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Hank y su Cajón de Juguetes: Eagle Force

Por el Hank y su Cajón de Juguetes

Hank y su Cajón de Juguetes: Eagle ForceNuestro juguetero de cabecera vuelve a demostrar su obsesión por los macaquitos que simulan ser soldados y nos habla de otra de esas líneas bélicas, que por estos días está experimentando un revival, como todo lo de los ochentas.

Quienes frecuentan esta sección estarán al tanto del fanatismo desmesurado de su columnista por los G.I. Joe, quienes en su inauguración merecieron tres excesivas notas. Por otra parte, para los que recuerdan el difunto blog de Hijo de Chuck Norris, no hace falta mencionar cómo se entretenía el canijo en su momento yendo de un Disco al otro persiguiendo a los C.O.R.P.S., una infame copia de bajo presupuesto pero con encanto propio. A modo de juntar nuestros corazones de plástico (por el amor incondicional que sentimos por las figuras de acción, no tanto por nuestra incapacidad emocional) es que va esta nota sobre otra línea juguetera-bélica que vuelve de las cenizas. Y si viene de la mano de Kickstarter, mejor.

Hace unos días, por intermedio de una newsletter a la que estoy suscripto, me vine a enterar de un nuevo revival ochentero. A diferencia de los que se anuncian con una frecuencia prácticamente semanal en los portales de Internet, el que nos concierne esta vuelta es una propiedad intelectual efímera y casi desconocida: Eagle Force. A primera vista se la podría devaluar como otra copia barata de un peso pesado de la época de oro de las figuras de acción. Pero si nos ponemos a investigar un poco veremos que, en realidad, como en tantas cosas de la vida, la historia la escriben los vencedores. Como diría Facundo Ponce de León, empecemos por el principio.

The Mego Corporation (1954-83)

La empresa Mego se dedicó en sus inicios y por varios años a producir juguetes de bajo costo y sorpresitas de cumpleaños. La compañía tuvo su mejor momento durante la década del '70, en gran parte gracias a la influyente línea World's Greatest Super Heroes, que tenía la particularidad de combinar héroes y villanos de DC y Marvel cual crossover macaquero. También fue pionera en producir personajes de conocidas películas y series de televisión a una escala y estilo consistentes. El Planeta de los Simios tuvo el honor de ser la primera colección de figuras relacionada con una franquicia de cultura pop, y a ella le siguieron la tripulación del Enterprise, James Bond, Buck Rogers, Tarzan, The Black Hole, los monstruos de la Universal, Starsky y Hutch, CHiPS y Dr. Who, entre muchos otros.

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Pero no todas las decisiones de la compañía fueron sabias, ya que en 1976 le dijeron que no a cierta película de ciencia ficción a desarrollarse "hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana", bajo el pretexto de que no estaban en condiciones de adaptar cualquier película Clase B que se mantuviera de moda por unos meses. Y fue así como George Lucas y sus muñecos fueron a parar a Kenner, lo cual supuso no solo pérdidas millonarias para Mego, sino también un cambio radical en las dimensiones y características de las figuras de acción para las décadas siguientes. Atrás quedaron las cabezas y vestimentas de tela intercambiables de los Mego de 20 cms. para dar cabida a figuras más chicas, detalladas y accesorizadas que se convirtieron en el estándar de los '80 y '90.

La compañía cerró sus puertas en el año '83 pero su amplio catálogo se siguió cotizando y coleccionando con cariño hasta nuestros días. Más recientemente los Mego fueron explotados con fines paródicos a través de la absurda fotonovela de la difunta revista macaquera Toy Fare ("Twisted Toy Fare Theatre") y la serie animada Robot Chicken.

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Mego también supo manufacturar figuras de 7 cms. como las de Micronautas (1976-80), una de las primeras colecciones japonesas en ser importadas y adaptadas para el mercado estadounidense. Además de inspirar un cómic marvelita relativamente longevo para lo que es un tie-in juguetero, esta línea sentó un importante precedente para la colección que nos concierne.

Eagle Force

Y es así como llegamos a la mentada Eagle Force, craneada en los albores del patrioterismo Reaganista, como una línea de soldados metalizados de 3 pulgadas con vehículos a medida. La colección salió al mercado en 1981, por lo que en teoría todo parece indicar que Hasbro se "inspiró" en varios elementos de la única tanda de Eagle Force para forjar su nutrido reparto de Joes y Cobras, quienes invadieron las jugueterías a fines del año siguiente para nunca más abandonarlas.

