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Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña Conversada

Por el La Reseña Conversada

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaUna gélida noche de invierno, dos multiverseros no tuvieron mejor idea que refugiarse del frío en una sala de cine. Ilusos ellos, no se percataron de que las dos horas que les esperaban, serían de las más traumáticas de su existencia. A continuación, una reseña conversada de Blanca Nieves y el Cazador.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña Conversada

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaEl Penitente: En primer lugar, creo que es importante que le aclaremos al lector que el texto que encontrará a continuación más que una reseña es un servicio a la comunidad. Y por qué no, un intento de proteger el bolsillo del espectador y así ahorrarle los 160 pesos (o más) de la entrada. Es mucha plata 160 pesos. Te podés comer un chivito canadiense, o comprarte un par de buenas pantuflas ahora que se vino el frío, o hasta viajar cuatro cuadras en taxi.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaBlanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaNick Constantine: Con algunas promociones de metros-puntos-gaviotas-codornices, con 160 pesos podés llevar a un acompañante (supongamos, en este caso, una dama). Claro, luego de ver Blanca Nieves y el Cazador, lo más seguro es que la señorita en cuestión te deje, mezcla de aburrimiento y hastío de sinsentidos en pantalla grande, por el caramelero o acomodador del cine.

(Sé lo que digo: es una historia muy triste)

Lo único que puede paliar la amargura de ver un bodriazo como esta película es sufrirla (ni borracho digo "disfrutarla") con amigos. O consultar con tu terapeuta posteriormente. El tema con mi terapeuta es que no acepta llamadas de urgencia a las tres de la mañana (para colmo, el choclo de Rupert Sanders, director ilustremente desconocido que ni página de Wikipedia tenía hasta hace unos días, dura bastante, como todo suplicio y/o tortura). Mi terapeuta me restringió el acceso a 10 metros a la redonda, luego del lamentable incidente de la discusión acalorada sobre mi atracción cuasi homoerótica por el Capi en Avengers (quizás hayan visto los patrulleros en las inmediaciones, esa noche).

Como decía, para algo están los amigos. En este caso, si fueron el sábado de noche a las inmediaciones de un Shopping, quizás hayan visto un consultorio improvisado con mesitas plásticas en el McDonald’s adyacente, con un Nick Constantine consternado, tirado con la cabeza apoyada sobre envoltorios de hamburguesas a medio comer, y un Penitente con lentes de Madagascar 3 tomando nota de mis desvaríos, rodilla cruzada sobre pierna extendida mediante, en una servilleta manchada de Sundae de frutilla.

Mi desesperación era patente, mi pregunta casi enajenada: “¿dotor, por qué diantres escuché por varios lados que Blanca Nieves y el Cazador es mala pero divertida, si al salir del cine sólo puedo confirmar lo de ‘mala’ y no haber visto el ‘divertida’ a 500 enanos de distancia?”

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaBlanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaEl Penitente: El problema de Blanca Nieves y El Cazador está en eso último que mencionás: es mala, no es divertida, y hasta por momentos dudé de que fuese una película. De todas maneras, creo que vamos a estar de acuerdo en que uno de los problemas principales es la actuación de Kristen Stewart. Al respecto, tengo dos hipótesis: o es una mina recontra macanuda y por eso le siguen dando papeles protagónicos, o se está “moviendo” al que se tiene que mover (pido disculpas a las damas presentes ante este horrible comentario machista). Esta chica está absolutamente imposibilitada para actuar, siempre con esa sonrisita estreñida que mete ni bien tiene oportunidad. No seas malo, Lindsay Lohan después de cuatro noches sin dormir, y saliendo del CTI babeando, tiene mucho más carisma que esta mina. En todo caso, Kristen Stewart es uno de los tantos problemas que tiene la película. Los baches argumentales rompen los ojos, y para peor, eso se suma a la presencia de un director que se nota que en ningún momento tenía un rumbo claro hacia dónde ir.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaBlanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaNick Constantine: Volviendo un segundo al tema de la muchachita, sin dudarlo 4 segundos, Kristen Stewart es uno de los problemas fundamentales de la película. La señorita tuvo un infarto facial en 1999 y nadie tuvo la delicadeza de comunicárselo. Su cara de alegría absoluta es igual a la de desesperación absoluta que es igual a la de desidia absoluta que es igual… Una versión facial de “Las mil voces del maestro del doblaje”, que eran 4 y parecidas todas.

