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Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)

Por el Cine/TV

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)La primera Transformers resultó bastante entretenida, en contraste con la segunda película de la saga, que promovía tendencias suicidas y necesidad de pasarse aceite carburante en los ojos. Con “Dark Side of the Moon”, la franquicia de Bay repunta. La pregunta es: ¿repunta lo suficiente?

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)Una pequeña digresión previa: no sé si estará mal, pero cada vez que pienso en "Transformers" me viene a la cabeza algún tipo de pseudo-documental sobre la vida de drag-queens famosos/as. Las películas de Michael Bay sobre los camiones parlantes más famosos del mundo no versarán sobre el mundo transexual, pero sin duda son: a) un éxito de taquilla instantáneo y, b) un fracaso de crítica inmediato, mano a mano y codo a codo.

Ni tanto, ni tan poco. Sin duda, Bay tiene pulso para filmar acción, retratar modelos despampanantes en cámara lenta con fondos en llamas (recuerden, los tipos ‘cool’ nunca miran a la explosión, caminan de espaldas a ella), luchas de todo tipo-tamaño-dimensión, y demás elementos cinematográficos que son las fortalezas de Miguelito. Por su lado, transmitir emoción, drama, empatía o relacionamiento espectador-protagonista le resulta más difícil que hacer sonreír a Megatron.  “Mindless entertainment”, como dicen los gringos, con énfasis en el “less”. Nada de malo en esto, por supuesto, pero es importarse situarse en el lugar adecuado para juzgar a la película en función de sus méritos y debilidades reales.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)La saga "Transformers" encapsula el estilo cinematográfico Bay casi destilado en forma pura. El producto resultante es relativamente sencillo de categorizar: para alguien que puede encontrarle mérito a Bay, las historias de Optimus Prime y sus secuaces descapotables seguro van a resultar entretenidas; para quien lo odia, la necesidad de perforarse los ojos con un cuchillo incandescente va a ser bastante acuciante. Se le pueden endilgar muchas cosas a este director, pero NUNCA engañarnos acerca de lo que vamos a ver.

Como mencionaba, si miro en retrospectiva la (hasta ahora) trilogía, la primera película me resultó razonablemente entretenida, mientras que la segunda me decepcionó mucho a varios niveles. Si bien esa secuela mejoró algunos elementos críticos que no quedaban tan claros en la primera (como, por ejemplo, CUÁL maldito robot atacaba a CUÁL maldito otro), el resultado general me resultó desparejísimo, provocándome un embotamiento autobótico (parezco Moria Casán con las metáforas, ya sé) al final de dos horas de piñas incomprensibles.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)La buena noticia es que la tercera película es quizás la mejor de las tres. La mala, es que no sé bien qué tan bueno sea esto para quien pretenda algo mínimamente exigente cinematográficamente hablando. Al final de dos horas y media de idas y venidas explosivas, la sensación que deja “Transformers 3: Dark Side of the Moon” es la de un caos divertido, con tantas cosas absurdas como momentos acertados. Una vez más: en el caso de esta saga, no pueden pedírsele peras al olmo (o aceite a un Decepticon), ya que estamos hablando de películas sobre ROBOTS GIGANTES QUE SE TRANSFORMAN EN AUTOS, línea argumental que quizás no sea el mejor medio para canalizar actuaciones removedoras, narraciones intrincadas o temáticas profundas. T3 es entretenimiento popcornesco de casi tres horas de duración, disfrutable en cada minuto y olvidable en el momento en el que se sale de la sala.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)Ojo, es argumentable que hasta en la película “de entretenimiento” más pura podemos pedir una mínima elaboración y/o trascendencia a nivel guión, pero, en el caso de Transformers, la historia resulta un medio para la canalización de secuencias de acción desbocada, modelos en cámara lenta y robots gigantes dándose hachazos con armas prendidas fuego.

Si la descripción anterior les resulta llamativa, seguro van a divertirse un rato con T3. En caso contrario, recomiendo abstenerse con la mayor rigurosidad posible.