Los personajes y sus dossiers fueron diseñados por el gran Paul Kirchner, un prolífico dibujante, ilustrador y escritor apadrinado nada menos que por Neal Adams, Wally Wood y Larry Hama (la mente maestra detrás de G.I. Joe). Después de trabajar para DC y Heavy Metal, Kirchner hizo sus primeras armas (¡guiño!) en el mundo juguetero con la imbatible Fuerza Águila, un grupejo de élite anti-terrorista con la misión de detener los planes de dominación mundial de R.I.O.T. (Roving International Organization of Tyranny).

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Originalmente pensado como un homenaje a los Screaming Eagles (una conocida división de la fuerza aérea estadounidense), los personajes fueron co-creados por Bill Baron (el vicepresidente de Mego) y el propio Kirchner. Dentro de lo estereotípico que suponía el reparto secundario, los diseñadores se las ingeniaron para insertar algunos chistes internos, basando algunos de los reclutas en caras conocidas de la compañía (guardias de seguridad, el mismo Baron, etc.).

El General Eagle es el líder emparchado en cuyo brazo reposa el avechucho de la libertad por excelencia. Por supuesto que a su disposición tendrá un equipo especializado y étnicamente diverso integrado por Big Bro (el médico afrodescendiente), The Cat (el escapista latino), Harley (el mecánico gordo, barbudo y motoquero), Kayo (el judoka asiático), Redwing (el indígena experto en sobrevivencia), el Sargento Brown (experto en demoliciones), Stryker (el francotirador), Turk (el turco forzudo de circo), Wild Bill (el comando vaquero), Zapper (el programador hippie), y Goldie Hawk (la "bombardera blonda" que en un principio iba a ser simplemente una rehén). Y... eran los '80.

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Por el lado de los malosos tenemos al Idi-Aminesco General Mamba (¡referencia viperina!) siempre asistido por el cerebro medieval del Baron Von Chill, el piromaníaco Beta Man, el saboteador árabe Nemesis, el ninja Savitar, y decenas de Shock Troopers. No pienso enlistar a sus equivalentes de los repartos de G.I. Joe y Cobra por respeto a los lectores.

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Como es de rigor, también tuvimos sendos vehículos (un jet, dos jeeps y dos tanques, todos reciclados de otras líneas para abaratar costos), además de una preciosa base montañosa bautizada, cómo no, Eagle Mountain.

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Más adelante, los macacos se pudieron conseguir en versiones doradas dentro de packs temáticos (patrulla marina, comunicaciones, observatorio, etc.). El merchandising aguileño también se extendería a cómics, armas con fulminantes, sets de combate y otros juguetes similares.

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Kirchner fue un verdadero "hombre-orquesta", dedicándole un año a tiempo completo escribiendo las biografías de los personajes y haciendo los diseños para los escultores de los prototipos, además del arte de las carátulas y los mini-cómics que expandían sus batallas. Casi nada.

En aquel entonces Kirchner era joven y entusiasta y confiesa que cobraba menos de lo que merecía, pero jamás reclamó nada. Las dificultades económicas por las que atravesaba Mego atrasaban cada vez más los cheques del dedicado artista, a tal punto que cuando estaba por entregar su trabajo para la segunda tanda de Eagle Force, la compañía le debía la friolera de U$S 20.000. A principios de 1982, Kirchner sintió que fue la última persona de la firma en enterarse que ya no tenía trabajo. Recogió sus cosas más un puñado de acciones que le correspondían tras la bancarrota de la empresa y se marchó buscando nuevos rumbos.

Eagle Force representó los últimos manotones de ahogado de Mego. Una verdadera lástima, porque apenas salió se vendió muy bien. El problema fue que, al no contar con una serie animada y un cómic mensual (algo esencial en los '80 para que las colecciones de figuras de acción duraran más de un año), después del cierre de la compañía ningún competidor se ofreció a levantar la licencia y continuar con la línea, como sí pasó, en cambio, con otros productos.


No sé qué es peor: el conjunto dorado, ese pajarraco asustado o la versión disco de una sinfonía de Mozart.

Sin embargo, los contactos profesionales que Kirchner creó en Mego le sirvieron para continuar trabajando en algunas de las líneas jugueteras mejor diseñadas de los '80, como M.A.S.K. y Dino-Riders y colaborando con cómics para revistas relacionadas de He-Man, Go-Bots, Thundercats y Power Rangers, entre otros. Pero por si todo esto fuera poco, su historia con Mego tuvo un inesperado final feliz, al poder recuperar lo que la desaparecida empresa le debía gracias a la sorpresiva y meteórica alza de sus acciones a principios de los '90.

Si bien el diseñador de Eagle Force tuvo suerte y éxito, su creación permaneció prácticamente en el olvido por más de tres décadas. Durante este tiempo, los coleccionistas empezaron gradualmente a reparar en ella hasta que este año las estrellas finalmente se alinearon.