Por el lado de las actuaciones, para no quedarnos en ese bajón, lo más rescatable es Chris Hemsworth, que trasladó sus habilidades con el martillo al apasionante mundo del hacha. Chris es un buen actor, que remonta dignamente los  devenires de un personaje  potencialmente interesante, sub-explorado por un guión atroz (más sobre esto, en breve). Para redondear actuaciones, lo mejorcito de la película debería ir por el lado de Charlize Theron, aunque su actuación como Bruja Malvada por momentos me hizo doler la mandíbula con simpatía solidaria (se ve que las brujas malas pronuncian demasiado las ooooooos y las aaaaaaaas, además de llorar conmovidas, como si las estupideces que experimentan fuesen dignas de “La Insoportable Levedad del Ser”). Encontré sobreactuada a la mejor actriz de la película, así que imaginen el resto.

Por si se lo estaban preguntando, los enanos ni son enanos ni son simpáticos, empáticos o entendibles: son una especie de alivio pseudo-humorístico de la película que la frena una vez más, cuando aparecen en escena; piernas cortas, papeles chatos, poca altura para siete papeles que debían ser pivotales. Mis cuentas me daban intermitentemente  entre siete, ocho y nueve enanos, una señal más de la inconsistencia de la película.

Ya que estamos, “inconsistencia” es un lindo (y piadoso) calificativo que achacarle a una propuesta que falla miserable y categóricamente a nivel argumental, como mencionabas. “Blanca Nieves…” está a medio camino entre fantasía militarista realista, cuento de hadas ala Studio Ghibli, dramón soporífero al estilo historieta de amor, historia de venganza de corte truculento, y demás melange de  gustos, sabores y condimentos que en conjunto generan el equivalente a tacos mejicanos con ají y dulce de leche. “Inconsistencia” a todos los niveles, pero principal y fundamentalmente a nivel de guión.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaBlanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaEl Penitente: Es verdad que el papel de Charlize Theron puede estar un tanto sobreactuado. Sin embargo, a mi gusto, está en un registro bastante adecuado, sobre todo si pensamos que interpreta a una Bruja malvada de cuento de hadas. En cuanto a los enanos, a la salida del cine Luna Moth expresaba cierta indignación en relación a que los mismos estuviesen interpretados por actores de altura promedio retocados con CGI. Al otro día, apareció la noticia de que en Hollywood, un grupo de enanos actores levantó una queja ante el estudio por dicha decisión. En este caso, creo que el reclamo tiene su razón de ser. En definitiva, sería una situación similar a que el papel de un negro sea actuado por un blanco maquillado (gran chiste del personaje de Robert Downey Jr. en Tropic Thunder).

Retomando el tema de las fallas argumentales, habría que ver qué pasó con el guión desde su concepción original hasta lo que finalmente se terminó filmando. Huelo que quizás sucedió lo mismo que con Men In Black 3, en donde el guión fue retocado infinidad de veces, y eso se nota claramente en el producto final, lleno de inconsistencias. Un ejemplo para la clarificar lo que digo: al cazador (Chris Hemsworth) lo van a buscar ya que es el único que conoce cada rincón del Bosque Tenebroso ya que en el pasado sobrevivió a él. Hasta ahí, ningún problema. “Ningún problema”, si no fuese porque durante todo el resto de la película, los personajes entran y salen del Bosque con total liviandad.

Como mencionaba unas líneas más arriba, da la impresión que Sanders nunca tuvo en claro a dónde quería llegar. Blanca Nieves y el Cazador es el equivalente a esos equipos de fútbol que no se sabe bien a qué juegan (en estas reseñas conversadas, ya es norma de la casa que al menos una comparación futbolera tiene que haber). Es una ensalada de géneros y estilos sin demasiado pienso. Es decir, roba un poquito de acá, otro poquito de allá, pero sin una búsqueda estética por detrás. Hablando de robos, el que le hacen a La Princesa Mononoke amerita varios años de cárcel por hurto y rapiña. Bordaberry podría dejar de romper las pelotas con la baja de la imputabilidad y ponerse a trabajar sobre esto.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaBlanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaNick Constantine: Si “Blanca Nieves…” hiciese algo más que robarle a Studio Ghibli, sería un producto mucho más digno. Parece que Sanders y compañía no entendió más que estéticamente el encanto de Mononoke, por ejemplo. De hecho, por ahí leía que “Blanca Nieves…” hubiese funcionado mejor si fuese una película experimental de alguna nación perdida, hablada en algún idioma exótico que permitiese atribuir las tonteras de los personajes a “problemas de traducción”. Visualmente hay poco que achacarle. El despliegue fotográfico es fastuoso, bien concebido, con buenas locaciones, mejores efectos y una unidad de impacto general ocular que resulta lo más rescatable del conjunto.