“Dark Side of the Moon” gira en torno al resurgimiento de algunas “armas de destrucción masiva” fundamentales durante la guerra entre Autobots y Decepticons que arrasó con el planeta-máquina Cybertron. Esta historia se entrelaza con cuestiones que van desde la llegada del hombre a la Luna hasta el desastre nuclear de Chernobyl, mezclando elementos dispares e inconexos que le permiten a Miguelito batir a gusto y piacere cuestiones tan distintas como las imágenes documentales de un safari africano con escenas post-apocalípticas en un Chicago devastado. Bay parece saber razonablemente qué película quiere hacer, o más bien, se da cuenta de que le gustaría hacer cinco o seis películas distintas (un documental de guerra, un comercial del autos con modelos de Victoria’s Secret, un thriller conspirativo-paranoico, etc.). A pesar de esto, con sentido bombástico, decidió, en lugar de hacer seis películas distintas, mezclarlas todas en un collage visual que a veces aturde pero al menos no deja de entretener.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)La película está dividida en dos partes bien diferenciadas, con un arranque inicial bastante caótico donde pasan muchas cosas pero en realidad no pasa nada (podríamos resumir esta parte en “los Decepticons se traen algo entre manos mientras que el cast humano hace monerías chistosas”). El segundo acto, una batalla final que dura casi una hora, es bastante entretenido, pero no queda nunca claro por qué hacen lo que hacen las fuerzas en oposición: los humanos van, vienen, parecen tener un objetivo militar claro, lo cambian a mitad de marcha, dan una vuelta más, se pierden, se encuentran, vuelven a perderse… durante el proceso, no se sabe muy bien qué es lo que hay que atacar, pero resulta interesante percibir que la nueva novia de Shia corre como nigeriano en Olimpíada durante una hora en un lugar llenito de escombros y no se parte un taco.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)En el caso de T3, Michael Bay parece estar un poco dolido con la recepción de la entrega anterior, cuestión que se hace evidente en una cantidad de veces en las que se despacha con referencias directas al espectador (por ejemplo, hay un momento hacia el comienzo en el que explica, de la manera más directa posible, por qué Megan Fox no está en el reparto). Por supuesto, las reflexiones nunc a llegan a demasiada ruptura de la cuarta pared o similar. De todas formas, la película parece buscar deshacer parte del camino andado en una segunda entrega que dejó a muchos con gusto a aceite para carburador en la boca: el humor presente en la primera Transformers regresa en forma un poco estridente, las escenas de acción se entienden un poco más, la acción humana tiene un lugar más predominante en comparación a la acción entre robots, etc. Hay cambios y en general son para mejor, con un producto final que logra su cometido popcornesco de entretener por casi tres horas sin pausa.

No hay mucho que decir respecto a la manufactura de una película multimillonaria como esta, pero para que no queden dudas, T3 resulta técnicamente muy buena (por más que tengo la impresión de que todos los camarógrafos deben estar con cuellos ortopédicos por lo que le gusta a Bay “filmar desde abajo” a sus protagonistas para darle el vuelo simbólico necesario; puro “plano americano bajo contrapicado” todo el tiempo). La cinematografía, efectos, sonido, etc., son excelentes. El tema complicadito va por el lado de las actuaciones.

Transformers 3: Dark Side of the Moon (2011)En primer lugar, la sustituta de Megan Fox, Rosie Huntington-Whiteley, es tan horrorosa en su papel que hace imaginar a la Fox subiendo a recibir su Oscar al cantito de “gracia, Maiquel”. Hermosa sin duda es; actriz, con menor duda aún, no. Shia LeBouf decidió apelar a todas sus dotes histriónicas para su papel definitivo (totalidad de dotes histriónicas=0) y GRITA TODO EL TIEMPO EN LA PELÍCULA, además de derramar lágrimas constantes por las cosas que pasan. El cast secundario es el que funciona mejor, con participaciones sorpresivas de John Malkovich, Frances McDormand, Patrick Demsey y hasta Alan “Wash” Tadyk. A veces parecerían no estarse divirtiendo demasiado con las indicaciones de Bay, pero al menos hacen un papel más digno que el camión que no sabe actuar (no me refiero a Optimus Prime, sino a la Huntington-Whiteley).

En resumen, una película entretenida, para desconectar 100% el cerebro al momento de entrar en la sala. Si le buscan problemas, le van a encontrar millones. Si van con ánimo de ver robots gigantes darse “tortas” (Ben Grimm dixit) sin pausa, no van a salir decepticoneados.

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