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True Detective: por la positiva

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True Detective: por la positivaTerminó True Detective. Hablemos de True Detective: sobre su dupla protagónica, sus elecciones narrativas, las conexiones comiqueras con las obras de Alan Moore y Grant Morrison y por supuesto, de su final. Esta es una nota "por la positiva", ya vendrá una "por la negativa".

True Detective: por la positivaEl domingo pasado terminó True Detective, posiblemente la serie que más atención acaparó en lo que va de la temporada de estrenos 2014, al punto de hacer colapsar los servidores de HBO Go (el servicio del canal que permite ver sus contenidos online) durante la emisión del último capítulo. Por supuesto que eso de "terminó" es relativo, ya que habrá una segunda temporada, pero será con una historia totalmente distinta y con un recambio total del elenco.

Los motivos del impacto de True Detective se pueden enumerar por decenas y en esa bolsa entrarían: el carisma de su dupla protagónica (Rust Cohle y Marty Hart, interpretados por el cada vez más enorme Matthew McConaughey y el no menos brillante Woody Harrelson, respectivamente); el lápiz afilado de su creador y guionista, Nic Pizzolatto (casi un ilustre desconocido, que hasta el momento contaba en su haber con los guiones de un par de episodios de The Killing, una novela publicada en el 2010 y no mucho más); el notable trabajo de dirección-fotografía del binomio Cary Joji Fukunaga-Adam Arkapaw; la insuperable banda sonora de T-Bone Burnett; el plano secuencia de 6 minutos del final del capítulo 4 (la última gran mojada de oreja de una serie de televisión al cine); y así podría seguir durante varios tediosos renglones más.

Si bien desde el inicio la serie mostró que tenía pasta de campeona, también es cierto que aquél primer capítulo tiraba sobre la mesa una historia que parecía recorrer el camino altamente trillado de los policiales procedimentales ("procedimentales"... alguien con buen tino debería eliminar ya mismo esta palabra espantosa de la lengua española).

A partir del segundo capítulo, "Seeing things", True Detective mostró su verdadero rostro, fundamentalmente con la introducción de una serie de referencias al libro The King in Yellow (cuyo título es extraído de una obra de teatro a la que se alude en los cuentos que componen el libro y, que según dicen, vuelve locos a quienes entran en contacto con ella) publicado en 1895 por el escritor norteamericano Robert W. Chambers, y que años más tarde influenció la obra de H.P. Lovecraft.

De repente, palabras como "Carcosa", "Lovecraft" y "horror cósmico" comenzaron a formar parte del debate en torno a una serie de televisión y así, la Internet se convertiría en un lugar mucho mejor, como quizás no sucedía desde que Lost nos abandonó.

True Detective: por la positiva

Si Breaking Bad es la serie que más estampados de remera generó en la historia de la pantalla chica, True Detective rankea muy alto en el índice de "citas por capítulo". El responsable, por supuesto, es Rust Cohle, el personaje-vehículo a través del que Pizzolatto canalizó la filosofía de la serie, así como también gran parte de sus elecciones narrativas.

Pesimista, nihilista, Cohle es quien introduce en True Detective nociones como la del "eterno retorno" (esa idea según la cual estamos condenados a repetir una y otra vez las mismas experiencias), o la "teoría M" (que refuta la supuesta linealidad de nuestra existencia, en tanto nuestro pasado, presente y futuro tendrían lugar al mismo tiempo). Desde Multiverseros pedimos perdón a toda la comunidad científica por la atrocidad conceptual que acabamos de cometer, y espero sepan entender que todo lo que hacemos es simplemente por amor al arte.

Ante la presencia de Rust, claramente el personaje adictivo, ese que se lleva los aplausos de la tribuna televisiva (totalmente merecidos, por cierto), es fácil que la figura de Marty se vea opacada. Sin embargo, hasta se podría afirmar que el arco de este último a lo largo de la serie tiene más variaciones que el del personaje de McConaughey y para ello alcanza con identificar su transformación en los tres períodos en que se desarrolla la historia.

RITOS DEL PANTANO

"Este lugar es como el recuerdo de un pueblo, y ese recuerdo se está desvaneciendo", le dice Rust a Marty, y no existen palabras más exactas para describir a la Luisiana que aparece en pantalla y que brinda el escenario ideal para el desarrollo de la serie.

