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Reseña: Animal Man #9

Por el Reseñology

Reseña: Animal Man #9Este número lo tiene todo: Steve Pugh hace que uno se olvide (o casi) del anterior dibujante Travel Foreman, Jeff Lemire recuerda cuando Buddy Baker se encontró con Grant Morrison, y otro gran personaje de DC aparece al final para sacar las papas del fuego.

Reseña: Animal Man #9

Reseña: Animal Man #9Travel Foreman ha muerto, ¡larga vida a Steve Pugh! Bueno, en realidad Foreman no murió. Pero una experiencia familiar cercana a la muerte lo hizo abandonar una serie que la toca tan de cerca, y el mismo dibujante que se encargó de Buddy Baker en los noventa es ahora quien lleva las riendas junto a Jeff Lemire.

En el capítulo anterior habíamos sido testigos de lo más parecido a una pelea de superhéroes que protagonizaba Buddy, pero en lugar de luchar contra pintorescos villanos de colores primarios lo hacía contra poderosos animales zombis.

El noveno (pasó volando) cómic de Animal Man comienza con uno de los mejores soliloquios de la serie, acerca de "el sueño más raro que tuve en mi vida".

"Tuve este sueño... esta horrible pesadilla en la que Ellen y los niños eran asesinados. Entonces el sueño se ponía realmente extraño... Me encontraba con mi creador, literalmente".

Otra vez Lemire se apoya sobre los hombros de gigantes, y con una finísima referencia a Grant Morrison (a quien el protagonista describe como "un escocés flaco e intenso") reconoce a quienes dotaron de madurez al personaje y le permitieron ser parte de su rica historia. Historia en la que (me permito opinar) Lemire ya quedó entre los mejores.

La dualidad entre rarísimo y mundano vuelve a estar presente, ya que mientras Buddy experimenta algo mucho más extraño (según él) que verle la cara a Morrison, su esposa y su suegra tienen una de esas charlas en donde la última le recrimina a la primera la opción tomada a la hora de buscar pareja.

"Era perfectamente feliz contigo y Buddy. Entonces él empezó a usar su ropa interior en público y a volar por ahí. ¡Eso no lo puedo soportar!". Las suegras tienen esas cosas. Salvo la mía.

La charla de mujeres en la casa rodante se intercala con el encuentro entre Animal Man ("¡rubiecito redundante!" le grita un pájaro esquelético... si es "man" también es "animal") y el Pastor, una suerte de fauno muy bien construido por Pugh. Que además trabaja de patovica de los tótems de Lo Rojo, el rincón espiritual de todos los animales.

Pero mientras el héroe trata de convencer al Pastor de que lo deje pasar, su cuerpo (en el mundo "real") fue poseído por uno de los agentes de la putrefacción y anda por ahí, dando vueltas.

Las piezas quedan en movimiento al final del episodio: Buddy consigue que lo guíen a través de Lo Rojo, pero será un viaje complicado; el falso Buddy intentará engañar a Maxine (quien cada minuto que pasa es más poderosa) para terminar con ella; y la señora Baker se encuentra con otro atractivo rubio del universo DC... del que Lemire conoce bastante en los últimos tiempos.

Animal Man, la serie, sigue siendo una larga historia desde el primer mes. Y aunque cada episodio no esté perfectamente compartimentado, uno tiene la sensación de que la historia está en constante movimiento. La excelente calidad de la misma ayuda para mantenerme como lector, aunque cada espera de un mes se hace larga, larguísima.

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