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Underworld 4: Awakening

Por el Cine/TV

Underworld 4: AwakeningLa saga Underworld dejó su ambientación medioeval (disfruto juntar o- y e-al ladito, maeses) para trasladarse ahora al futuro, de la mano de una monumental Kate Beckinsale en 3D.  Enterate si el resultado te drena o te calienta la sangre, a un click de distancia temporal-espacial.

Underworld 4: AwakeningLa saga Underworld sabe lo que es, da lo que se precisa y no engaña con falsas expectativas. El fenómeno del “Vampiro Antihéroe” se encuentra todavía en plena boga en nuestras noches modernosas sigloveintunescas.  De todas maneras, haciendo un poco de memoria, tuvo su apogeo a fines de los ’90 - principios de la década del 2000, dando el marco ideal para el surgimiento de la primera película “Underworld” (que se rodó, para ser exactos, en 2003). En la misma asistíamos a la cristalización en cine de la idea del “vampiro con gabardina y katana”, ese meme relativamente corriente para referirse a todo un subgénero de productos centrados en los chupasangres ancestrales.

Aquí, el énfasis estaba en representar a los “wampyr” como una especie de superhéroe (o supervillano) nocturno, con poderes más allá de los concebibles para un mortal que paga impuestos insultando al funcionario de ABITAB y busca jubilarse tempranamente por alguna incapacidad. Como son más bien buenitos, estos vampiros muestran una necesidad disimulada, disminuida y casi nunca explicitada de nutritiva hemoglobina.

En lo oscuro de la noche, ¿quién podrá salvarnos? ¡El Conde Drak y su fiel ayudante, Chupín! No se habrá hecho algo así pero si seguimos sin ideas, señores hollywoodenses, no estamos tan lejos. Por favor, no dejen que ocurra, que todavía estamos pagando los platos rotos de los últimos fiascos.

En algunos casos esta tendencia se agudizó, llevando a la idealización de la figura vampírica en demasía; para qué gastarnos con ejemplos cuando cualquiera puede mirar por la ventana cuando se pone el sol y, asociación libre mediante, agarrarse una bronca ancestral con la gente que reconoce al nombre “Edward” pero encuentra a “Vlad” o “Drácula” desconocidos o insulsos (sálvanos, Belial).

En el mejor de los universos narrativos posibles, tenemos vampiros torturados con personalidad esquizofrénica que intentan purgar sus crímenes pasados con expiación heroica constante (adivine la referencia por un plato de cereales del Conde Chóckula). En el peor de los casos, vampirolas, vampirulos y vampiretes de toda clase peleando con peludines por el amor de inexpresivas mujeres con cara de puerta (adivine la referencia 2, en este caso por el honor, o por lo que queda del plato de cereales al procesárselo digestivamente con abundante jugo de naranja, temprano en la mañana). En estos casos extremos, mostrar a estos vampiros chupando sangre sería algo horrendo que desvirtuaría su brillo de mazapán acaramelado y alejaría potenciales consumidores púberes del producto, parecería ser.

Underworld 4: AwakeningDe hecho, ni colmillitos tienen estos pobres, así que chupar sangre debe ser un proceso de masticación del cuello recurrente hasta extraer sangre de la peor manera. Que te muerda un vampiro es malo; que te mastique, humillante.

La saga “Underworld” está exactamente en el medio del continuo chupasangre, del lado de los buenos, ya que es una serie de películas que es, se vende y presenta como propuestas de acción con personajes sobrenaturales: nada más, nada menos. Llámenme simplista, pero las películas que sabe lo que es y lo representa en pantalla grande sin reparos tiene todo mi respeto.

(¡Escuché ese ‘simplista’! Era una figura del discurso).

Hablar de “Underworld 4: Awakening” implica recordar algunos elementos de las otras tres entregas de la saga. Capaz que un rápido repaso, a vuelo de murciélago, alcanza. Sabiendo que vamos a estar revelando elementos de la trama de 4 películas, utilicemos, entonces, persuasión vampírica para el proceso.

Ehem…

Miren atentamente a mis ojos.

Si, ya sé que los lentes molestan. Denme un segundo que me los saco, para que sepan qué ojos mirar.

Aslkasdouhb cdcdsdc cfehwujhwerjh sdhasdlkajsdlñf ujfasf. ¿Vfdire3ffwe, fskldfjs!

(Disculpen, sacarme los lentes fue una mala idea; reformulo).