Así como Breaking Bad convertía en hermoso a un sitio tan horrible y árido como Albuquerque, en True Detective, Fukunaga y Arkapaw pintan una Luisiana ominosa pero al mismo tiempo irresistible en su particular atractivo.

"La gente de aquí es como si no supiera que el mundo exterior existe" dice Rust en el primer capítulo y queda claro que la Luisiana de True Detective (aunque uno sospecha que la real no debe diferir mucho de lo que se muestra en pantalla) es un lugar abandonado a la buena de Dios, Cthulhu, o la deidad que te caiga más en simpatía.

True Detective: por la positiva

Seguramente no es casualidad que el telón de fondo de cada ruta o camino por el que transitan los protagonistas sirva para poner de manifiesto el contraste entre la naturaleza desbordante del lugar y la intervención invasiva del hombre con sus fábricas y horrendos edificios, casi como si se tratase de una lucha mano a mano por prevalecer.

Y quizás, esa puja constante entre una y otro (vale también recordar que en prácticamente todos los capítulos hay una mención a algunos de los desastres naturales que azotaron la zona, como el paso del huracán Katrina, por ejemplo) no sea más que una representación de esa lucha eterna entre la luz y la oscuridad a la que se hace alusión en el final de la serie.

El hombre corrompe, la naturaleza se lo devuelve.

LA CONEXIÓN INVISIBLE

En más de una entrevista, Pizzolatto comentó que el gusto por la escritura se despertó en él a una temprana edad gracias a la lectura de los cómics de Alan Moore y Grant Morrison, cuya sofisticación y profundidad lo marcaron a fuego. Más allá de mandarle un abrazo virtual y decirle "Nic, ¡cómo te queremos!", las conexiones de True Detective con el mundo de las viñetas están ahí, a la vista del espectador comiquero.

Es que varios de los temas recurrentes en la serie también ocupan un lugar central en distintas obras de Morrison. La ya mencionada teoría M apareció en los cómics del escocés por primera vez en las páginas de The Invisibles, la que posiblemente sea su obra más personal y compleja a la fecha. Para Morrison, casi un obsesivo en eso de explorar el alcance del cómic como medio y sus formas narrativas, las páginas cerradas de una revista representan esa simultaneidad del tiempo, mientras que los lectores estaríamos en un plano superior de existencia respecto a los personajes, en tanto tenemos la posibilidad de ingresar en cualquier momento de la vida de los mismos, con el simple acto de abrir las páginas en un lugar determinado. Trasladar esa figura desde el cómic al formato de las series no es tan descabellado, y Pizzolatto lo sabe y por eso lo hace suyo.

En el episodio 5, Reggie Ledoux (hasta ese momento el principal sospechoso de los homicidios) le dice a Rust "Se lo que va a pasar ahora, harás esto otra vez. El tiempo es un círculo plano". La idea de ese "eterno retorno", que se puede encontrar en la filosofía nietzscheana (a esta altura uno sospecha en las comisiones que se debe estar llevando Pizzolatto por parte de la cámara del libro), también puede identificarse en la obra de Morrison, con especial notoriedad en su paso por la franquicia de los X-Men y más recientemente en su etapa al frente de Batman. El cómic de superhéroes, por sus propias reglas de juego (modo de publicación, etc.), condena a sus personajes a vivir una y otra vez las mismas aventuras. Morrison, lejos de tomar eso como un obstáculo, lo apropia y lo aprovecha para reflexionar sobre el medio y sus posibilidades.

True Detective: por la positiva

Como pocas ficciones en los últimos tiempos, True Detective se encargó de moldear un tipo de espectador hiper atento, siempre pendiente por encontrar pistas, símbolos o referencias que lo ayuden a dilucidar el desenlace de la historia. Una vez más, ese continuo diálogo de la serie con su público es un reflejo de lo que también sucedió con el Batman de Morrison, que promovió algunas de las discusiones más interesantes que se hayan leído en la web sobre una serie de cómics mainstream. "Creés que todo se reduce a simbolismos, estructuras, patrones y pistas. No, Batman, eso es sólo Wikipedia", le dice el Joker al encapotado en "Batman: RIP". Y al igual que el caballero oscuro, los seguidores de True Detective también sufrimos de apofenia.

