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Lo que Pandora se llevó: Superboy

Por el Lo que Pandora se llevó

Lo que Pandora se llevó: SuperboyAntes del relanzamiento del Universo DC, Superboy era un pibe de remera y vaqueros que tenía aventuras en Smallville y sufría por ser mitad clon de Superman y mitad de Lex Luthor. Recordamos las dos últimas etapas de su cómic, guionadas por Geoff Johns y Jeff Lemire.

Lo que Pandora se llevó: Superboy

En 1992, Superman peleó contra un enemigo enorme, gris, con pinchos que le salían de todos lados. A los piñazos llegaron hasta la mitad de Metropolis y en una doble falta digna de Space Jam, se murieron los dos.

Claro que el Hombre de Acero volvería, eventualmente, pero mientras éste achicaba en una placenta kriptoniana gigante, cuatro impostores tomaron su lugar. Uno de ellos era un clon jovencito, de lentes negros y peinado wachiturro (después se supo que sólo era medio clon, con ADN de Superman mezclado con ADN humano).

El muchacho me caía bastante mal al principio, y esa era la idea. Tenía muchos poderes, incluyendo telequinéticos, y cero responsabilidad. Pero fue ganando mi simpatía en Young Justice y Teen Titans, época en la que adoptó la identidad de Conner Kent y se mudó a Smallville.

Las últimas crisis no le hicieron bien a Superboy, que tuvo su muerte y resurrección (esa placenta kriptoniana hace maravillas). A su regreso, fue nombrado uno de los protagonistas de la serie Adventure Comics, con guiones de Geoff Johns y dibujos de Francis Manapul. Su corto periplo fue recopilado en el tomo "The Boy of Steel".

Lo que Pandora se llevó: SuperboyThe Boy of Steel

Geoff Johns tiene una extraña obsesión con Kon-El, el clon de acero. En 1996, cuando tenía 23 años y estaba lejos de la industria del cómic, escribió al correo de lectores de "Superboy" preguntando si el donante del ADN humano sería Lex Luthor. Luego se supo que no, pero esta idea quedó rondando en su cabeza y en cuanto tuvo la posibilidad de hacerlo, cambió la continuidad para que el muchacho tuviera un caudal genético mitad de Superman y mitad de Luthor.

Esta paternidad compartida le pegó fuerte al superhéroe, quien pasa gran parte de este tomo llevando una lista de cosas que "Superman hace" y las que "Lex Luthor hace", buscando descubrir a quién de los dos se parece más.

La búsqueda de su identidad lo lleva a encontrarse con algunos de sus amigos más cercanos, como Tim "Red Robin" Drake y Cassie "Wonder Girl" Sandsmark y el propio Kal-El, pero por allí andarán conspirando Luthor y Brainiac.

Las historias no tienen un gran vuelo, aunque permiten entender al protagonista. Lo mejor llegará al final, con una de las mejores participaciones de Lex Luthor de los últimos años, demostrando una vez más lo ruin que puede ser una persona.

El dibujo de Francis Manapul es un deleite visual, con los colores de Brian Buccellato (actuales guionistas de The Flash) generando una atmósfera perfecta para Smallville, aunque en ocasiones todo sea demasiado lindo para lo que está le está ocurriendo a Superboy.

Lo que Pandora se llevó: SuperboySmallville Attacks

Quien logra momentos de excelencia es Jeff Lemire, con los once números de la serie de Superboy que fueron publicados antes de que Flashpoint barajara las cartas del Universo DC.

En su momento no presté atención a este trabajo, porque lo único que había leído del guionista era Sweet Tooth, y hasta ahora no pude entrarle. Pero luego de Animal Man decidí intentarlo y conseguí este tomo único con toda su producción.

Pese a tener sus momentos de reflexión, este cómic es mucho menos introspectivo. Aquí abunda la acción con toques de ciencia ficción y algún toque delirante.

Salvo un capítulo que funciona como tie-in de aquel eventillo de Doomsday que pasó sin pena ni gloria, el resto es una gran historia acerca de un gran mal que acecha a Smallville, del que se habla en las primeras páginas del primer número y se resuelve en las últimas páginas.

Además de algunos personajes secundarios heredados (y mejorados) desde la época de Johns, juega un papel importante Phantom Stranger, el misterioso personaje creado en 1952, y un simpático joven llamado Psionic Lad, creado especialmente para la ocasión. Los villanos juegan un partido aparte y estos combinan a las caras conocidas con los originales.

En lo que refiere al arte, el grueso del mismo está en mano de Pier Gallo, de quien desconocía hasta la lectura de estos números. Me pareció una mezcla de Kevin Maguire (por la línea y las expresiones faciales) con Howard Porter (por eso de que no dibuja tan bien pero el resultado me gusta).

Flashpoint truncó la carrera de Kon-El, pero estos dos tomillos quedarán como el testamento de aquel muchacho que usaba una remera negra con la "S" en el pecho. Qué recuerdos.

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