Home Columnas El Pito de Lázaro El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

Por el El Pito de Lázaro

El Pito de Lázaro - Lecturas de VeranoSe terminó el verano. Sí, que no te mientan, se terminó el verano, y por eso es un buen momento para hacer un repaso por aquellos cómics y libros que me acompañaron día a día en la playa. En realidad, los cómics no se bajan a la playa. Eso lo sabe todo el mundo.

Antes de seguir adelante con este intento de resumen de mis lecturas de verano, es necesario hacer una aclaración. Según el calendario, el verano es la estación que va desde el 21 de diciembre hasta el 21 de marzo. Obviamente, una vil mentira.

El verano, al menos MI verano, son esos 15 días de enero (primera o segunda quincena, da igual) en que tengo la suerte de poder dirigirme a algún balneario de la costa para satisfacer durante esas dos semanas mis instintos más primitivos: comer, dormir y leer, en el orden que se les ocurra y si es posible en cantidades obscenas. El resto de los días de esa invención que llaman verano, no son más que días en los que hace demasiado calor como para ir a trabajar y en los que el suplemento Ovación del diario El País se encarga de inflar al siguiente jugador intrascendente de Nacional.

Aclarado el verdadero significado de la palabra “verano”, sigo adelante.

Por motivos que no vienen al caso, en lo personal, el 2011 y en particular su segundo semestre, fue bastante magro en cuanto al ritmo de lectura. Las pilas de libros y cómics se fueron acumulando hasta alcanzar el punto en que uno se da cuenta que ese intento por ponerse al día nunca va a llegar. Una batalla perdida, claro está, pero una batalla que da gusto perder.

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

El escenario perfecto para dedicarse a la lectura.

En materia de viñetas, la cuestión vino de la mano de algunas relecturas, arrancando por "Planetary", la serie de Warren Ellis y John Cassaday que abrió y cerró la década pasada, casi literalmente (los 27 números, recopilados ahora en 4 tomos, se publicaron durante 1998 y 2009).

La historia de los Arqueólogos de lo Imposible es sin dudas un punto altísimo en la ya de por sí rica bibliografía de Ellis, y un ejemplo imbatible al momento de citar una obra a la que tendrían que aspirar los cómics mainstream en cuanto a contenido. Pero claro, no todos son Warren Ellis, y por supuesto, no todos tienen el talento como para crear una historia en la que el autor le rinde homenaje a distintas ficciones del siglo 20.

La relectura de la serie sin esperas de por medio, acentúa algo que en la lectura serializada (con largas pausas que en algunos casos fueron de muchos meses) pasa casi desapercibido. Los primeros números, aquellos que tienen un tono autoconclusivo (que perfectamente podrían leerse de manera independiente) y que muchos identifican como la temporada 1 de la serie, son superiores al resto.

De todas maneras, la segunda mitad, en la que Ellis comienza a atar los hilos de la historia es redondita, y coincide con una mejoría notoria en los lápices de Cassaday, que si antes eran muy buenos, a partir de ahí se convirtieron en excelentes.

El entusiasmo por la relectura fue tal, y compartido por el resto de los Multiverseros, que próximamente se viene una serie de notas dedicadas a una obra que nos voló la cabeza a todos. Parafraseando a Elijah Snow: Multiverseros es un sitio extraño, mantengámoslo de esa manera.

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

La gran portada de Cassaday para el número final de la serie.

La siguiente relectura comiquera fue la de "The Invisibles" de Grant Morrison, o como debería llamarse, “la serie de la reseña imposible”. Si bien es la tercera vez que vuelvo al mundo de King Mob y sus Invisibles, una vez más pude comprobar que se trata de una serie que admite tantas relecturas como quiera el lector.

La mochila de información con la que cada uno cuenta al momento de enfrentarse a la serie influirá en las interpretaciones y en la manera de entender todo aquella tonelada de tópicos que Morrison vuelca en cada página. Me dirán que eso mismo corre para cualquier manifestación artística, pero en el caso de Los Invisibles, la convierte en una obra viva, que se transforma y se expande con las sucesivas relecturas.

Los Invisibles es la obra más personal de Morrison y quizás por eso, también una de las más impenetrables. La manera y el grado en que los acontecimientos de la vida privada de Morrison informan la historia es un fenómeno que no recuerdo haber visto en ninguna otra obra comiquera.

59 números, recopilados en 7 tomos que, si se superan las barreras iniciales, son un camino de ida al mundo Morrison y en donde queda sentenciado que el escocés escribe finales como nadie.

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

Una de las tantas viñetas lisérgicas de "Los Invisibles".

El verano también fue un buen momento para ponerme al día con "Optic Nerve", con la lectura de "Shortcomings", el último de los tomos recopilatorios (“último” tan sólo por el momento, afortunadamente) de la notable serie de Adrian Tomine.

Tomine, quien arrancó con "Optic Nerve" allá por el 1995 con apenas 21 años, ya mostraba desde ese entonces una madurez inusual para un historietista de su edad. En "Shortcomings" alcanza el que es hasta el momento su mejor trabajo, creando personajes a los que uno les cree todo. Tomine tiene un par de grandes virtudes, y estas son sus perfectos diálogos (que no están contaminados de ese tufillo indie que en otros ámbitos como el cine ha dado atrocidades al estilo "Juno") y una capacidad indiscutible para captar de una manera muy particular momentos ínfimos, al estilo en que Raymond Carver lo hacía en sus cuentos.