La falencia principal, la que no salva la película en ningún momento, es que las preciosas imágenes están manchadas por las idioteces del guión, como el que mencionas del “nadie entra al Bosque-peligroso-que-está-lejísimos (15 segundos después) con cada entrada al bosque-peligroso-que-tan-lejos-no-estaba-un-paquete-de-papas-chips”. Una vez atravesado por Blanca Nieves, cualquier hijo de vecino atraviesa este lugar siniestro sin más problemas que un ligero pie de atleta.

Si al menos fuese solo eso…

Recapitulando, ejemplificando, desesperando: Blanca Nieves es blanca, pura, maravillosa, cura la lepra con solo mirarte, y su compasión rivaliza con la de la gente que puebla perfiles de Facebook con fotos de hamsters maltratados; ahora sí, cuando logra escapar del cautiverio en un corcel mágico, lo deja morir en un pantano sin darse vuelta 30 segundos a ver si el bicho estaba sufriendo mientras se hundía. Estamos hablando de alguien que con su pureza y predestinación para salvar a la tierra herida por los malazos, puede curar todas las enfermedades: pues bien, su primera curación masiva, todas las torceduras, moretones y cortecitos sanan más rápido que mancha que desaparece de camisa de vendedor de ómnibus: eso sí, al único enano ciego que hay no lo cura nadie, y queda aplaudiendo con cara de “¿me apunta alguien en la dirección correcta?”. Ya que estamos, la toma de una fortaleza se genera a través de la probada y ancestral táctica militar de esconderse tras un caballo, caminando con el mismo de forma que se dejen ver siete (¿ocho o nueve?) pares de “patas” adicionales. Este asalto al castillo no es mucho más digno, tampoco: los rebeldes, en una clara muestra de que nadie sabe cómo sobrevivieron tanto, deciden enfrentar el bastión de la nación opresora: a) en una carga de frente contra el castillo que está sobre un acantilado; b) llegando por el lado de abajo del mencionado acantilado; c) mirando para arriba a ver si con suerte esquivan el aceite hirviendo. Blanca Nieves encuentra a la bruja malvada, para soltar en ese momento su escudo (uno podría argumentar que ese era, precisamente, un momento maravilloso para sostener el escudo, precisamente). Y demás sinsentidos.

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaNi me hagan hablar del plan secreto de la muchacha para deshacerse de la Bruja. Su “yo sé cómo matarla” me generaba intriga. La resolución, ganas de dibujarle bigotes con marcador indeleble a la Stewart en la pantalla del cine. Al final de cuentas, yo también sabría cómo liquidar a la mala en cuestión.

Incoherente, lenta, desconectada: lo peor de “Blanca Nieves…” es que resulta desesperante en una dimensión insalvablemente condenable para un producto de esta naturaleza: es una de las películas más ABURRIDAS que vi en mucho tiempo.

A fin de cuentas, mi terapia improvisada mucho fruto no dio. Cuando cierro los ojos, todavía veo las mil expresiones de Kristen Stewart (1000=1) aterrándome desde ese infierno fílmico interno que comparte con las personas más inexpresivas de la industria (y se quejaban de Keanu). No sé si algún día pueda superar semejante bodriazo, que cumplió con una y sólo una cosa: permitirme admirar una vez más el maravilloso arte del armado de trailers (que es lo más rescatable de la película y que engaña vilmente prometiendo “El Señor de los Anillos comiendo manzanas envenenadas” para terminar dando “Loca Academia de Princesas incoherentes e inexpresivas”).

Un bodriazo absoluto, que espero nunca más tener que ver en ninguna forma. Para peor, con lo relativamente bien que le fue en taquilla, hay una secuela confirmada. No hay justicia en el mundo, ni en este ni en Blancanieveslandia.

Ahórrense los 160 pesos, no sea cosa que les pase lo que me a mí, ya que encima voy a tener que bancar ver a la persona que solía respetar mis recomendaciones cinematográficas haciendo arrumacos con el caramelero de la sala…

Blanca Nieves y el Cazador: La Reseña ConversadaEl Penitente: Para ser sincero, no tengo mucho más que agregar a lo que decís. Y si lo tuviese, creo que tampoco lo haría, ya que ando con muy pocas ganas de hablar sobre la película. Una vez más, las disculpas del caso a los lectores. Espero que entiendan que esto lo hacemos por amor al arte (“arte” que fue vejado ante mis ojos, una y otra vez durante más de dos horas, una fría noche de invierno en una sala de cine) y que por lo tanto, no les estamos robando la plata. En realidad, de eso ya se encargaron Sanders, Stewart y compañía.


Nick Constantine y El Penitente

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