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Trumbo (Regreso con Gloria)

Por el Cine/TV

Trumbo (Regreso con Gloria)Había una vez en Estados Unidos, una era en la que los elementos más conservadores de la sociedad fueron manipulados por el poder político para tenerle miedo y perseguir a una minoría. Pero basta de hablar de la actual campaña del Partido Republicano.

Trumbo (Regreso con Gloria)

Trumbo (traducida por un simio con dificultades de aprendizaje como Regreso con Gloria) está situada en los Estados Unidos en el comienzo de la Guerra Fría, cuando tanto ellos como la Unión Soviética encontraron en el otro al "enemigo perfecto" y como consecuencia sus pueblos sufrieron, de manera consciente o inconsciente.

Los que habían sido aliados en la Segunda Guerra Mundial se convirtieron en rivales, y aquellos que estaban afiliados al Partido Comunista de Estados Unidos se convirtieron en potenciales espías, listos para robarse los últimos secretos y llevárselos a la otra superpotencia.

La acción se sitúa en Hollywood, donde algunos trabajadores se organizaban para protestar por cosas tan "radicales" como mejores salarios y condiciones de trabajo. Esto, sumado al clima recién mencionado, convirtió a un grupito de guionistas en perfectos cabezas de turco para un comité que investigaba actividades "antiamericanas".

Trumbo (Regreso con Gloria)

Dentro del grupito está nuestro protagonista. Dalton Trumbo es un escritor laureado, que no esconde su afiliación al endemoniado partido ni su amor por el país en el que vive, que simplemente busca mejorar.

El primer acto de la película, que se habrá llevado la mitad de los 124 minutos (si mis huesos no me fallan), cuenta la caída de Trumbo, quien es presentado simplemente como ese idealista que prepara un plan para zafar del castigo por sus pensamientos... y no le va tan bien.

Bryan Cranston es el encargado de ponerse en la piel de este exagerado personaje, cuyos parlamentos parecen salidos de la misma máquina de escribir con la que se gana la vida.

De su mano recorreremos ese descenso, que carece de grandes conflictos y de sorpresas, mientras nos pintan un Trumbo demasiado bueno para ser cierto. Lo más interesante llegará en el ascenso (que no sorprenderá a ningún latinoamericano debido al título de mierda de la película).

Trumbo (Regreso con Gloria)

Aquí también habrá algún problema, ya que la historia comienza a centrarse en los defectos del protagonista, después de dedicarse demasiados minutos a sus virtudes. Es cierto que en el medio su vida tuvo un quiebre, pero el director Jay Roach y el guionista John McNamara no logran salpicar de maldad al primer acto y de bondad al segundo. Ninguno de los dos Trumbo convence del todo, pese a que la película funciona y es buena.

Es buena, además, porque Cranston está bien rodeado. Diane Lane es Cleo, la esposa que primero disfruta y luego sufre al genio de las palabras. Entre su grupo de amigotes se destaca Louis C.K. como un comunista un poco más coherente que Trumbo, aunque en esta película su actuación naturalista se separe demasiado de otras.

Michael Stuhlbarg (Arnold Rothstein en Boardwalk Empire) es genial en su medido papel de Edward Robinson, mientras que Helen Mirren no puede más como una Mirtha Legrand un poco menos facha y un poco menos chusma.

Trumbo (Regreso con Gloria)

Por suerte la última parte de la película es, también, la más disfrutable. Trumbo enfrenta los problemas de su vida familiar, comienza a hacer changas gracias al enorme, maravilloso John Goodman en su papel de productor berreta, y el clima social empieza a cambiar. No con el correr de las semanas ni de los meses, sino de los años. Una inmensa estrella de Hollywood también tendrá que ver con el regreso con gloria de Dalton y los suyos.

Sin volar ninguna peluca y cometiendo el pecado de cerrar con el famoso discurso que lo resume todo, Trumbo sirve para recordarnos el daño que causan los fundamentalismos y la cultura del miedo, justo cuando el principal candidato el partido que tiene más representantes en el Congreso de Estados Unidos propone construir un muro que los separe de México. Entre otras (muchas imbecilidades).

Solamente por eso, vale la pena verla.

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