Underworld 4: AwakeningMiren a mis ojos y repitan conmigo: “lo que viene a continuación son, fueron y serán spoilers; las películas ‘Underworld’ tienen una trama sorprendentemente entreverada para su encare supuestamente simplista de acción, por lo que hay que repasar un poquito la historia al momento para poder situarnos; luego de terminar de leer la reseña, olvidaré todos los spoilers revelados; luego de terminar la nota, donaré a nombre de Nick Constantine la cantidad de 5 doblones de oro, a cobrar en bonos de cheques del tesoro… y no recordaré nada”.

(Reloj de mano se mueve de izquierda a derecha; tienen mucho sueño, lo que es comprensible con semejante mazazo de texto; DUERMAN DESPIERTOS)


La primera “Underworld”, la de 2003, se centraba en la historia de Selene (Kate Beckinsale), una vampira “death-dealer”, una especie de “dadora de muerte”, término nunca bien traducido en las versiones españolizadas, que por un pelín no crearon aberraciones al estilo de “traficante de mortandad” o algún parafraseo psicodélico similar. Selene se enfrenta en esta película a los enemigos ancestrales de los vampiros, los Lycan. Los mismos no son más que la variedad de hombre lobo de jardín, aunque en este caso más inteligentes y en control de sus capacidades de cambiar de forma que los lobizones-arranca-gargantas a los que estamos acostumbrados. En medio de tanta matanza, colmillos y balas de plata, Selene desarrolla un amor prohibido, al mejor estilo Capuleto – Montesco, con un lobizón del bando contrario, Michael, que no es lo que parece (según mi novia, un pedazo de… hombre lobo).

“Underworld” se centraba secuencialmente en el choque entre estos dos mundos y la historia de amor subyacente y condenada. Su secuela, “Underworld: Evolution”, conectaba inmediatamente, en su desarrollo temporal, con los sucesos catastróficos de la primera entrega (la película 2 ocurre a continuación exacta de la 1). “Evolution” se encargó mucho más detenidamente de retratar el origen de la rivalidad vampiros – hombres lobo (no, no tiene que ver con el Viejo Mundo de las Tinieblas de White Wolf), así como en las posibles ramificaciones de las acciones emprendidas por la ahora renegada Selene.

Underworld 4: AwakeningParecería ser que cuando se te retoba un death-dealer, esta traición tiene consecuencias vistosas para el ánimo de vampiros ancestrales guardianes de las buenas costumbres y la moral. Aclaremos que en el caso de los chupasangres, “moral” implica básicamente desangrar a sus víctimas en forma discreta al son de “My Bloody Valentine”, en un festival de donación de sangre al portador que no atraiga miradas curiosas (nada de masticarle el cuello a la víctima, por favor). Imagínense los fuegos artificiales del enfrentamiento y no están tan alejados de lo que ocurre.

La tercera película, “Rise of the Lycans”, abandonaba la línea argumental de la “Evolution” para mostrar de “primera garra” el origen de este odio racial. “Rise” se ubica temporalmente en el medioevo, momento en el que los Lycans no son más que esclavos oprimidos por una aristocracia vampírica que gobierna el mundo desde las sombras. Al estar centrada en la rebelión de Lucian, una especie de Simón Bolívar licántropo, los personajes habituales de las primeras dos entregas no aparecen. Por suerte, se desliza por la pantalla con paso sinuoso la escultural Rhona Mitra, una de las pocas bellezas que pueden pelearle cuerpo a cuerpo su lugar a la Beckinsale.

“Underworld 4: Awakening”, la nueva entrega de la saga, se desliza nuevamente en el continuo espaciotemporal hacia el futuro (una forma rebuscada de decir “se saltea unos años”) para concentrarse en año 2020, más o menos. Pasaron 12 años desde los eventos de “Evolution”.

El mundo es similar, pero muy distinto.

(Con ustedes, en la línea de arriba, un ejemplo perfecto de oración que no dice nada: +1 sumado a -1 es igual a 0).

Underworld 4: AwakeningEn este futuro distópico, se descubrió la existencia de los vampiros y lycans (nos llevó tan solo unos 21 siglos, nomás; con razón ninguna raza alienígena vino a jugar a las cartas con nosotros, todavía). Este descubrimiento despierta los sentimientos de aceptación más nobles de la humanidad, por lo que, fieles a nuestras políticas habituales de aceptación del diferente, procedemos a exterminar ambas razas de manera sistemática y metódica. Los vampiros que quedan son tan solo un puñadito, mientras que los licántropos parecen haber sido completamente erradicados. En este futuro lúgubre cual cripta de no-muerto despierta Selene, conservada en criogenización por una Corporación (todo el mundo sabe que las Corporaciones, así con mayúscula, nunca se traen nada bueno entre manos cuando te criogenizan; si no, pregúntenle a Selene).

