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2012: El año en que nos volvimos digitales

Por el El Pito de Lázaro

2012: El año en que nos volvimos digitalesEn una nueva sesión de terapia pública, llega otra entrega de El Pito de Lázaro. Esta vez, la cosa viene por el lado de los cómics digitales, con un repaso de este año y medio de vida que los Multiverseros llevamos en el mundo ComiXology.

Nunca fui un lector voraz de cómics escaneados. Esto se debe fundamentalmente a dos motivos: el material impreso que adquiero mensualmente excede mi tiempo disponible de lectura y además, no encuentro placer alguno en ir acumulando en mi PC carpetas y carpetas de cómics que difícilmente alguna vez sean leídos. No sucede lo mismo con los cómics impresos. Quienes compartan la misma patología comiqueril que los que llevamos adelante este espacio virtual, sabrán que no hay cosa más linda que ver la biblioteca crecer, aún cuando sabemos que ese tomo de Spider-Woman (que andá a saber por qué uno lo compró) recién será leído dentro de 5 años, con suerte y viento a favor.

En resumidas cuentas, los llamados scans quedan como una alternativa para leer aquellas obras a las que es imposible acceder si no es por vía de la ilegalidad (el tema de la piratería lo dejamos para discutir otro día). Es que uno no se va a quedar sin leer al Marvelman de Alan Moore o al Zenith de Grant Morrison, simplemente porque los tipos que llevan traje y corbata en las editoriales decidieron que hay un tema de conflictos de derechos de por medio, y por lo tanto, quizás nunca tengamos una reedición de esas obras maestras.

2012: El año en que nos volvimos digitales

Por otro lado, no se trata simplemente de un fetiche por el soporte papel, sino de la imposibilidad de los cómics escaneados de repetir la sensación de tener el material en tus manos. La experiencia de sentarse frente a un monitor y tener que desplazarse de arriba hacia abajo para apreciar una página entera, de ninguna forma se acerca a la satisfacción total que da el papel en tus manos. Hasta hace un año y medio, esa era la palabra clave: papel. Ahora, eso cambió.

Allá por julio/agosto de 2011, DC relanzó todo su universo desde cero, y en Multiverseros nos pareció que dicha movida editorial (que guste o no, y dejando al margen cualquier tipo de valoración cualitativa, fue una de las más importantes en la historia de la industria del cómic norteamericano) merecía que le diésemos una cobertura como Dios (en el que creas y más te guste) manda. Así nació ReseÑology.

Con los primeros manguitos que entraron gracias a Superhéroes de la Física (¿se pensaron que lo hacíamos por amor al arte?), en lugar de salir a levantar modelos en algún boliche de cuarta (ellas se lo pierden) o de comprarnos la casita en el balneario, decidimos hacer una reinversión. La plata vino gracias a los cómics, la plata volverá a los cómics (unos genios de las finanzas, sin dudas). Así es que decidimos darle una oportunidad a los nuevos títulos de la DC, pero esta vez metiéndonos en un mundo que era nuevo: ComiXology.

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Si llegaste a este artículo por casualidad (seguramente así haya sido, y no me gustaría saber las razones por las que hiciste click en una columna que se llama “El Pito de Lázaro”) y no tenés idea de qué estoy hablando, te explico: ComiXology es una plataforma que apareció hace poco menos de 5 años, y en la que uno puede comprar cómics digitales y gestionar su propia biblioteca virtual. El crecimiento ha sido tal que, hoy en día y desde hace varios meses, los títulos de las principales editoriales se pueden comprar el mismo día en que la edición impresa llega a las comiquerías.

Por aquél entonces (acordate, julio/agosto 2011) nuestro Hijo de Chuck Norris había adquirido una tablet de 10 pulgadas, con la intención de ver qué tal estaba esto de las tabletas, y no tanto con la idea de leer cómics en ella. La cosa es que desde el momento en que el primer cómic comprado en ComiXology apareció en ese aparatejo de funcionalidad touch, nuestro mundo cambió. Por primera vez, la experiencia de tener un cómic en tus manos era prácticamente emulada por ese bicho tan finito y liviano que podía trasladarse sin dificultades ni molestias del baño a la cama, que como sabe todo el mundo, son los dos lugares por excelencia para leer una buena historieta.

2012: El año en que nos volvimos digitalesLas páginas en pantalla completa, una aplicación sumamente ágil e intuitiva y sobre todo, la posibilidad de contar con el material el mismo día de salida en EEUU, nos compró de inmediato. En realidad, a mí me costó un poquito más, y recién cuando cumplí el "sueño de la tablet de 10 pulgadas propia", es que decidí seguirles el tranco.

