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Trick 'r Treat y Krampus

Por el Cine/TV

Trick 'r Treat y KrampusPor estas fechas se estrenó "Krampus, el terror de la Navidad", película dirigida por Michael Dougherty. Nuestro Hank Scorpio aprovechó esta aparición sangrienta para hablar del extraño personaje y de "Trick 'r Treat", la otra película de terror familiar del director.

El reciente estreno de Krampus marca el bienvenido regreso a un subgénero casi olvidado: el de las películas de terror familiares. Sí, aunque parezca contradictorio y haciendo un poquito de memoria, en su momento los ochenteros corajudos supimos ingresar al género a través de entretenidísimas películas (y hoy consideradas clásicos o cuando menos de culto) como Gremlins, Arachnophobia, Ghostbusters, The Gate o The Monster Squad. Para tranquilidad de mamá y papá, en las mismas podíamos encontrar el balance necesario de sobresaltos, comedia, acción, y personajes queribles e identificables. Más algún momento truculento que nos garantizaba cuando menos dormir con la luz prendida por un par de nochecitas.

No es casualidad entonces que la segunda película dirigida por Michael Dougherty, un monster kid fanático de las nombradas, nos muestre la otra cara de la Navidad. Sin Julio Alonso, pero con escenas casi tan horripilantes como sus camisas y su dominio del portugués.

Trick 'r Treat y Krampus

Los comiqueros y seguidores de adaptaciones cinematográficas de superhéroes le debemos mucho a Dougherty. Como protegido de Bryan Singer, el veinteañero guionista co-escribió X-2 (me incluyo en la mayoría que la considera la mejor película hasta la fecha de los mutantes Marvelitas), la divisiva Superman Returns, y trabajó en el argumento original de X-Men: The Last Stand. El regreso de Dougherty al Universo X como uno de los escritores de Apocalypse genera confianza o por lo menos expectativas; aunque en lo personal ya se había ganado un lifetime pass y mi corazoncito con esta escena, orquestada con el Dies Irae ("el día de juicio" o "la ira de Dios") del Requiem de Mozart:

Trick 'r Treat (2007)

Antes de convertirse en guionista, Dougherty fue estudiante de animación en la Universidad de Nueva York. Su proyecto final, ayudado por unos fondos de la MTV, fue un atmosférico corto halloweenero titulado Season’s Greetings (1996):

Años más tarde y ya con más banca en la industria (además de contar con Singer como productor ejecutivo), Dougherty concretó su primer largometraje como director con Trick 'r Treat, una maravillosa antología de cuatro historias entrelazadas durante la noche de Haloween y una verdadera carta de amor a la festividad.

Trick 'r Treat y Krampus

Cuando la gente me pide recomendaciones para ver en Noche de Brujas, esta es la que nombro sin reservas. Por un lado, es una película de género con la medida justa de suspenso, terror y humor negro y sus ochenta y pocos minutos se pasan volando. Todas las historias son igualmente disfrutables (algo difícil de encontrar en antologías), el enfoque Pulp Fiction recompensa al que presta atención y aparecen caras conocidas como Dylan Baker (el Dr. Connors de Sam Raimi, que tristemente nunca llegó a lagartear), Brian Cox y Anna Paquin (viejos conocidos de X-2).

Trick 'r Treat es una de las películas que mejor captura la esencia y el espíritu de Halloween (sin ser, eh... Halloween) en un típico pueblo estadounidense. En gran parte esto se debe al amor latente de Dougherty por la fecha, además del trabajo de investigación sobre el folklore y los orígenes de la festividad. Cada historia cuenta una experiencia distinta acorde a la edad de los protagonistas, además de establecer las "reglas" de la Noche de Brujas. Así, vemos el destino de una pareja treintañera que saca las decoraciones antes de pasada la medianoche, observamos a un sádico director escolar (Baker) que gusta de regalar golosinas envenenadas a sus alumnos, seguimos a un grupo de pulposas universitarias en busca de citas, somos testigos de una broma pre-adolescente de mal gusto basada en una leyenda urbana local (que por supuesto sale mal) y finalmente develamos el misterio del porqué a ese viejo ermitaño parecido a John Carpenter (Cox) no le gusta repartir caramelos o prender calabazas los 31 de octubre.

