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Reseña: Animal Man #15

Por el Reseñology

Reseña: Animal Man #15Si bien el grupo de personajes que quedó del lado de Animal Man es mejor que su contrapartida de Swamp Thing, las semejanzas entre ambos títulos y la extensión de la historia impide que la calidad alcance niveles superiores. Cuesta leerlo de un tirón.

Reseña: Animal Man #15

Reseña: Animal Man #15Cuando terminaba el episodio anterior, nuestros amigos (Buddy Baker y algunos de los pocos héroes que no se corrompieron en un futuro bastante podrido) se encontraban en aprietos debido a la llegada de Gorilla Grodd, un simio gigante con poderes mentales. Que es la peor clase de simio que te podés encontrar.

A esto le sigue una típica pelea entre buenos y malos, entre una ciudad que ya está hecha escombros, en lugar de la ciudad que se va haciendo escombros durante el transcurso de la pelea.

Para entonces uno vuelve a notar lo cansado que está de Rotworld y lo mucho que hubiera disfrutado de más historias de los guionistas de cada serie en lugar de tantos meses de previa y de saga propiamente dicha (mucho más sabiendo que Snyder deja la serie ni bien termine su epílogo).

Me siento repetitivo hablando de batallas en el mundo podrido y que al final de esta los héroes decidan dirigirse a Metropolis, ya que el mes pasado los héroes de la otra mitad decidieron dirigirse a Gotham. Me acuerdo perfectamente porque la leí hace media hora (vengo leyendo todo de un tirón).

Quizás este sea un caso a contramano del resto de los cómics, en donde cada capítulo se disfruta más en su entrega mensual y pierde al juntarse en un tomo único. Lo cierto es que todo, sin ser malo, no pasa de bueno.

Jeff Lemire eligió mejores personajes y los utiliza mejor, porque son los mismos con los que cuenta en Justice League Dark, como John Constantine o Black Orchid. Pero todos sabemos que ese "héroe" encerrado debajo de Metropolis no va a ser Superman, así que la única sorpresa consiste en intentar adivinar quién será. No le emboqué.

El dibujo vuelve a estar en menos de Steve Pugh, a quien aprendí a querer, no así a los coloristas de Rotworld. Perdonen por una crítica más, pero los cielos de colores ya me tienen podr... harto. Hay otra escena en el presente, cortita y al pie, a cargo de Timothy Green II. Lo quiero ver más seguido por acá.

Me quedo con la secuencia onírica (en manos de Pugh) por recordarme los primeros números, de terror aplicado a la vida cotidiana y no a un futuro post apocalíptico. El terror cotidiano perturba bastante más.

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