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El Pito de Lázaro - London Comics

Por el El Pito de Lázaro

El Pito de Lázaro - London ComicsLa “Ruta del Cómic” se traslada esta vez a Londres, y cual Julio Alonso en “Los Viajes de Multiverseros”, El Penitente te propone un paseo por las principales comiquerías londinenses así como un panorama de la presencia de los superhéroes en la capital inglesa.

Gracias a las generosas regalías que está dando Multiverseros, tuve la posibilidad de visitar Gran Bretaña durante casi un mes, teniendo a Londres como principal destino. En realidad, tuve que pagar el viaje con los ahorros de mi otro trabajo pero minutos antes de subirme al avión, mis amigos y co-multiverseros me dijeron: "vos andá tranquilo que cuando entre la guita nosotros te reembolsamos los pasajes y la estadía". Atravesando la puerta de embarque me pareció escuchar una risa irónica de fondo, pero seguro la emoción del viaje afectó mi capacidad auditiva. Además, son grandes amigos, así que no tendría por qué dudarlo. Espero...

En el período de planificación previa del viaje, decidí evitar cualquier tipo de búsqueda sobre comiquerías locales, intentando mantener la firme postura de "a ver con qué me sorprenden estos gringos". Simplemente me limité a una rápida búsqueda en Google para encontrar algún tipo de evento importante y así fue que di con una firma de ejemplares por parte de Garth Ennis al otro día de mi llegada a la capital inglesa. Como punto de partida, no estaba nada mal.

El Pito de Lázaro - London ComicsDesde que puse el primer pie en Londres, la presencia de los héroes Marvel y DC se hizo notar. Ya sea en la publicidad del subte o en los laterales de los ómnibus anunciando el espectáculo Marvel Superheroes 4D, o en los refugios de las paradas promocionando Batman Live, una obra teatral-circense de nuestro encapotado favorito, los personajes estaban ahí, a la vista de todos. En prácticamente cualquier tienda de souvenirs típicos londinenses (llaveritos de los ómnibus de doble piso, mini cabinas telefónicas… en fin, todo eso que odiarías te traiga alguien que va a Londres) podía encontrarse una sección dedicada exclusivamente a merchandising oficial de las dos editoriales más importantes del cómic norteamericano. Y así, en muchos lugares más.

Recorriendo y sin un rumbo definido, me topé con tres comiquerías que afortunadamente resultaron ser bastante distintas entre sí.

La primera de ellas fue la megastore de Forbidden Planet (en donde Ennis estaría recibiendo a sus lectores), ubicada en pleno centro de Londres. Forbidden Planet es una cadena que cuenta con casi una decena de sucursales situadas en distintas ciudades de Inglaterra, y al menos también una en Glasgow y otra en Dublín que también pude visitar. Como toda cadena comercial, apunta a la cantidad, y eso, que en otros rubros puede ir un poco en detrimento del producto que se está vendiendo, en este caso juega a favor de nosotros los lectores.

El Pito de Lázaro - London ComicsLa tienda cuenta con un piso principal dedicado exclusivamente a juguetes, remeras y demás merchandising, y con un subsuelo del doble de tamaño de la planta superior, en donde se encuentran los cómics pero también libros de fantasía y ciencia ficción, así como DVDs especializados. No soy muy fanático de las figuras de acción, pero no pude hacer otra cosa que rendirme ante la cantidad de muñecos y estatuillas a los que se podían acceder, por lo que les dediqué varios minutos más de los que en un principio podría suponer.

Para ese entonces, ya eran las 12:45 y en 15 minutos arrancaba la sesión de firmas de Garth Ennis. Nunca encontré demasiado placer en que un autor me firme un ejemplar de su obra (tampoco es que haya tenido tantas posibilidades), pero en este caso se trataba del tipo que creó Preacher, y para mí, eso no era poca cosa. Sin embargo, no veía ni a Ennis ni a una cola de gente que me indicara para dónde arrancar.

Consultando a la chica del mostrador, me dijo que la firma de ejemplares se iba a realizar en la parte trasera de la tienda y para ello tenía que pegar la vuelta a la manzana. Antes de comprar algún tomo de Ennis digno de ser autografiado (no había llevado nada desde Montevideo tratando de evitar un posible sobrepeso a la vuelta), decidí ir a ver qué tan movida venía la mano. La fila de gente no era tan numerosa (alrededor de 50 personas), pero sí lo suficiente como para volver caminando a la tienda tranquilo y garantizarme el tiempo necesario como para elegir qué comprar.

El cartel anunciaba que Ennis iba a estar firmando ejemplares del volumen 8 de The Boys el cual había salido hace pocos días. Hasta ese momento no tenía ninguno de los 7 tomos anteriores y comprar el 8 sólo para que Ennis me lo firmara me parecía un despropósito (por más Preacher que haya creado). Además, en la fila había visto a tipos que prácticamente llevaban carretillas repletas de cómics del irlandés, por lo que supuse que no iba a significar un problema el comprar el volumen 1 (y sí, me gusta empezar por el principio) y pensé: "seguro somos varios que estamos en la misma, así que si no nos firma lo que llevamos le hacemos la morta grupal". Y todos sabemos que no hay nada peor que un fan enardecido. Con mi edición británica de The Boys volumen 1 debajo del brazo, pegué una vez más la vuelta a la esquina.

