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Lo que Pandora se llevó: Manhunter

Por el Lo que Pandora se llevó

Lo que Pandora se llevó: ManhunterEl mundo de los superhéroes está dominado por (creadores y personajes) masculinos, pero una fiscal de distrito se animó a protagonizar una serie, en donde mostró que sus imperfecciones la volvían una interesantísima adición al Universo DC.

Lo que Pandora se llevó: Manhunter

Lo que Pandora se llevó: ManhunterUn tiempo antes de que Jesús Saiz se emparejara con Greg Rucka en el costado secreto de DC, dibujó los primeros números de una serie poco ortodoxa dentro del (a veces) previsible mundillo de los superhéroes. Y lo hizo de muy buena manera.

El propio autor, Marc Andreyko, se sorprendía en la introducción del primer tomo, ya que nunca pensó que fueran a publicar (menos que menos recopilar) las historias de "una protagonista mujer, que fuma, que está divorciada", además de residir en Los Angeles (en lugar de alguna popular ciudad ficticia), trabajar como fiscal y usar un uniforme que le cubre casi todo el cuerpo.

Así queda definida Kate Spencer, quien tiene su "origen" en el primer número. Andreyko presenta al personaje, su empleo, familia, vicios, el caso que la obliga a hacer justicia por su propia mano (tema polémico en la actualidad) y cómo lo resuelve. En veintidós páginas. ¡Seguila chupando, Brian Michael Bendis!

Spencer se cansa de que los supercriminales escapen una y otra vez luego de que ella consigue sus procesamientos, así que roba un traje de la sala de evidencias y enfrenta al terrible Copperhead en las alcantarillas de la ciudad, con un desenlace mortal.

Todas las acciones de la protagonista tienen sus consecuencias, como puede adivinarse por la mala relación que tiene con el padre de su hijo y lo que le ocurrirá a este último cuando se tope con un arma (súper, pero arma al fin) en casa de su madre e intente manipularla.

Como en otras series que suelen engancharme, el costado civil está equilibrado con el heroico, y somos testigos de su trabajo en el juzgado así como de chantajes y ventas de información, pero también de cruentas batallas en las azoteas de la ciudad.

No falta la reflexión "meta", ejemplificada cuando en medio de una pelea ella considera tomar clases de improvisación para mejorar sus respuestas graciosas ante los comentarios del villano.

El primer tomo no termina de completar la historia, sino que acomoda las piezas en el tablero y muestra las primeras derivaciones del cambio de vida de Kate Spencer. Es un buen punto de partida pero puede generar adicción, aunque no tanta como la que ella exhibe por sus cigarrillos.

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