Home Columnas Hank y su Cajón de Juguetes Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Por el Hank y su Cajón de Juguetes

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)En su columna inaugural, nuestro Hank Scorpio nos cuenta cómo llegó a convertirse en un coleccionista de figuras de acción y más adelante se sumerge en una de sus pasiones: los muñecos de G.I. Joe. Acompáñenlo y sientan cómo les contagia esa pasión que le brota por los poros.

Introducción.

A pedido de varios multiverseros, paso a inaugurar un espacio por el cual me gustaría compartir uno de mis hobbies mas añejos y de los que más disfruto: el coleccionar muñecos, figuras de acción, macacos, o como quieran llamarle. Me saco primero de encima la parte autobiográfica (pedante), únicamente para incitar al diálogo (más disfrutable) en los comentarios al pie de la nota. Por allá por el año 1987, en una de nuestras visitas habituales al Devoto de Malvín, divisé en la sección de juguetes lo que se convertiría en el inicio de una pasión: mi primer muñeco articulado con accesorios.  No fue nada más ni nada menos que Tiger Man, un musculoso adonis con cabeza felina, espada y escudo, de la efímera serie Galaxy Warriors.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

La misma se trataba de una modesta pero noble imitación de la muchísimo más popular y superior He-Man and the Masters of the Universe (Mattel, 1982-89), pero que se podía encontrar en los supermercados del barrio a un precio accesible. Algo parecido a lo que muchos años más tarde haría estragos en un gallardo mozalbete de gustos similares con sus insufribles Corps. La estrategia de marketing era sencilla: utilizar un cuerpo similar al del personaje insignia de Mattel, colocarle una docena de cabezas diferentes, agregarle un hacha, una espada o una cimitarra y un escudo, y presto, tenemos una colección establecida de dudosa calidad.  Seguramente muchos reconocerán a algunos de la foto de abajo. De más está decir que a mis tiernos siete añitos, el simple concepto de poseer un homínido atigrado con armas medievales en paños menores era lo mas grosso que me podía pasar, por lo cual al poco tiempo hubo que conseguir a Dragoon (en mi modesta opinión, el segundo más cool de la colección). De este modo, el susodicho tenía a alguien con quien interactuar mientras que yo, en mis sesiones lúdicas, podía empezar a cultivar más voces que Eduardo D’Angelo.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Pero por suerte el gusto de uno eventualmente evoluciona, y después de ver a Brainiac patear un puñado de lápices sin punta por la tele, pude adquirir un personaje oficial como la gente. El resto, como dice el dicho, es historia…

Joe Begins.

En una escena cortada de Pulp Fiction, Mia Wallace, el personaje interpretado por Uma Thurman, le expone a Vincent Vega la teoría (muy tarantinesca, por cierto) de que en el mundo existen dos tipos de personas: los fanáticos de los Beatles o los de Elvis. Mia sostiene que "te puede gustar uno sí y el otro no, o te pueden agradar los dos, pero nunca con la misma intensidad". El argumento en sí no es nada novedoso y lo hemos sentido en diversas variaciones: Marvel o DC, Coca o Pepsi, Charoná o Moñita Azul, Betty o Veronica… En el mundillo de las figuras de acción, por lo menos en el norte, se habla precisamente de "Transformers guys"… o "G.I. Joe guys".  Obviamente quien esto escribe ha sido, por el último cuarto de siglo y a mucha honra, un seguidor de este infalible grupo de comandos en acción, protagonistas no sóo de una de las mas longevas y populares líneas de juguetes de la historia, sino también de una recordada serie animada, una disfrutable y bien escrita serie de cómics, y, desde hace unos años, una redituable franquicia cinematográfica (la secuela, G.I. Joe: Retaliation, se estrena en E.E.U.U. el 29 de marzo). Lo que sigue es un repaso general a la historia de los Joe hecho con detenimiento y mucho cariño, sazonado con algunas muestras fotográficas que ponen en evidencia a donde han ido a parar mis viáticos desde que era chico…

Un poco de historia.