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Los fans con sus cómics en mano a la espera de Ennis.

A pesar de esos ordinarios que cargaban sus bibliotecas enteras para ser firmadas, la fila avanzó relativamente rápido. Delante de mí estaban un par de chicas (casi con seguridad holandesas) preocupadas continuamente por el transcurrir de los minutos y por un tren que se les iba en un par de horas. Las holandesas habían sido enviadas como emisarias de su hermano para que Ennis les firme una copia de "Chronicles of Wormwood". El cómic iba acompañado con una carta dirigida al autor que decía algo así como “gracias por escribir éste, el mejor cómic de todos los tiempos”. En fin, gustos raros tienen estos holandeses.

Ni bien te aproximabas a la puerta de entrada, uno de los empleados de la tienda te daba un post-it en donde tenías que escribir tu nombre, como para agilizar y facilitarle el trámite al autor. Ni bien me tocó entrar, me di cuenta de que hacía tiempo que no veía una foto suya. Hasta ese momento, mi imagen mental de Ennis era al menos 10 años más joven, aunque los rasgos inconfundiblemente irlandeses permanecían intactos.

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A instantes de estrechar la mano de Garth Ennis.

Me aproximé, le di mi copia de The Boys, y se dio el siguiente y breve intercambio (el cual traduzco al español) mientras garabateaba su firma acompañada de un "To Ignacio. Cheers" :

Ennis: Ah, Ignacio (pronunciado en un casi perfecto español mientras leía el post-it)

Yo: Exacto, perfecta pronunciación. Soy de Uruguay. Tenés muchos seguidores por allá (y bueno, una sobadita de lomo no costaba nada).

Ennis: Genial. Voy a estar por Barcelona en un par de meses, así que quizás nos veamos ahí.

Yo: Por qué no te vas un poquito a cagar, inglés soquete!.

En realidad, esta última frase no fue tan así sino que resultó un saludo bastante más amable. De ahí en más, ante cada nueva conversación con algún británico, Uruguay pasaría a ser "Uruguay, South America", acompañado de una aclaración de que no estamos en la triple frontera.

El Pito de Lázaro - London ComicsLuego de liquidar con los que restaban, Ennis se quedaría un rato más firmando ejemplares de gran parte de su obra para la gente de la comiquería, los cuales luego serían vendidos al público al mismo precio que cualquier otro no firmado. Con mi copia autografiada en mano, di una vez más la vuelta a la manzana para ahora sí mirar con tranquilidad el subsuelo de Forbidden Planet, no sin pensar que apenas un mes antes, en ese mismo lugar en donde se sentó Ennis estuvo Grant Morrison firmando ejemplares de su libro "Supergods" (de los cuales pude hacerme de uno) y que alguien debería inventar la máquina del tiempo para que me hubiese enterado de esto antes.

Ni bien bajé las escaleras al subsuelo, me vino un sentimiento un tanto ambiguo. Por un lado, la sensación totalmente placentera de estar rodeado por miles y miles de cómics de lo que a uno se le ocurra, y por otro, la frustración de lo abrumador, del no saber por donde empezar. Durante varios minutos deambulé cual zombie por cada uno de los pasillos, mirando todo pero al mismo tiempo no mirando nada. Para que se hagan una idea, es una especie de gran búnker subterráneo, de amplios corredores en donde en lugar de latas de conserva se puede encontrar cualquier edición que se les ocurra del cómic que se les ocurra.

No hice un conteo exacto, pero entre ambos pisos de la comiquería debería haber unas 40-50 personas al mismo tiempo, es decir, algo así como el 20% de la cantidad de gente que lee cómics en el Uruguay.

En cuanto a los precios, si bien todo estaba marcado en libras (una libra equivale a 1,7 dólares aproximadamente), apenas superaba el precio de tapa norteamericano, por lo que dentro de todo, el panorama era bastante alentador.

A pocos minutos, en la zona de Covent Garden se encuentra Orbital Comics, una comiquería que se ubica casi en el extremo opuesto de Forbidden Planet. Orbital está bastante cerca de esa imagen que vive en el inconsciente colectivo de muchos, de que una comiquería es un lugar un tanto hostil, una especie de antro en donde el que te atiende parece querer hacerte sentir que te está haciendo un favor. En realidad, es un tanto injusto describir a Orbital de esa manera, aunque algo de eso hay.

El Pito de Lázaro - London ComicsEl local es un gran rectángulo hacia el fondo, bastante más largo que ancho. En la mitad que da hacia la entrada, se encuentran todas las revistas semanales norteamericanas así como una importante selección de tomos recopilatorios. La mitad del fondo está dedicada exclusivamente a los números atrasados, con una gran batea central en donde uno podría quedarse horas y horas hurgando para encontrar ese ejemplar que nos falta de aquella serie que dejó de salir hace 15 años. Las paredes están tapadas de números de antaño, que en algunos casos han multiplicado su valor de precio de tapa por varios cientos y que hace de esa parte de la tienda una suerte de mini-museo.