En los años previos a la crisis económica del 2002, cuando todavía el señor Juan Carlos Amazon no existía para nosotros, semana a semana frecuentábamos con Hijo de Chuck Norris una conocida comiquería del medio (bah, Lecturas, hagamos el chivo gratis que Fernando es un amigo) que recibía todos los miércoles las cajas de la monopólica distribuidora Diamond con las revistas de la semana anterior. Cuales enajenados, nos tirábamos sobre esas cajas para hacernos de las revistas que habíamos encargado o para ganar de mano en aquellas que no habíamos pedido pero que nos llamaban la atención.

Después vino la crisis, los precios se dispararon a las nubes, es decir, la historia que todos conocen. De un promedio de 20-25 series mensuales, apenas un puñado sobrevivieron al recorte presupuestario. Con el tiempo las cosas se acomodaron, uno consiguió un trabajo más digno, y la cosa se normalizó. Los coquetos tomos entraron a nuestras bibliotecas para nunca más irse (espero...).

Sin embargo, aquella sensación placentera de estar alerta miércoles tras miércoles había desaparecido (ojo, no soy un llorón, no volvería atrás ni mucho menos). Y ahí fue que apareció ComiXology.

2012: El año en que nos volvimos digitalesEntrar en el mundo digital me llevó algunos meses más que a mis amigo-colegas RinTinTin e Hijo de Chuck Norris, pero acá estoy. De repente, ya no en la comiquería, pero sí por chat, estamos al alpiste de los títulos que saldrán a la venta la semana entrante, definimos qué es lo que tiene que comprar cada uno, etc. La compra de cómics se convirtió en una suerte de experiencia comunitaria, lo que indudablemente redobla el disfrute.

El sistema es el siguiente: los números 1 corren por cuenta de Multiverseros (todavía queda saldo en la cuenta, claro que sí), mientras que los siguientes ya le dolerán al bolsillo del que decida que esa serie merece ser seguida mes a mes.

En la actualidad, entre los 3 estamos siguiendo un promedio de 5-6 series digitales cada uno, más alguna que otra que es comprada de manera conjunta. La biblioteca virtual-comiXologiana del usuario "Multiverseros" viene creciendo a un ritmo importante, y les puedo asegurar que da gusto.

Hace algunos años, los cómics digitales parecían una locura. Hoy en día la ecuación cambió drásticamente. El 2012 fue el año de la explosión, contando con ComiXology como su bandera insignia. Creadores como Robert Kirkman (la cabecita detrás de The Walking Dead) sostienen que la venta de cómics digitales ha alcanzado un 25-30% de los equivalentes impresos.

Por supuesto, no todos son rosas. Que un cómic digital salga lo mismo que el impreso no parece del todo justo, y además, por su naturaleza, no puede ser prestado, ni tampoco revendido para poder comprar el tomo recopilatorio.

2012: El año en que nos volvimos digitalesPor primera vez, está sucediendo algo que hasta hace un tiempo atrás parecía impensado: la industria digital es una verdadera y notable alternativa a la tradicional. Editoriales virtuales como Monkeybrain son un claro ejemplo, con una variada y atractiva oferta de títulos, entregando historias de calidad por la casi despreciable suma de 1 dólar. A esto se le suma la posibilidad de que los creadores puedan presentar sus trabajos a ComiXology para ser vendidos a través de la web, repartiendo las ganancias en partes iguales, lo que implica la viabilidad de proyectos que de otra manera quizás no verían la luz, debido a los altos costos de impresión, distribución, y demás.

El crecimiento vertiginoso de la venta de cómics digitales ha generado una nueva preocupación. En esta nueva realidad, ¿cómo quedan paradas las siempre vapuleadas comiquerías?. Incluso, algunos especulan con que un número digital de una serie mensual podría llegar a desplazar al mismo número impreso en las preferencias de los compradores, en tanto el comicbook mensual cuenta con una cantidad insoportable de páginas de publicidad (los digitales no, otro punto a favor) y la calidad del papel tampoco es óptima. Es decir, el digital y no el impreso como el salto previo al tomo. Al ritmo con el que esta bola de nieve viene creciendo, es momento de que la industria piense una salida que ayude a que las comiquerías puedan formar parte del negocio.

Paradójicamente, por mi lado (y creo que hablo también en nombre de HdCHN y RTT), el 2012 fue uno de los años que más cómics impresos compré, en tanto las versiones digitales potenciaron la lectura. Un claro ejemplo: si no fuese porque Image decidió lanzar gratuitamente varios de los números 1 de sus series, quizás no hubiese descubierto esa maravilla llamada Prophet, cuyo tomo ya ocupa un lugar en mi biblioteca física.

Estamos en el 2013, y se espera que las cifras sigan aumentando. Esto que acabás de leer es apenas una introducción, ya que el tema de las bondades o no de los cómics digitales da para mucho más. Las nuevas tecnologías cambiaron las reglas del juego y con ellas, también lo hicieron las modalidades de consumo. Como todo, habrá quienes salgan mejor parados que otros. Desde el lugar que nos toca, podemos decir que a nosotros nos sirve. En Multiverseros tienen a un cliente satisfecho.

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