Cuando uno lee "Optic Nerve", se da cuenta que Tomine está a años luz de todas esas copias horribles de Jeffrey Brown (pobre Brown, no tiene la culpa) que no hacen más que crear personajes de plástico, y que esconden sus pésimos dibujos debajo del rótulo de un supuesto “sello personal”.

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

Un típico diálogo de Adrian Tomine.

Justamente, alguien a quien Tomine le debe mucho es Daniel Clowes. En realidad, el mundo del cómic todo le debe reverencias a Clowes. Apenas unos meses atrás se editó "The Death-Ray", una reedición en formato gigante del número 23, y último, de la serie "Eightball".

"The Death-Ray" es, hasta donde sé, el único coqueteo de Clowes con el género de los superhéroes ("Pussey!" se metía con la figura de los fanboys y coleccionistas, pero no con los héroes en sí mismos) todo filtrado a través de su identificable estilo. Acá Clowes juega con varios de los clichés del género, y para muestra basta con ver el origen del superhéroe en cuestión, quien descubre sus poderes luego de darle la primera pitada a un cigarrillo. Ese claro tono paródico es apenas un ejemplo de lo que puede encontrarse en las páginas de "The Death-Ray", las que ahora redimensionadas para este tomo de lujo, ayudan a contemplar la exquisitez del arte de Clowes.

El Pito de Lázaro - Lecturas de Verano

El héroe y su sidekick en "The Death-Ray"

Un verano sin Alan Moore no es verano (si hasta intenté dejarme crecer la barba pero ni siquiera sombra me hizo), y esta vez tuve la oportunidad de leer "The Complete Alan Moore Future Shocks", una recopilación de sus primeros trabajos para la revista inglesa 2000AD, publicados allá a principios de los 80. Sobre el tomo recopilatorio ya hablé en una reseña del mismo, la que pueden leer por acá, así que no los voy a aburrir de nuevo.

Por el lado de los libros, fue el momento de saldar una deuda con dos escritores a los que tenía en el debe: China Miéville y Jonathan Lethem.

El Pito de Lázaro - Lecturas de VeranoNo soy un gran lector de Fantasía (para ser justos, soy un pésimo lector de Fantasía), y la denominada “Weird Fiction” parecía un lugar apropiado para comenzar a pagar la deuda, y de paso, cumplir con el compañero Miéville, uno de sus máximos exponentes. Antes de elegir cuál sería mi puerta de entrada a la obra de Miéville, leí varias entrevistas y artículos en los que había llegado a la conclusión que el tipo me caía muy bien. Si al menos la mitad de los tópicos e ideas de los que hablaba iban a estar presentes en sus libros, seguro me quedaba con la panza llena.

La entrada al universo Miéville la hice a través de "Kraken", su penúltima novela al día de hoy. Si bien la multi-premiada y multi-alabada "The City and The City" puede sonar una alternativa más lógica, había algo en Kraken que me llamaba la atención. La existencia de una Londres subterránea, el jugar con ciertos imaginarios del mundo Lovecraft y promesa de buenas dosis de comedia, eran lo que estaba necesitando en ese momento.

Afortunadamente, "Kraken" no defraudó y cumplió con creces. En "Kraken", Billy Harrow, un curador en el Museo de Historia Natural de Londres, ante el robo del calamar gigante al que hace alusión el título, se ve metido en la puja de varios cultos religiosos por hacerse del mismo, al que consideran su Dios y de quien dependerá el fin del mundo que está a la vuelta de la esquina.

Miéville es una máquina infernal de generar ideas (eso de “weird” se nota que se lo tomó muy en serio), pero sobre todas las cosas, es un gran escritor. La trama avanza a gran velocidad, pero en ningún momento se convierte en un pasa-páginas de esos que abundan cada vez más. Por el contrario, Miéville tiene una prosa muy refinada, elaborada, y una capacidad enorme de jugar con los distintos slangs que utilizan sus personajes.

Entré al universo Miéville y seguro me voy a quedar en él por un buen rato.

El Pito de Lázaro - Lecturas de VeranoLlegué a Lethem hace poco más de dos años, a través de lo que fue su primera incursión en el mundo del cómic con la excelente miniserie "Omega The Unknown". Son contados los ejemplos de escritores que hacen una transición exitosa del mundo de la prosa al de las viñetas, y Lethem es uno ellos, reinterpretando a la perfección a un injustamente olvidado personaje de Steve Gerber de la década de los 70.

Con viento en la camiseta, hace unos meses me hice de su novela "La Fortaleza de la Soledad" y días antes de terminar el año adquirí "Chronic City", su último libro publicado.

Luego de terminar "Chronic City", debo decir que ya está entre los mejores libros que leí en mucho tiempo. La historia, que se desarrolla en una Nueva York alternativa, sigue la mejor tradición de Ballard o K. Dick, en tanto mecha elementos de ciencia ficción (como la supuesta existencia de un tigre gigante que arrasa por las noches con ciertas partes de la ciudad) en un mundo muy parecido al real. Hay también un cierto dejo a Bret Easton Ellis, en particular en aquellos pasajes en los que se describen reuniones y figuras de la alta sociedad neoyorquina. La dinámica con la que se relacionan los personajes está muy bien lograda, siempre girando en torno a uno de ellos, Perkus Tooth, quien da vida a ese círculo de relaciones y por cuyo destino todos se sienten responsables.

Gran libro. Ahora vamos por "La Fortaleza de la Soledad".

Se acabó el verano. Mi verano. Ahora simplemente resta esperar con paciencia a que este año se vaya lo más rápido posible. Los que ya tuvieron su verano sabrán entender lo que les digo. Y a los que les está por llegar, los envidio sanamente. ¡Buena lectura!

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3