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Before Watchmen: Nite Owl #1

Por el Reseñology

Before Watchmen: Nite Owl #1J. Michael Straczynski es el autor involucrado con Before Watchmen que más respondió las críticas de Alan Moore y el público general acerca del proyecto. Su historia juega con algunos elementos del Universo DC y se atreve a "intervenir" escenas del cómic original.

Before Watchmen: Nite Owl #1

Before Watchmen: Nite Owl #1Algunos creadores asociados con Before Watchmen decidieron utilizar la "continuidad" de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons (si es que se puede hablar de continuidad en una obra autoconclusiva) como punto de partida para contar historias más o menos independientes. Y después está Nite Owl.

Los guiones están a cargo de J. Michael Straczynski, el más vocal de los creadores asociado a las precuelas. Inmerso dentro de un proyecto polémico, el hombre de las consonantes prefirió manifestar su rechazo a las declaraciones de Alan Moore, en lugar de llamarse a un profundo y prolongado silencio.

Pero J. no se conformó con eso, y en el primer número se encargó de contar una historia que transcurre en gran parte entre las viñetas de la obra original.

La primera mitad parece una historia de Batman, con Hollis Mason como el hombre murciélago y Daniel Dreiberg en el papel de Tim Drake. En la historia de Nite Owl (aun más que la de Silk Spectre) el concepto de legado juega un papel importante. Y si hay una palabra que une a las diferentes generaciones de héroes de DC, es legado.

Daniel es el mayor admirador del primer Nite Owl y logra descubrir su identidad gracias a sus artilugios electrónicos. Así se convertirá en su protegido, contrastando la alegría de trabajar con su ídolo, con la tristeza de su jodida vida familiar.

Para cuando una leyenda en la parte superior de la página indica que nos encontramos "Dos años y pico más tarde", el cómic se transforma en un juego de "une los puntos", en el que Straczynski traza líneas entre hechos (e incluso entre viñetas puntuales) de la historieta original, particularmente en la recordada "primera reunión" de los Crimebusters, que terminaría con el mapa en llamas.

El resultado final no es malo, y el arte de Andy Kubert (con un personalísimo entintado de su padre, Joe) es disfrutable durante todo el número. El guionista osa meterse directamente en medio de Watchmen, e irónicamente esto hace que la historia sea la que arriesgue menos de todas. Es que se mete en espacios tan pequeños que apenas puede moverse.

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