Al igual que en la noche de Halloween, en Trick 'r Treat nada es lo que parece; cada personaje usa una máscara (literal y figurativa) y todo puede suceder. Hasta los supuestos villanos son puestos en su lugar por un mal mayor. Dougherty crea un contexto moderno que respeta y justifica las tradiciones más típicas de esta conocida pero misteriosa celebración pagana de origen celta. Hace siglos, el 31 de octubre (el "Día de todos los Santos") marcaba el fin del verano boreal y se creía que era la fecha en la cual la barrera entre el mundo terrenal y el espiritual era más frágil. Es por eso que disfrazarse permite "mezclarse" con los espíritus de los difuntos que deambulan por las calles, mientras que las golosinas son básicamente sobornos para que guachos traviesos no acribillen las residencias a huevazo limpio.

Lo de las calabazas con velita incluida (Jack O' Lanterns) se remonta a una antigua leyenda sajona sobre un herrero hijodesumadre llamado Jack a quien no lo querían ni Dios ni el Diablo. En un raro gesto de compasión, Mandinga le entrega un carbón que Jack conserva prendido adentro de un nabo a modo de farol, a fin de vagar triste y solitariamente por el cosmos cual Manosanta que le afanaron la mina en Plutón. Una vez instalados en América del Norte, los peregrinos reemplazarían el nabo por una calabaza (producto desconocido en el viejo mundo) y el carbón por una vela (que ilumina mejor), mientras que Jack se convertiría en un símbolo de nuestra mortalidad y un recordatorio para respetar a los difuntos.

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Originalmente cada historia de Trick 'r Treat iba a contar con un director diferente, al estilo de Twilight Zone: The Movie, Body Bags o antologías más recientes como The ABC's of Death y V/H/S y sus secuelas. Singer reconoció en su protegido el potencial para sentarse en la silla de director (las malas lenguas implicaron que el Bry-Bry estaba abajo) y lo animó a que dirigiera esta mezcla de Creepshow con Crash que claramente llevaba en la cabeza hacía añares.

Lo otro importante que hizo Dougherty fue regalarnos la que curiosamente fuese la primera "mascota" de Halloween y quizás el boogeyman cinematográfico más digno y reciente desde el muñeco de Saw. Para ello resuscitó a ese travieso diablillo de su viejo corto universitario, quien a lo largo de los años se las ingeniaba para aparecer en los márgenes de guiones superheroicos o en tarjetas de Halloween caseras. Ahora bautizado como Sam (a raíz de Samhaim, el nombre original celta de la festividad), este mini-Cuco se convirtió no solo en el hilo conductor silencioso de las historias de advertencia de Trick 'r Treat, sino también en un verdadero guardián de los rituales de la Noche de Brujas.

Si habrá resultado icónico que gran parte del merchandising original salió al mercado en octubre del 2007 y fue felizmente adoptado por el público, a pesar de que el lanzamiento del film fue pospuesto una y otra vez por razones desconocidas (¿el fracaso de taquilla de Superman Returns?) hasta finalmente salir en DVD dos años más tarde.

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Sam representa al "niño interior más diabólico" de Dougherty e ilustra el combo "travesura-susto" típico de la celebración. Con su enterito naranja, máscara de harpillera abotonada y la bolsa que arrastra llena de quién sabe qué, Sam combina a la perfección el lado simpático de Jack Skellington con la ira homicida irrefrenable de Michael Myers. Para trasladar la inocencia encubierta de Sam a la pantalla (y antes de que Singer dijera "¡traigan al enano!"), Dougherty contrató al actorcillo de 7 años Quinn Lord, hoy en día todo un veterano de las convenciones de terror, para darle más verosimilitud a sus movimientos.