(Madre, no permitas que me criogenice una Corporación, por favor, ni por todos los ratones Mickey del mundo).

Desorientada, sola, enfrentada a un mundo que cambió radicalmente a partir de la purga humana de las razas sobrenaturales, la death-dealer con poderes aumentados por la sangre digerida de uno de los Antiguos (cf. “Evolution”), se enfrenta a Dios y el Diablo para establecer contacto con las pocas relaciones cercanas que todavía le quedan. La postura es comprensible, ya que un vampiro podrá ser muy inmortal, pero cuando vas por la no-vida cortando en pedacitos (literalmente) a tus mayores, la sociedad tiende a tomárselo un poco a la tremenda. Para sobrevivir en este mundo y reencontrarse con su ser amado, Selene tendrá que enfrentarse al minúsculo obstáculo que representa la totalidad de la humanidad en su contra.

Una pavadita, nomás.

El tema se complejiza por el lado de la aparición en escena de nuevas variedades y mixturas de estas razas en casi extinción, mestizajes complicaditos en cuanto a su relación con la vampira de cueros ajustados. Selene descubrirá así que la purga es mucho más intrincada en concepción de lo que parece, desentramando en el proceso una laberíntica tramoya de alianzas, mentiras, secretos y miedos.

Todo mientras recontramartilla a tiros a quien se le cruce frente por frente, por supuesto.

Underworld 4: AwakeningComo todas las películas de la saga, la premisa es simple y conducente a un producto centrado principalmente en una estética determinada. Sin embargo, descartar a las películas de la saga como “un entretenimiento”, por más que lo son, es prematuro, ya que la trama tiene sus bemoles y puede resultar un poco confusa para alguien no muy familiarizado con el trasfondo. Por suerte, “Awakening” es un excelente producto que deja al espectador satisfecho del planteo cinematográfico de la propuesta.

En primer lugar, tenemos una labor muy sólida de los dos directores de la cinta, Björn Stein y Måns Mårlind (así, con muchas diéresis y símbolos raros en el nombre), que dirigen a la Beckinsale representando a Selene por primera vez desde que Len Wiseman, el director de las dos primeras, dejó la silla para dedicarse a escribir (en este caso, el guión de “Awakening”).

Kate cumple con su papel a la perfección, ya que verla en 3D y cuero negro te drena la sangre o te la hace hervir, dependiendo del frío que haga en la sala. Lo cierto es que te deja sin aliento, con una mezcla perfecta de femme fatale ("fatal" para el que se ponga del otro lado de las metralletas, por supuesto) y heroína de acción. Es una buena actriz y se nota, independientemente de que la producción no dé para desempeños actorales excesivos. Aparecen por ahí Stephen Rea con un buen papel Corporativo, Charles “Tywin Lannister” Dance como patriarca vampírico, y aceptables incorporaciones nuevas a la saga, como el vampiro encarnado por Theo James y la contraparte siniestra en el personaje representado por Kris Holden-Ried.

La película es un descontrol adrenalínico en una hora cuarenta y cinco minutos que pasan como si fueran 20 minutos. La acción es constante, con una construcción de situación en pocos minutos que dejaría con envidia a más de una propuesta de esas que llaman “serias”. Los tiempos narrativos están excelentemente desarrollados y apuntalados por momentos de muy buen desempeño de su protagonista principal.

¡Hasta el 3D está bien hecho! Por momentos, la “salida” de un hocico hombrelobuno fuera de pantalla parecería babear al espectador, generando más de un salto sobresaltado en potenciales medias naranjas (me refiero a parejas en plan “noche romántica viendo una película de terror-acción”; no se les ocurra llevar cítricos al cine que es una costumbre de lo más desagradable).

Underworld 4: AwakeningAcción, historia, entretenimiento, mucha sangre, Selene y la saga Underworld profundizándose, expandiéndose en el tiempo y tomando un rumbo muy interesante. Mucho más no se puede pedir. Para una película de este tipo, lo mejor esperable.

En el caso de “Awakening”, mi puntaje en el “Underworldómetro” es perfecto. Un excelente ejemplo de cine de acción, sin muchas pretensiones, con una trama interesante y gran desarrollo narrativo y visual. Recomendada a pleno pulmón si les gustaron las películas de la saga.

Es, sin duda, la mejor de la serie, por varias cabezas de vampiro.

Underworld 4: AwakeningEl sol está por salir: gracias por su atención, es hora de despertar…

MIREN MIS OJOS.

PUEDEN DESPERTAR APENAS SIENTAN EL CHASQUIDO DE MIS DEDOS.

… y sigo esperando esos doblones...

(¡CHASQUIDO!)


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