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Troll Hunter (2010)

Por el Cine/TV

Troll Hunter (2010)En el año 2008, un grupo de jóvenes cineastas que estaba realizando una investigación sobre la caza de osos en Noruega, desapareció y nunca más se supo nada de ellos. Los videos perdidos de dicha investigación aparecieron y así llega a nosotros Troll Hunter, el falso documental dirigido por André Øvredal.

Troll Hunter (2010)La pantalla se funde en negro y acto seguido, el sobreimpreso nos advierte que lo que vamos a ver a continuación es un material que llegó de forma anónima a manos de la productora, y que luego de dos años de investigación se constató que es real. Así comienza Troll Hunter (o Trolljegeren, para los que puedan pronunciarlo), el falso documental noruego dirigido por André Øvredal.

Desde fines de los noventa, con el éxito de The Blair Witch Project, cada vez son más los falsos documentales (o mockumentaries, tal como se los conoce en anglolandia) que llegan al cine. Si bien la receta es más o menos siempre la misma (filmación encontrada de un grupo de personas que se topan con una amenaza invisible y terminan desapareciendo), la fórmula funciona, incluso hasta en lo económico, ya que una película del estilo puede volver millonarios a sus realizadores, multiplicando en cientos de miles la inversión inicial.

Obviamente, cualquier cuota de frescura que puedan llegar a tener estas películas termina por desaparecer ni bien Hollywood mete cuchara. Así, la gran fábrica de embutidos se pone en marcha, y aparecen las Actividad Paranormal 3, cuando todavía el mundo no se enteró que existía una segunda parte.

Los minutos iniciales de Troll Hunter no parecen presentar nada nuevo en el horizonte. Un grupo de estudiantes universitarios va detrás de una investigación que involucra ciertos acontecimientos vinculados a la caza de osos en Noruega. Nota aparte: algún día los estudiantes universitarios tendrían que revisar esto de andar por los bosques camarita en mano.

A raíz de esa investigación dan con quien parece ser el responsable, un cazador de nombre Hans que vive en un remolque y quien por las noches sale a dar vueltas sospechosas por los bosques.

En una de sus guardias nocturnas, descubren que en realidad el supuesto cazador de osos no es tal, sino que se dedica a perseguir y cazar a unos seres un tanto más grandes: los trols. Y ahí, con la aparición del primer trol a los pocos minutos de iniciada la película, es en donde Øvredal pega el volantazo, apartándose de la media de estas películas. En tanto los falsos documentales juegan con un monstruo que nunca termina de aparecer y en donde se insinúa más de lo que se muestra, aquí Øvredal presenta a los trol en toda su magnitud.

El cazador de trols, cansado de tantos años de trabajo insalubre, decide llevar consigo a los jóvenes en cada una de sus incursiones nocturnas y de paso les irá contando los detalles de esta operación encubierta del gobierno noruego para mantener en secreto y alejados de las zonas pobladas a estas bestias milenarias.

De a poco, nos vamos enterando de que existen distintos tipos de trols, cada uno con sus propias características físicas y modos de actuar. Nosotros tenemos al chupacabras, ellos a los trols. En fin, es lo que nos toca.

La película plantea algunos temas y propone chistes que pueden resultar ajenos para quienes no estamos metidos de lleno en la cultura nórdica, pero en todo caso, esto no es un impedimento para el disfrute de la película.

A diferencia de los falsos documentales recientes, Troll Hunter tiene una interesante dosis de humor. Los medios precarios con los que cuenta el cazador de trols para llevar adelante su misión, vestido por momentos como si se tratase de una versión barata de El Hombre de Hojalata de El Mago de Oz y armado con una jeringa gigante para domar a los trols, es una muestra de lo disfrutable que puede llegar a ser la película.

En cuanto a la realización de los trols, más allá de lo acotado del presupuesto, los mismos están muy bien logrados (principalmente el trol del final de casi 100 metros de altura) captando a la perfección la clásica imagen de ogro avejentado y narigón que tienen estas bestias.

El final de la historia ya se sabe desde los primeros 15 segundos de película, aunque agrega una escena que no deja del todo bien parada a la clase política noruega. Más allá de la distancia cultural que mencionaba recién, de todas maneras esa bajada de línea se percibe a lo largo de los 100 minutos de película.

Troll Hunter es una película muy disfrutable, que agrega un par de trucos nuevos al gastado formato del falso documental y que se transforma en una alternativa muy atractiva para los que estamos cansados de tantas actividadades paranormales.

*Durante la publicación de esta reseña se habría anunciado el estreno de “Actividad Paranormal 4: Más Paranormales que Nunca”.

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