall3(Es fácil ver lo preclaros que resultaron estos simpáticos precolombinos. “Llegará el 2012” es una cuestión irrefutable para cualquier no-miembro de secta milenarista: de hecho, quien suscribe, sin ser maya ni nada que se le asemeje, ya por diciembre pasado podía asegurar que iba a llegar el 2112, o el 2014, el 2042, etc.; simplemente con ver el resumen de cuenta de la tarjeta de crédito, puedo afirmar la inmencia del futuro, en varias cuotas).

El año 2012, el año del fin de todo (bolazo relacionado con las profecías mayas), ve la aparición de una remake de “Total Recall”, intitulada, suspicazmente, “Total Recall”. El director es Len Wiseman, el actor principal Collin Farell (a quien se vio recientemente en un gran papel como vampiro siniestro en otra remake, la de “Fright Night”), y  las actrices principales Jessica Biel (amor) y Kate Beckinsale (amor-amor).

Total Recall 2012” (de aquí en más TR12) toma como fuente de inspiración, en una suerte de teléfono descompuesto cinematográfico, a la película del 90. Ya las referencias a P. K. Dick están perdidas en traducción; la ambientación fue notoriamente modificada, los procesos narrativos palpablemente alterados. En un futuro distópico que tiene muchos más tintes ciberpunk que la película original, la humanidad, diezmada por una Tercera Guerra Mundial que hizo alegre uso de armas bacteriológicas, subsiste en base a dos grandes polos geográficos que nuclean al 99% de los sobrevivientes: la “Federación Unida de Bretaña”, un lugar cajetilla-cajetilla donde viven los ricos, famosos y opulentos, y “La Colonia” (ex-Australia), donde viviríamos todos nosotros, trabajadores de cuello azul manchado por el hollín.

Para conectar ambas urbes, los ingenieros futuristas, habilidosos pero considerablemente prosaicos, decidieron poner en práctica el viejo adagio que reza “la menor distancia entre dos puntos es una línea recta”. De esta manera, construyeron un túnel intra-terrestre, que pasa por el núcleo de la Tierra y conecta un extremo de la Tierra con otro, utilizando para tal fin un ascensor gravitacional que viaja a velocidades extremas, conocido como “La Caída” (el futuro se caracteriza por gente con  excesiva originalidad para los nombres).

totalrecall4La Colonia es un lugar cosmopolita, hacinado y que pondría los pelos de punta a un inspector de salubridad. Por lo general, el arreglo frecuente para un obrero promedio implica residir en la Colonia y trabajar en la FUB, principalmente en la elaboración de los autómatas sintéticos que patrullan las calles de ambos polos. La violencia sacude a este ambiente distópico, sobre todo de la mano de acciones terroristas a cargo de un movimiento de resistencia liderado por un tal Matthias (Bill Nighy) que proclama que “La Caída” es un instrumento de dominación de las clases dominantes y del canciller Vilos Cohaagen en particular (Bryan Cranston, para los fanáticos de “Breaking Bad”). Douglas Quaid (Farell) trabaja en una de estas fábricas, encontrando escape a su hastío mundano en los brazos de su hermosísima esposa Lori (Beckinsale) y de sueños recurrentes en los que actúa como un agente de la resistencia y enfrenta al status quo de la mano de otra mujer hermosa (Jessica Biel).

Para alternar entre sueño y realidad se me ocurren peores escenarios, la verdad.

totalrecall6Como toda persona hastiada con la recursividad gris que a veces implica la vida, Quaid sueña despierto con un escape a la aridez de lo mundano. El futuro presenta una alternativa en Rekall, una fábrica de sueños incorporada o, como podríamos definir más precisamente, un emprendimiento tecnológico semi-clandestino que implica implantar en la mente de sus consumidores recuerdos falsos de vidas ficticias, que les permitan sobrellevar el aburrimiento más dignamente. Una visita a Rekall puede suponer, en el mejor de los casos, volver a tu casa de 4x4 con su heladera llena de productos lácteos vencidos, portando recuerdos de una vida pasada como superhéroe, estrella de Hollywood, informativista de canal doce (no juzgo fantasías, soy una persona de mente abierta) o super-espía.

La visita de Quaid al establecimiento mencionado, como podrán suponer, dispara todo tipo de consecuencias nefastas y de altísimo voltaje, que conviene no revelar para no desentramar demasiados nudos del argumento.

TR12 difiere sustancialmente de su predecesora en muchos aspectos. La distancia al cuento original es aún mayor, sin que exista referencia alguna a Marte, por ejemplo. La acción está representada en forma más acorde con los momentos que corren, con secuencias de pelea excelentemente coreografiadas y un sinfín de situaciones de alta adrenalina que no alcanzan, paradójicamente, para levantar un conjunto bastante chato.

Lamentablemente, TR12 no se despega de una línea media de interés del espectador a lo largo de sus casi dos horas de duración. Las actuaciones del cast principal son aceptables, con un Farell que sufre un poquito de más, cual si de constipación crónica se tratase, cada vez que enfrenta las mil y una revelaciones que cuestionan la naturaleza de su realidad. Beckinsale interpreta a una villana muy pero muy mala, sin demasiada razón aparente, cuestión que salva con su carisma cinematográfico. Biel aparece en un papel que requiere de más polifonía actoral, sin dar 100 por ciento en el clavo en ningún momento.  Bryan Cranston interpreta a un político con motivaciones encontradas y oscuras que se desdibujan a medida que avanza la historia y se delimitan sus intenciones y movimientos estratégicos. En cierta medida, el desempeño del cast, al que podríamos escolarmente asignarle una nota de BMB, refleja las idas, venidas y extravíos generales de la película.

totalrecall5El principal problema, más allá de las actuaciones medianamente aceptables y de un despliegue visual relativamente logrado, radica en los vaivenes de una trama que no termina de definirse. TR12 es una película futurista que no termina por decantarse en un producto meramente de acción o una disquisición pseudo-filosófica (bastante pedestre) sobre la naturaleza de la realidad y las convicciones personales, ilusiones, decepciones y solipsismos a los que nos enfrentamos cada vez que miramos dentro de nuestras cabecitas llenas de estática gris cual si de señal televisiva retratando un cielo cargado de nubes se tratase (puntos extra para quien capte la pseudo-referencia).

En TR12 hay muchos más tintes políticos que en el original, por más que las intencionalidades y métodos de los personajes principales a veces resulten semi-risibles o caigan por su peso argumental en momentos en los que la incredulidad del espectador es violentada en extremos molestos, con mucho forcejeo y poca vaselina. El resultado, de todas formas, no deja de entretener y no dan ganas de patear a un espectador que sonría al salir de la sala o de vaciar el recipiente de pop semivacío en la cabeza del acomodador más cercano, por más que tampoco estimula a comprar una tarjeta telefónica para llamar a la abuela para contarle qué linda película que acabo de ver. La película pasa, sin demasiada pena ni gloria, con un montón de actuaciones del montón y un montonazo de ideas montoneras.

Del montón, precisamente, y quizás ese sea uno de los mayores pecados de la película. La iniciativa prometía. El presupuesto y el cast acompañaban. El director (que otrora supo pasar de dirigir “Iron Man”, para dejársela a Favreau), si bien necesita más maduración en la silla, es competente.

El resultado es mediocre, lo que decepciona enormemente. Entretiene, pero no mucho más que eso.

La lucha del vengador futuro del futuro futurista por un ascensor merecía un producto más acabado.

Por lo menos, así lo ven los mayas, así lo veo yo.

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