En el año 1982, la compañía juguetera Hasbro buscaba "algo" que pudiera hacer mella en los millones de dólares obtenidos por su rival Kenner, a costillas de cierta trilogía galáctica que venía facturando de lo lindo desde el '77.  Se les ocurrio entonces aggiornar a los clásicos muñecos militares G.I. Joe de 12 pulgadas (unos 30 cms.) con el que todo niño de los '60 había crecido. Adaptando el modelo establecido previamente por el fenómeno Star Wars, de ahora en más G.I. Joe sería sinónimo de muñecos articulados de 3 y ¾ pulgadas con armas y accesorios acordes a cada personaje y su especialización militar, múltiples vehículos y, dato esencial, un enemigo común encarnado por la organización terrorista Cobra. La reducción del tamaño de las figuras se dio en parte para minimizar los costos del plástico. pero por otro lado porque inicialmente Hasbro concibió a G.I. Joe como una colección de vehículos con figuras (no al revés como suele ser el caso), a un precio accesible.  De esta forma, era posible que un afortunado niño pudiera adquirir la colección inicial de ese año (unas 16 figuras y unos 7 vehículos) por aproximadamente U$S 100.  He leído testimonios de coleccionistas para los que la navidad del '82 fue sinónimo de encontrarse con toda la colección envuelta abajo del árbol.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Encuentren al colado…

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Uno de los chispazos de genio de Hasbro fue el contratar al dibujante y escritor de cómics Larry Hama (Iron Fist, The 'Nam, Ka-Zar, Conan, Punisher War Zone, Wolverine, X-Men, Daredevil, Spider-Man, Savage Tales, miniseries de Venom) para crear y elaborar el universe Joe. Usando sus conocimientos de artes marciales, formación militar y experiencia en la Guerra de Vietnam, Hama le dio a los personajes (al menos en los primeros años) un grado de verosimilitud y atención al detalle nunca antes visto en una línea de juguetes infantiles.  En la introducción al tomazo The Ultimate Guide to G.I. Joe, 1982-1994 de Mark Bellomo (una verdadera biblia para los coleccionistas), Hama habla de como los niños responden mejor a un mundo de fantasía cuando este se mueve por parámetros que lo hacen creíble. O sea: precisamos buenos, malos, hombres, mujeres y muchísimas naves que tiren rayos, bombas y misiles y rompan todo.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

El logo de Cobra tiene un botón para que el artefacto toque "el himno de Cobra".  En serio…

Al no contar con una serie de películas para establecer el mundillo de los personajes como en el caso de la criatura de George Lucas, Hasbro decide contactar a Marvel para cranear una serie de cómics. Reza la leyenda que como todas las grandes conversaciones de la historia, la misma se desarrolló en el baño durante una conferencia de negocios mientras el presidente de Hasbro estaba parado frente a la pared, al lado del presidente de Marvel. Después de una reunión más formal y civilizada, seguramente con las braguetas cerradas, el entonces editor Jim Shooter le asigna a Hama la tarea de escribir el cómic de G.I. Joe, después de que todos los escritores de la Casa de Ideas rechazaran la oferta. Usando como base un proyecto olvidado sobre un spin-off de Nick Fury a llamarse Fury Force, el chino se convierte entonces en el "Padrino" de G.I. Joe, escribiendo casi cada uno de los 155 números de la serie inicial, entre 1982 y 1994.  A través de la misma, Hama crea un universo rico y complejo, con conflictos internos y externos, personajes de ambos sexos y bien escritos en varios bandos y facciones, y una mitología que se ha seguido expandiendo. Hoy en día, los cómics de G.I. Joe son publicados por IDW, despues de haber pasado por las manos de Image y Devil's Due durante la década pasada.  De la serie clásica se destacan un numero ninja-céntrico totalmente sin palabras ("Silent Interlude", el no. 21) y el de cierre, "A Letter from Snake-Eyes", donde el ninja mudo hace un nostálgico repaso a los doce años de la serie, rindiendo homenaje a sus camaradas caídos en batalla. Otra curiosidad fue el no. 61, originalmente dibujado por un entonces don nadie llamado Todd McFarlane. A Hama su arte le pareció "impresentable", por lo cual fue reemplazado por Marshall Rogers. Más de una década más tarde, ya para cuando McFarlane prendía habanos con Action Comics no. 1 y jugaba al hockey sobre hielo en el patio de su casa con pucks de oro puro incrustados con diamantes, Marvel decidió publicar su arte original como parte del G.I. Joe Special # 1…

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

El G.I. Joe de Hama fue, para toda una generación, la puerta de entrada al mundo del arte secuencial, en gran parte por ser el primer cómic con publicidad televisiva. Por reglamento oficial, en los '80 un comercial de juguetes no podía tener mas de 10 segundos de animación, ya que podía llegar a confundir al público menudo. Como esta regla no se aplica al material impreso, a algún genio maquiavélico de la Hasbro se le prendió la lamparita y sugirió entonces hacer comerciales para el cómic completamente animados, a cargo de Marvel Productions. Si a esto le sumamos la serie animada posta y la campaña publicitaria de los juguetes propiamente dicha, tenemos uno de los primeros y mas hábiles ejemplos de lo que los marketineros conocen como "transmedia narrative" (o sea, contar una historia consistente a través de más de un medio de comunicación).