Trick 'r Treat fue esperada con ansias por fans frustrados con las sobredosis de torture porn, remakes fallidas de "vacas sagradas", adaptaciones de películas asiáticas y mareantes ejemplos de found footage que saturaban los cines de la época. Felizmente la cinta colmó las expectativas, se convirtió en un nuevo clásico para Halloween y motivó a Dougherty a hacer lo suyo con la "otra" gran celebración anual.

Krampus (2015)

Krampus tiene muchos puntos en común con su predecesora espiritual de octubre. En este caso, el director decidió adaptar libremente y simplificar para las masas estadounidenses la curiosa leyenda austríaca del Krampus.

Es casi increíble que ésta sea la primera película de terror que ponga a la legendaria criatura bien al frente, considerando que su historia parece casi pensada para el género. Mientras Santa recompensa a los niños buenos, Krampus es el "anti-Claus", un demonio peludo con patas de cabra que se lleva a los malos en una bolsa o canasto para luego azotarlos con ramas de abedul. En sus países de origen se sigue celebrando la Krampusnacht todos los 5 de diciembre, con hombres disfrazados (y a menudo alcoholizados) persiguiendo infantes por las calles. Prueba de que nací en el país equivocado:

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En los Estados Unidos, el Krampus figura en el imaginario popular desde hace relativamente poco, gracias a maravillosos capítulos navideños de The Venture Bros. y American Dad!, además de apariciones en series como Supernatural y Grimm. Con buen olfato, Dougherty registró el título con antelación, ya que películas en desarrollo como A Christmas Horror Story (¡con William Shatner haciendo de disc jockey!) y el interés de directores como Kevin Smith, predecían una nueva variación de aquellas copiosas películas de asteroides o volcanes de fines de los '90.

La idea original de Dougherty fue la de crear una película de terror navideña diferente, basada en los orígenes paganos de la celebración, cuando los arbolitos ahuyentaban a los espíritus malignos y se les dejaba regalos en la puerta para que nos dejaran en paz. Al igual que Halloween, en sus orígenes la Navidad era una fiesta más mística donde se creía en espíritus, brujas y demonios, algo que no se ha explorado demasiado en el cine comercial.

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Krampus tiene elementos de varios géneros. Se podría decir que es una "dramedia" familiar en la que los protagonistas se dejan invadir por una presencia oscura a consecuencia de sus acciones. En entrevistas, Dougherty cita a clásicos navideños como It's a Wonderful Life y A Christmas Carol, donde espíritus y visiones pesadillescas de realidades alternativas asustan y enderezan a los protagonistas para que aprecien lo que tienen, mientras ilustran lo que sucede cuando no respetamos el espíritu de paz, generosidad y sacrificio que realmente conlleva la celebración.

Como película de terror, no estamos ante el clásico slasher con un psicópata disfrazado de Papá Noel persiguiendo universitarias con un hacha, ya visto en Black Christmas, Silent Night, Deadly Night o las dos adaptaciones de "And all through the House" de Tales from the Crypt. Si bien hay bastante comedia, tampoco llega al nivel del bufarrón muñeco de nieve de Jack Frost o las bizarreadas de Santa's Slay:


¡Pobre Nana Fáin!

Siguiendo el patrón de Trick 'r Treat, nos encontramos con una película de miedo pero que divierte, con un grupo humano incompatible que debe olvidar sus diferencias a fin de enfrentar un mal sobrenatural. Nuevamente los referentes de Dougherty son cosas como Poltergeist, An American Werewolf in London, Evil Dead 2 y la poco vista The Hole de Joe Dante.

El elenco de Krampus tiene muchas caras conocidas encarnando personajes que les quedan muy cómodos. Adam Scott (Parks and Recreation), Toni Collette (Little Miss Sunshine, The Sixth Sense), más una abuela alemana y un par de hijos que no rechinan, conforman la típica familia principal que solo quiere pasar las fiestas en paz. Por supuesto que las tensiones salen a la superficie con la llegada de la hermana (Allison Tolman, la querible policía de la serie Fargo), el terraja ex-militar de su marido (otro rol a la medida de David Koechner), la tía borrachina (Conchata Ferrell, la mucama de Two and a Half Men) y sus vástagos.