Phoenix Force: el despertar de la Fuerza

El revival de Eagle Force se dio gracias a todo un conglomerado de fanáticos integrado por la gente de Fresh Monkey Fiction, Boss Fight Studios y Remco Toys. Para expandir el universo de la línea también llamaron a Justin Bell (escritor de novelas militares y encargado del Joe-céntrico blog General's Joes), Sean Rourke (autor de la serie de sci-fi The Pendragon Armada) y al escultor digital Arlen Pelletier. Esta continuación de la tanda original y única de 1981 prometía devolver "el realismo, la acción y la diversión que vienen faltando en las góndolas de juguetes desde hace varios años".

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La historia no es nada original pero alcanza, con un General Eagle desaparecido desde su batalla final con las fuerzas de R.I.O.T. La pérdida de sus compañeros y la presión de sus decisiones lo obligaron a retirarse y aislarse del mundo, "perseguido por los fantasmas de su pasado y aplacado por el peso de las medallas en su pecho". Y sí, todo reboot hoy en día tiene que ser grim and gritty, aunque sea para unos soldaditos de plomo de hace treinta años...

El resto de la pandilla sigue al firme, incluyendo al General Brown (que ahora trabaja para el Pentágono) y Stryker Jr. (hijo del legendario francotirador y heredero de las mismas habilidades). Entre los nuevos reclutas figuran el especialista urbano Takedown con sus soldados de la Thunder Unit, el Sargento Bulldog y su Brigada homónima (¿recibirá una demanda por propiedad intelectual por parte del Oficial Francachella y Tronco?) e infinidad de oficiales y soldados de infantería anónimos.

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En cuanto a sus antagonistas, de las cenizas de R.I.O.T emerge el Agente Grimm Reaper, quien logra rearmar a la organización enmascarada y ahora cuenta con el lanzallamas Fireball, el asesino Hornet y un sinfín de comandos urbanos, pilotos aéreos, Shock Troopers y soldados árticos. También tendremos al hijo del Baron Von Chill (¡callback!)

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El equipo de Fresh Monkey Fiction decidió adoptar un enfoque similar al de los Joes en su colección 25 aniversario, con más articulación, un tamaño ligeramente más grande y un nivel de detalle mayor que el del original. La campaña inicial de Kickstarter ofrecía 16 figuras distintas, además de la posibilidad de agregar hasta 13 personajes más (versiones modernizadas de los clásicos que faltan) si se recaudaba más de su meta original de U$S 150.000.

A esto le suman un par de ala deltas, consolas de comunicaciones y una hermosa Eagle Island (a cargo de la buena gente de D&J Toys, proveedores de dioramas y fieles reproducciones de mercadería Joe imposible de conseguir en buen estado), además de una línea de trading cards, stickers y portafolios con el arte de Kirchner. Tampoco faltarán las variantes doradas y los customs camuflados a gusto de los contribuyentes. Planes a largo plazo incluyen una proyectada serie animada y hasta un videojuego con la estética de los shoot 'em ups al estilo del inmortal Contra.

Hank y su Cajón de Juguetes: Eagle Force

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El regreso de Eagle Force representa toda una tarea de amor por parte de los responsables y sus credenciales dan fe de la calidad y atención al detalle del proyecto. El colectivo de Fresh Monkey Fiction ya había dado que hablar con su colección macaquera Amazing Heroes, que inmortalizaba en plástico a superhéroes clásicos del dominio público y de culto como Captain Action, The Black Terror, Madman, Champion of Mars, Daredevil (¡el original!), Stardust, Silver Streak, The Blank Slate y Green Turtle.

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Boss Fight Studio ya había trabajado para Hasbro en productos exclusivos para convenciones de Star Wars y G.I. Joe, pero también supieron tener su Kickstarter exitoso para sus originales figuras combinables de mitología griega Vitruvian H.A.C.K.s.

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Y el ultimo pilar no es nada menos que la presente encarnación de la longeva Remco, aquella pequeña empresa juguetera de Nueva Jersey fundada en los años '40 por un par de primos entusiastas y emprendedores (atentos Picando Código y MartinTab). Si bien en sus orígenes la empresa fue pionera en diseñar y vender walkie-talkies y vehículos a control remoto ("REMote COntrolled"), a lo largo de las décadas se mantuvo a flote procurando licencias de todo tipo para sus figuras de acción. Ahora bajo el logo de Zica Toys, Remco representa el último eslabón del proyecto, dándole un lindo toque old school a este nostálgico emprendimiento.

Para terminar con Eagle Force, la campaña de Kickstarter superó su meta inicial y recaudó casi 194.000 dólares, alcanzando algunos de sus stretch goals. Nada mal para una colección interrumpida de soldaditos ochenteros desconocidos.

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