A pesar de su temática bélica-light y predominantemente varonera, la serie también gozó de popularidad con el público femenino, dada la caracterización digna de personajes clave como Scarlett, Lady Jaye, Jinx y la Baronesa. En el '85 G.I. Joe era el título de Marvel más vendido y recibía más de mil cartas de fans por semana, a las que Hama respondía individualmente. Hoy en día da gusto verlo de vuelta retomando la escritura de "su" serie a partir del número 155 y ½, que salió como parte del Free Comic Book Day en 2010. Fiel a su estilo, la escribe espontáneamente, sin saber de antemano a dónde lo va a llevar la historia. Como dijo en una entrevista: "los eventos y la continuidad no significan nada para mí. Lo importante son los personajes". Si esto no es material de tatuaje, no sé qué es…

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Una verdadera joyita del '87: el Cobra Mamba, un helicóptero triple que se separa con hélices que nunca se cruzan.

Volviendo a los juguetes, uno de los puntos fuertes fue el de incluir en cada cartón y caja del producto, hermosas y detalladas ilustraciones del personaje y vehículo en cuestión, siempre en una pose dinámica y con una explosión de fondo. El otro, y quizás el más importante para los coleccionistas y geeks de nueve años como uno, que aprendieron inglés de esta forma, fue que Hama se encargó de escribir y asignar a cada personaje un file card o dossier individualizado con información biográfica y técnica, siempre en concordancia con la continuidad pautada por los cómics. Hama en un principio había creado estas fichas como ayuda-memoria casero, al tener que escribir una serie con decenas de personajes, pero terminó siendo uno de los puntos altos y característicos de la serie.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hama tuvo la titánica tarea de escribir mas de 700 file cards durante la etapa "clásica" (salvo una en particular, a cargo de un escritor invitado muy especial, que será revelado en la próxima edición), pero igual se notaba que el tipo se divertía, nombrando personajes basándose en familiares, amigos y conocidos. Incluso hay un experto en explosivos (Tunnel Rat, del '87) modelado en la efigie y especialización militar del propio Hama. Obviamente que esta innovación fue imitada por otras compañias y se volvió casi imprescindible en toda línea de muñecos de los ’80 en adelante.

"G.I." se traduce como "government issued", o sea, el término que desde la Primera Guerra Mundial se usaba para designar oficialmente a los reclutas de cada rama del ejercito.  Es así que los Joe de los '60 contaban con un soldado, un piloto, un marinero, y más adelante, un astronauta y hasta un enfermero. Esto se trasladó a la línea de los '80, y a medida que se sumaban personajes y la colección se expandía, los buenos y los malos empezaron a perseguirse por tierra, mar, aire, nieve, jungla y desierto.

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Por increíble que parezca, justo el día que me dispuse a escribir esta nota, nevó.  Entonces salí y aproveché…

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Hank y su Cajón de Juguetes: G.I. Joe (parte 1)

Eh… sí, estas las saqué en la bañera…

Otra cosa en la que Kenner había sido pionero con sus figuras de Star Wars fue el concepto de los Mail-ins y los store/convention exclusives. Como en el '77 los bienes del merchandising eran ajenos a George Lucas (en serio), las figures de Luke, Han, Chewie y compañía no estuvieron listas sino hasta el año siguiente. Fue así que niños y niñas ansiosas las compraban por adelantado a través de los codiciados early bird certificates (un vale para "el que madruga, Dios lo ayuda"). Ya en su auge de popularidad y antes del lanzamiento de The Empire Strikes Back, se venía promocionando a un simpático cazarrecompensas que se decía iba a hacer estragos en la película. La figura de Boba Fett se dio a conocer en plástico ANTES que en el cine y los chiquilines ya estaban como locos recortando y mandando proofs of purchase más algún mango para que Kenner se los enviara por correo. Hasbro tomó la posta y fue así que la única forma de conseguir al Comandante Cobra en el ’82 era recortando los Flag Points que venían en el cartón de las figuras y vehículos y mandárselos en un sobre. Como en E.E.U.U. el correo es sagrado, esta práctica se volvió una tradición anual con productos exclusivos adquiribles únicamente por este método. A veces eran personajes totalmente nuevos, pero ya cuando la línea se había expandido bastante, por lo general te encajaban cosas de años anteriores o pintadas con otros colores.

