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Lo que Pandora se llevó: Checkmate

Por el Lo que Pandora se llevó

Lo que Pandora se llevó: CheckmateEsta fue otra serie que brilló en el Universo DC antes de Flashpoint. Con guiones de Greg Rucka, pudimos disfrutar los avatares de una compleja organización de inteligencia y espionaje. Y como bonus track, tuvimos al Escuadrón Suicida en un gran nivel, algo que no ocurre a menudo.

Lo que Pandora se llevó: Checkmate

Lo que Pandora se llevó: CheckmateAsí como Shadowpact nació de la sombra de Day of Vengeance, la serie de hoy surgió como spin-off de otra de las miniseries que condujeron hacia la Crisis Infinita. En "The OMAC Project", Maxwell Lord (el que limpió a Blue Beetle) lideraba la organización de espionaje Checkmate para acabar con todos los metahumanos del planeta, ayudado de 200.000 humanos con implantes cibernéticos.

En esa historia aparecía, entre otros personajes, Sasha Bordeaux. Seguramente muchos la recuerden como la guardaespaldas y luego interés romántico de Bruce Wayne/Batman. Sasha fue reclutada por la organización secreta, y durante la miniserie fue transformada en un cyborg. Todo bajo la pluma de su creador, el guionista Greg Rucka.

"Checkmate" fue la serie regular que surgió luego de la crisis, con Rucka al mando y Jesús Saiz repitiendo en los lápices. Sin Maxwell Lord en la vuelta, pudo dedicarse a contar historias de la organización y explicar su funcionamiento, con su división entre piezas blancas (que se encargan de negociar y hacer el trabajo de escritorio) y las negras (que se ensucian las manos en el campo de batalla). El guionista combina la acción y la intriga política de gran manera.

La señorita Bordeaux está de regreso, junto a unas cuantas caras conocidas del Universo DC, como Mister Terrific (quien tiene una relación con ella), Alan Scott (el Green Lantern viejo), Amanda Waller (cuando todavía era gorda) y la brasileña Fire, ex Justice League International.

El primer tomo recopilatorio de la serie comprende una historia de cinco números y otra de dos. En la primera, Checkmate debe levantar el veto del miembro chino del Comité de Seguridad de las Naciones Unidas, y para ello debe conseguir alguna información con la que chantajearlo. Y deberá lidiar con las consecuencias de estas maniobras, que incluyen decesos y despidos.

Los últimos dos números del tomo tienen a Nunzio DeFilippis y Christina Weir ayudando en los guiones a Rucka, y a Cliff Richards (que ya había hecho un fill-in) en el dibujo. Allí presentan, a mi juicio, una historia del Escuadrón Suicida que haría sentir orgulloso a John Ostrander, algo que ha sucedido muy poco desde que dejó la serie (es cierto que tuvo un nostálgico regreso).

Rick Flag, Bronze Tiger y un montón de villanos descartables tienen que cumplir una misión sin morir en el intento. Hay un trasfondo de Checkmate, con Amanda Waller mezclada, por supuesto. Pero con total tranquilidad podría haber pasado como una historia dentro de la serie dedicada a aquellos que buscaban redimir sus crímenes cometiendo otros.

Un recuerdo al mundo del espionaje, que tuvo en el nuevo DC a los Blackhaws y no les fue muy bien.

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