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De la misma forma que Sam es un espíritu malévolo que se hace pasar por un niño disfrazado, Krampus oculta su verdadero rostro. A medio camino entre Ephant Mon y el payaso Pelusita disfrazado de Papá Noel en los comerciales de Effa's (yo tampoco me explico cómo puedo tener una novia que no venga con válvula inflable), el Krampus de Dougherty impresiona por su esmerado diseño. Similarmente al proceso de adaptación de superhéroes con diversas interpretaciones, los guionistas conservaron los detalles básicos para un público no familiarizado con el folklore ario. Asimismo ampliaron la mitología, dotando al monstruo de esbirros varios con temática navideña.

Cada enfrentamiento de la familia tiene su carácter propio, desde el borroso encuentro inicial de la hija adolescente con el mismísimo Krampus, como la batalla WTF? entre el personaje de Koechner y un trío de galletitas de jengibre. La tensa escena en el altillo es un verdadero desfile de monstruillos y muñecos diabólicos, casi salidos de una película de las sagas Puppet Master y Demonic Toys.

Es bienvenido que la mayoría de los efectos sean prácticos (a cargo de nada menos que el Weta Workshop de Peter Jackson), aunque haya gente que le haya echado en cara su -¿intencional?- cheesyness. Se destaca una hermosa secuencia animada en flashback que cuenta qué se le dio al Krampus por aterrorizar a una familia norteamericana. Con esto Dougherty se manda la gran "Kill Bill" y vuelve a sus raíces de animador con una esmerada secuencia con toques de animación europea (¿se acuerdan de "Obrero y Parásito"?).

El montaje inicial que contrasta angelicales canciones cargadas de ondas de amor y paz con las vorágines consumistas y el estrés propio de las fiestas está muy bien orquestado y tiene su gracia.

Por el lado musical, el ascendente compositor Douglas Pipes (quien ya había colaborado con Dougherty en Trick 'r Treat) llena la partitura de villancicos retorcidos con susurros, gritos y letras perversas, mientras experimenta con cadenas, huesos y tambores con pieles de animales como instrumentos musicales.

Trick 'r Treat y Krampus

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Si hay algo que reprocharle a Krampus es que no fluya con la misma agilidad que Trick 'r Treat. En vez de cuatro historias sólo tenemos una, y algunas cosas parecen forzadas como para justificar el metraje. Aún así hay una vuelta de tuerca que esquiva el típico final feliz navideño y dejará conformes a los amantes del género y a los más cínicos.

Como dato curioso, la película tuvo un éxito considerable en Estados Unidos pero críticas lapidarias en Alemania y Austria, debido a la apropiación y simplificación de un mito ajeno seguramente más rico y complejo. Como nosotros seguramente lo sentiríamos al ver un conjunto de parodistas en un tablado vienés.

Hoy en día ninguna propiedad intelectual con un mínimo de suceso puede "quedar en eso", y Dougherty ya comenzó a enriquecer su mitología festiva. Los comiqueros tenemos dos recientes y recomendables novelas gráficas a cargo de Legendary Comics tituladas Trick 'r Treat: Days of the Dead y Krampus: Shadow of St. Nicholas. En octubre hubo una casa embrujada basada en la película (ScareHouse, en Pittsburgh) y el director ya tiene en mente secuelas con posibilidad de roce, ya que, como no podía ser de otra manera, ahora resulta que Sam y Krampus comparten universo.

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Si extrañan los sobresaltos y escalofríos fantásticos "de antes" (y las colas para Star Wars se les hacen demasiado largas), denle una oportunidad a Krampus. Eso sí, no lo dejen entrar en sus vidas porque después no se lo sacan más de encima. ¡Felices fiestas para todos!

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