Por si fuera poco, ambas compañías también tenían (y tienen) convenios con cadenas de jugueterías y supermercados para vender variaciones exclusivas de sus productos, además de las piezas únicas hechas expresamente para convenciones monotemáticas como Star Wars Celebrations o JoeCon. Lógicamente que hoy en día algunas de ella se cotizan mucho. Hablando de convenciones, algún día que me toque una medio cerca, me encantaría ir a JoeCon, la convención anual oficial, para poder presenciar esto:

No se preocupen, los niños siempre tienen prioridad para ir a recogerlos antes que nadie…

Además de los cómics, Hasbro también lanzó una cuidada campaña publicitaria con vistosos comerciales de 30 segundos que mechaban animación con secuencias de niños jugando con mucho ahínco. Varios de estos ejemplos llegaron a nuestras costas a fines de los '80. Ya en los los últimos años de la línea, los reclames contaban con actores encarnando a los personajes principales, mayor despliegue de producción y, en nuestro caso, la narración de Maxi de la Cruz:

(80’s)

(90’s)

Pero quizás lo que más recordemos los que crecimos en los '80 sea la serie animada que pasaba Canal 4 todas las tardes entre sketchs de Horacio Rubino y torpes demostraciones de yo-yo a cargo de Gabriela Lopetegui. Las aventuras animadas de G.I. Joe y Cobra tardaron un año en salir y se sucedieron a lo largo de 95 capítulos en miniseries o unitarios, entre 1983 y 1986 en Gringolandia. La serie original no seguía mucho la continuidad de los cómics, ya que obviamente el dibujito no era más que un comercial de 22 minutos disfrazado para vender juguetes (además de los comerciales propiamente dichos entre sus segmentos destinados a… VENDER MÁS JUGUETES). Por ende, los episodios se centraban en los personajes y vehículos por los cuales a su termino íbamos corriendo a joder a nuestros padres, tíos y abuelos para que nos llevaran a Mosca, El Plata, Bazar Mitre o Los Reyes Magos a comprarlos. Larry Hama fue bastante hábil e íntegro al aferrarse a su continuidad y ha dicho en entrevistas que nunca aguantó ver un capítulo entero. Aquí va la presentación:

Otra razón por la que la serie es recordada es por los public service announcements con los que culminaba cada capítulo, seguido por la muletilla "knowing is half the battle". Para contrarrestar el consumismo que ya desde chiquitos nos inculcaba la serie (y que después se encargarían de cementarla He-Man, Las Tortugas Ninja y tantísimos otros), después de cada aventura los personajes principales impartían sabiduría, sentido común y lecciones de civismo a unos guachos bastante nabos. Me hubiera gustado ver alguno con el Comandante Cobra, Destro, Storm Shadow o la Baronesa incitando a niños y niñas a que naden en lo hondo, metan los dedos en el enchufe que se escucha la radio, o diciendo que el Vascolet con detergente queda más rico, pero desafortunadamente nunca se me dio… Vistos desde nuestra óptica, estos "P.S.A.'s" eran tan babosos que hace unos años a alguien se le ocurrió reeditarlos, con resultados bastante bizarros, absurdos y hasta macabros. He aquí una selección de los más destacados:

Bueno, espero les haya gustado esta primer entrega del "Cajón". Nos vemos en la próxima y como decía Joaquín Prat, el inefable conductor de "El Precio Justo"… "¡¡¡a jugaaaaaaaaaaar!!!" (si se les ocurre una muletilla mejor, la cambio al toque…).

Próximamente: ¡Los colimbas se divierten! ¡Pasamos lista a los personajes clave de la serie! ¡Te mostramos el santo grial de la colección! ¡El largometraje animado que hizo llorar a toda una generación! ¡La batalla contra las drogas y la polución! ¡Versiones extranjeras: G.I. João, G.I. José, G.I. Giuseppe y G.I. Jacobo! ¡Street Fighter y Mortal Kombat se suben al carro! ¡Más merchandising! ¡¡¡¡Más signos de exclamación innecesarios!!!!

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3