A esta altura seguramente te estás preguntando "¿este muchacho va a seguir hablando de Morrison en una nota sobre True Detective?". Vos dame un programa de "Doña Petrona por Narda" que yo te lo vinculo con Morrison, no te preocupes.

En el mundo de Pizzolatto también hay lugar para Moore. Las conexiones con la obra del barba se perciben, en tanto el autor de Watchmen, V for Vendetta y otros clásicos ha incorporado en varios de sus trabajos elementos de la mitología Lovecraftiana, la que informa gran parte del imaginario simbólico de la serie de HBO. Por ese lado habría que citar From Hell (casi un ensayo en viñetas sobre la historia de Jack El Destripador), su paso por Swamp Thing (ambientada en los pantanos de Luisiana, justamente), y más cercano en el tiempo, historias menores como la seguidilla de The Courtyard/Neonomicon (fundamentalmente la primera tiene varios puntos argumentales de contacto con True Detective, con un detective que investiga asesinatos con características ritualistas-satánicas). En los últimos días, el sitio británico Bleeding Cool agregó otra referencia interesante, esta vez de forma bastante literal y extraída de cómic Top Ten y que tiene que ver con la batalla entre la luz y la oscuridad a la que se hace alusión en el cierre de la serie.

CON EL DIARIO DEL LUNES

Ya con el final de la serie cercano en el horizonte, Pizzolatto se encargó de aclarar que el desenlace no vendría por el lado sobrenatural, en tanto sería un golpe de efecto demasiado fácil y vulgar, ya que nunca hubo un elemento de ese estilo en ninguno de los capítulos. Sin embargo, en ese ida y vuelta entre la serie y su público, el muy pillo de Nic se las ingenió para fomentar de manera solapada todo tipo de teorías. ¿Las alucinaciones de Cohle son simplemente producto del abuso de sustancias químicas durante sus años de agente encubierto o hay algo más por detrás?. Ese tipo de preguntas son apenas un ejemplo de las tantas que nos hacíamos capítulo tras capítulo y que no surgieron de la nada.

Como dice el escritor británico China Miéville, el mejor policial negro se lee oníricamente, y en True Detective esa barrera entre la realidad y lo sobrenatural siempre fue difusa.

Por supuesto que hubo lugar para las preguntas no respondidas. Entre otras cosas, quedará la duda de si una de las hijas de Marty, Audrey, presenció algún tipo de abuso. Varias son las pistas que se pueden encontrar en distintos momentos de la serie, pero se trata de una hipótesis que quedó archivada en el cajón de las interrogantes no resueltas. Y no está mal que así sea.

True Detective: por la positiva

True Detective es una serie en la que el clásico "whodunnit?", que parecía ser el eje de la historia, de a poco fue deliberadamente perdiendo peso. En ese sentido, uno de los grandes aciertos de Pizzolatto estuvo en despachar tempranamente al principal sospechoso (Reggie Ledoux), y así colocar en escena la presencia subyacente de un mal superior. Claro que está Errol "le hago flores a mi hermana" Childress, el clan Tuttle y demás. Sin embargo, al final de cuentas, son simplemente nombres, la cara visible de un conflicto de proporciones infinitas.

En definitiva, entre todas las cosas que True Detective significó, este humilde multiversero se queda con la historia de dos tipos que toman conciencia de lo insignificante que son, simples peones en una guerra eterna entre la luz y la oscuridad (¿se acuerdan de Lost?). Dos tipos que, a pesar de sus diferencias y del daño que se hicieron, reconocen en el otro alguien con quien pueden contar. Esa frase final que Rust le dice a Marty mientras contemplan las estrellas en el cielo nocturno es una belleza: "Lo estás interpretando mal. Una vez solo hubo oscuridad; si me preguntás, la luz está ganando". Que Pizzolatto le haya permitido a Rust esa frase esperanzadora como corolario de la historia es de un romanticismo exquisito.

Como habrán notado desde el título, esta es una nota "por la positiva". Eso solo puede significar que uno de nosotros no disfrutó de True Detective y que en breve publicaremos una reseña "por la negativa". Pobre quien la escribió, Carcosa lo está esperando.

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