Home Columnas Reseñology Reseña: Animal Man #14

Reseña: Animal Man #14

Por el Reseñology

Reseña: Animal Man #14El guionista de este cómic es muy amigo de otro guionista, que hace un tiempo tuvo una pelea pública con Rob Liefeld. En este número, el héroe pelea contra un montón de héroes "corrompidos por la putrefacción", que casualmente son los que estuvieron en manos de Liefeld.

Reseña: Animal Man #14

Reseña: Animal Man #14Al principio suena raro. Huele raro. Un cómic como Animal Man, que siempre tuvo una pata puesta en el mundo "real" (o al menos un mundo con ciertas reacciones "reales" al hecho de tener superpoderes) envuelto en un crossover post apocalíptico, más a tono con las descacharrantes aventuras de los X-Men.

Sin embargo, este segundo capítulo de la mitad roja de Rotworld funciona, seguramente porque Jeff Lemire sabe cómo mantener el balance. De hecho, lo hace con una historia que transcurre en dos líneas de tiempo diferentes: la pequeña Maxine huye de su contaminada familia en el presente, mientras que papá Buddy forma parte de la resistencia en un futuro en donde la putrefacción conquistó el planeta.

La mitad de Maxine es puro Animal Man, con un Timothy Green II que sabe cómo asustarnos al mostrar a una niña y su gato escapando de tres disque zombis con las caras de sus parientes.

El futuro, mientras tanto, es todo de Steve Pugh, dibujando en un estilo mucho más entreverado, que por momentos satura pero que transmite muy bien la ambientación MadMaxesca.

Allí está el mejor momento del cómic, que con seguridad quede entre lo más alto de momentos de todo Rotworld. El hechicero Felix Faust ataca la aldea poblada por irreductibles superhéroes, con la ayuda de algunos personajes "podridos". ¿Quiénes? Deathstroke, Grifter, Hawk y Dove. Los que casualmente (¡casualmente!) estuvieron en manos de Rob Liefeld hace un tiempito. El mismo Liefeld que se trenzó públicamente con Scott Snyder, un gran amigo de Lemire.

Es muy divertido ver cómo los buenos destrozan a estos personajes (los únicos que aparecen), con frases como "perdieron el sentido de quiénes eran en el momento que la Podredumbre los poseyó". No se necesita ser físico nuclear para descubrir la animosidad del guionista.

Más allá de este momento metadivertido, este rincón del crossover toma ritmo, por más de que algunos detalles resulten repetitivos cuando se le suma la mitad de Swamp Thing. Claro que quiero que regresen las aventuras más "normales" (y a la vez más delirantes) de Buddy Baker, pero mientras tanto disfruto con esto.

Y Rob Liefeld, #LTA.

Reseña: Animal Man #14

Columnas
next8
Up, up and away!
Valid HTML5 Valid CSS3