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Desde la Trinchera - Bajo del Mar

Por el Desde la Trinchera

Desde la Trinchera - Bajo del MarUn nuevo reporte de la guerra entre DC y Marvel. Esta vez, nuestro corresponsal desde el campo de batalla presenció el duro enfrentamiento entre los campeones acuáticos de cada uno de los bandos: por un lado el valiente Aquaman, y por el otro un hombrecito de orejas puntiagudas y zunga.

Reporte número 2:

Desde la Trinchera - Bajo del Mar
Esta guerra entre DC y Marvel se desarrolla en múltiples frentes. Los ciudadanos de a pie pelean a bayonetazo limpio cada miércoles en los locales especializados; editores y guionistas disparan sus municiones desde cómodas oficinas; y los dibujantes dejan sangre, sudor y tinta sobre la mesa de trabajo.

Y después están los teatros de operaciones propiamente dichos, donde los soldados de ambos bandos se enfrentan cara a cara. Este humilde cronista tuvo el honor de presenciar un enfrentamiento en el fondo del océano, gracias a un traje de buzo profesional y la promesa de un aumento de salario.

Desde la Trinchera - Bajo del MarAllí debajo se encontraba Aquaman, máximo representante de DC en los Siete Mares, con sus dorados cabellos flotando libres, la barba prolijamente desprolija, y toda la fuerza en sus puños... puño... No sé, ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que este fulano perdió su extremidad. A esta altura podría protagonizar "A los Atlanteanos se les va la mano" con Jorge Porcel en el papel de Vulko.

Nuestro gallardo héroe se encontraba haciendo bailar a unos pulpos con su telepatía, cuando llegó el enemigo. Un tipo vestido de zunga, mezcla de Spock y Erika Graf. Se hacía llamar Namor (anagrama de "Ramón", o más adecuado para su estampa, "Norma").

La batalla fue corta pero intensa. Pareja hasta que Arthur Curry apretó, con sus dedos índice y pulgar, una de las ridículas alitas que salían de las patas de su contrincante. Aparentemente, la cantidad de terminaciones nerviosas en ese apéndice era tan alta que el dolor le hizo perder el conocimiento. Ahí apareció una ballena y lo aplastó contra el fondo del mar.

Debería salir primero del agua antes de escribir esta nota. Parece que la laptop no era sumergible.

Vuestro corresponsal de guerra,
Desde la Trinchera.

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