El encargado de esa sección estaba más preocupado por seguir la canción de una banda punk inglesa genérica versión 2011, que de atender cualquier consulta. El típico "comic book guy" de los Simpson, que lo que no tenía de obeso lo tenía de idiota.

A manera de apéndice del salón principal, se podía acceder a un cuarto dedicado a cómics ingleses e independientes norteamericanos, aunque todo estaba un tanto desprolijo y descuidado por lo que no daban muchas ganas de ponerse a revolver.

Apenas a unas cuadras de Orbital, en el pintoresco barrio del Soho (barrio en donde se concentra gran parte de la vida nocturna, con muchos pubs, boliches gays y en cuyas librerías uno puede encontrar el último de Palahniuk o Miéville al lado de algún tipo de juguete sexual) está la que me pareció la más atractiva de las tres y un modelo de comiquería que, en lo personal, considero tendría que ser el ejemplo a seguir para este tipo de negocios. Me refiero a Gosh! The Culture of Comics.

El local, ubicado en una esquina, toma la forma de una especie de gran pecera de vidrio lo que no sólo brinda una gran luminosidad una vez que se está en su interior, sino que pone en exhibición gran parte de sus bibliotecas para todo aquel que pase por su frente.

El Pito de Lázaro - London ComicsCon una decoración muy cuidada, se nota que la idea al momento de montar el local fue la de generar un espacio que atraiga no sólo al público cautivo (reconozcámoslo, nosotros iríamos a comprar cómics así los vendiesen en una cloaca) sino también a aquel que eventualmente pueda sentir curiosidad al pasar por la puerta y ver un local de este estilo. Justamente con este propósito, en la planta principal (dedicada casi exclusivamente a publicaciones independientes y alguna que otra cosita de Vertigo) se pueden encontrar dos mesas importantes repletas de material independiente, con sus respectivos taburetes en donde uno puede sentarse a leer como si fuese una biblioteca.

Mientras miraba las nutridas estanterías y me lamentaba por todo aquello que no iba a poder llevarme (maldita billetera y maldito límite de peso del equipaje), claramente se podía percibir la entrada y salida de gente que llegaba por curiosidad, y así como varios se iban tan rápido como habían ingresado, otros se quedaban y hasta decidieron darle una oportunidad a algún tomo que les había llamado la atención.

Bajando las escaleras y rodeado de ilustraciones originales delicadamente enmarcadas, se podía acceder al subsuelo, el reino de las publicaciones del mainstream norteamericano, todo debidamente catalogado y ordenado lo que facilitaba mucho la búsqueda.

El Pito de Lázaro - London ComicsSeguramente Gosh salga perdiendo con Forbidden Planet si realizamos una comparación basándonos únicamente en la cantidad. Sin embargo, ya desde la ambientación, Gosh plantea una forma de entender el negocio que lo hace bastante más amigable para el público no iniciado y hasta propone un cuidado por el material y la manera en que se lo presenta al cliente que no puede encontrarse en una tienda de una cadena masiva. Aquel "The Culture of Comics" de su nombre se lo tomaron en serio.

En Londres, la presencia de cómics no sólo se limita a las comiquerías, sino que las librerías le brindan un interesante espacio a los mismos, dedicándole bibliotecas enteras en la sección correspondiente a los libros de fantasía y ciencia ficción. Lo mismo sucede en las tiendas de discos, aunque en este caso la selección es bastante menor, limitándose a personajes y series que han tenido recientes versiones cinematográficas o televisivas como Capitán América, Thor, Iron Man, Linterna Verde o The Walking Dead.

Si bien el itinerario del viaje no me permitió hacer una búsqueda muy exhaustiva, me sorprendió la poca cantidad de títulos netamente ingleses. Más allá de las obligatorias recopilaciones de Judge Dredd o de la 2000 AD, el cómic inglés casi que brillaba por su ausencia. De todas maneras, quizás haya sido una impresión a la ligera por esa falta de tiempo que mencioné recién, y me encantaría que así sea.

Los ratos libres, es decir, los minutos antes de caer fusilado en la cama luego de horas y horas de caminata, los dediqué a la lectura del libro "Supergods: Our world in the age of the superheroes" de Grant Morrison, y resultó una linda coincidencia el comprobar de primera mano en una de las principales capitales del mundo que estamos viviendo un momento de mucha exposición al público masivo de aquello que queremos tanto, y que esa supuesta "era de los superhéroes" efectivamente está teniendo lugar. Habrá que prestar atención y ver qué personaje aparece a la vuelta de la esquina.

De yapa, una foto con el peor de los tres Punisher que han aparecido en la gran pantalla (sí, Dolph Lundgren fue mejor), pero seguramente, el más simpático y amable de todos:

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