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Unbreakable Kimmy Schmidt

Por el Cine/TV

Unbreakable Kimmy SchmidtUna joven tan inocente como corajuda sale de un agujero en el suelo después de quince años y se enfrenta a un mundo que no conoce. Lo que sería otra historia de "pez fuera del agua" se convierte en un éxito por el humor absurdo que despliegan Ellie Kemper y compañía.

Unbreakable Kimmy Schmidt

Los episodios de la tercera temporada de House of Cards se acabaron y uno volvió al ritual de recorrer y recorrer las secciones de Netflix en busca del próximo chutazo de ficcioína. Por ahí apareció Unbreakable Kimmy Schmidt, serie de la que jamás había escuchado hablar y que me conquistó en menos de cinco minutos.

De la mano de Tina Fey llegó esta comedia que parte de una premisa tan absurda como posible en el mundo real. Cuatro mujeres pasaron los últimos quince años encerradas en un búnker, luego de que un pastor chanta les hiciera creer que el Fin del Mundo se aproximaba (primero) y que ya no quedaba nada vivo en la superficie (después).

Liberadas por la policía en pleno siglo 21, lo primero que sucede con ellas, por supuesto, es que se convierten en un hit viral.

Pongo la canción porque ese fue el momento exacto que me ganaron como espectador, a poco de haber comenzado el primer episodio. No sólo por lo pegadiza de la tonada, sino porque los productores parodiaron al género del Auto-Tune llamando a los capos del mismo, los Gregory Brothers, creadores de más de un hit basado en testigos de crímenes que hablan con la policía. Los invito a escuchar un par.

Unbreakable Kimmy SchmidtNo alcanza con un tema ganchero para hacer que una serie sea buena. Por suerte, la Kimmy Schmidt del título está representada por la inmensa, enorme Ellie Kemper, una Renée Zellweger que todavía no teme al paso del tiempo en su rostro (y ojalá nunca lo haga). Kimmy es la más optimista y valiente de las cuatro "Mujeres Topo de Indiana", quien decide dejar atrás su pasado tan pronto como la policía la saca de hoyo y se muda a la ciudad de Nueva York.

Tina Fey + Gregory Brothers + Ellie Kemper + Nueva York. Pocas combinaciones televisivas pueden interesarme más que esta.

Existen series que se sostienen debido a su protagonista y poco más, pero este no es el caso. Dos o tres episodios alcanzan para descubrir a un fuerte elenco, con la veterana (que no se entere que usé ese término con ella) Jane Krakowski, de Ally McBeal y 30 Rock en el papel de una esposa trofeo que contrata a la inocente que vino de abajo de la tierra.

Y si su papel de Jacqueline parece estereotípico, aunque sorprenda a cada instante, mucho peor parecía el asunto con Titus Andromedon, el roomate negro y gay con el que la señorita Schmidt se muda en el primer episodio.

Todas mis dudas se desintegraron en un par de episodios, cuando quedó claro que Tituss Burgess (el actor) es una verdadera fuerza irresistible de la comedia, compañero perfecto de Kemper en cada una de sus interacciones, que a veces transcurren a alta velocidad y generan una golpiza de humor en el cerebro del más despistado.

Titus Andromedon me recordó a Bunker (¡lo del nombre es pura casualidad!), un miembro de los Teen Titans introducido en 2011. Su guionista, Scott Lobdell, hablaba de que ya era hora de tener personajes homosexuales que no sólo estuvieran definidos por su angustia, sino que pudieran ser "flamboyant" (algo así como extravagantes y llamativos). Titus es muy "flamboyant" y al igual que Jacqueline es mucho más que un lugar común.

Por allí aparecerán otros personajes, más secundarios, desde la dueña de la casa en la que viven (la misma que hace de madre del Pingüino en Gotham) hasta el resto de las Mujeres Topo y el mismísimo Reverendo Richard Wayne Gary Wayne (ya verán de quién se trata).

La serie dibuja un arco de calidad en donde a partir del tercer o cuarto episodio la construcción de los personajes da sus frutos y cada diálogo es una chilena al ángulo. Sobre el final de la temporada se pierde el carácter episódico y cae un poquito con la "historia" de cierre, que tiene algunos personajes demasiado exagerados incluso dentro de la lógica interna de la serie. Te estoy mirando, Tina.

Esa lógica interna es, posiblemente, el mejor hallazgo. No porque se trate de algo novedoso sino porque abreva en el absurdo incluso más que series como Community, que cuando se alejaban de la realidad siempre encontraban una manera (ingeniosa) de justificarlo. Aquí el realismo es un punto de partida para alejarse y divertirse un rato.

La temporada consta de 13 episodios y ya hay una segunda tanda confirmada. Mientras tanto, la única forma de resistir será encerrarse en un búnker y mirar los capítulos una y otra vez. Damn it!

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