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Reseña: Detective Comics #27 (Parte I)

Por el Reseñology
Reseña: Detective Comics #27 (Parte I)

Con muy pocos meses de separación, Detective celebró su segundo número conmemorativo. 75 años atrás, en el número #27 de la vieja serie, Batman hacía su histórico debut. Así que el #27 vol. 2 no iba a perder oportunidad de recordarlo y reunir a un selecto grupo de artistas pa' inmortalizar la ocasión.

Reseña: Detective Comics #27 (Parte I)

Tras haber celebrado ocho meses atrás el número #900 de la serie, siempre y cuando hubiéramos aceptado tomar ambos volúmenes como parte de una única colección (como así hizo DC), tenemos ahora una nueva oportunidad para salir a tirar serpentinas gracias a este nuevo histórico número #27, siempre y cuando aceptemos tomar ambos volúmenes como dos colecciones por separado (como así hizo DC, sacando a relucir una bipolaridad alarmante).

El resultado fue este ejemplar que ahora paso a repasar historia por historia. Hay una para todos los gustos, y los artistas implicados bien valen tomarse el tiempito necesario para encontrar la que les calce mejor. Vean si no.

Reseña: Detective Comics #27 (Parte I)The Case of the Chemical Syndicate

El número abre con una dupla explosiva: Brad Meltzer (Identity Crisis) y Bryan Hitch (The Authority), que recrean una vez más "El Caso del Sindicato Químico". Historia con la que Batman se estrenó al mundo y que ya ha tenido gran cantidad de reinterpretaciones a lo largo de estos 75 años.

El argumento está adaptado a los tiempos que corren, y además nos tiene preparado algún golpe de timón que intenta darle ciertos toques sorpresivos a una historia que difícilmente alguien desconozca.

Al mismo tiempo que la acción avanza, nos va siendo presentada una especie de carta de amor que Batman se escribe a si mismo, buscando darle un sentido a su cruzada e inmortalizándolo en papel (seguramente para no olvidarse a la mañana siguiente en dónde fue que consiguió los moretones).

La historia pasaría sin pena ni gloria si no fuera por su viñeta final, que introduce una nueva variante a la historia original y nos promete que el caso llevado adelante por Batman en su primera aparición podría por primera vez deparar serias consecuencias. Siempre y cuando aparezca algún guionista dispuesto a recoger ese guante.

Old School

La segunda de las historias probablemente sea la más divertida del número. Ideada por Gregg Hurwitz de tal forma de rendir homenaje a las diferentes eras que atravezó el personaje, tanto a nivel argumental como gráfico. Lo naif dejará paso a lo fantástico, luego a lo dramático, y así sucesivamente hasta llegar a romper la cuarta pared.

Por si lo anterior no es suficiente. Hay que decir también que los dibujos son llevados adelante por un artista de lujo, una verdadera leyenda del cómic y en especial del universo batmaniano, Neal Adams. Único responsable de la revolución estética que sufrió el personaje en los 70, cuyos principales rasgos se mantienen hasta hoy. Podríamos decir que desde entonces, todo dibujante de Batman en mayor o menor medida debe su estilo a los lápices de Neal Adams.

No busquen más, esta es la historia que paga el número, el resto sólo acompaña.

Better Days

A continuación tenemos una historia con un Batman ya entrado en años, a quien difícilmente nadie pueda evitar asociarlo con el de "Dark Knight Returns", la obra cumbre de Frank Miller. De hecho, el dibujo de Ian Bertram claramente intenta emularlo (con la diferencia que Ian es un dibujante del carajo). Curiosamente (o quizá no tanto) el mensaje que nos deja es uno que también está contenido en la obra ya mencionada. Mientras Bruce Wayne tenga pulso, también lo tendrá Batman, y ambos seguirán juntos hasta el mismísimo final.

Así que básicamente esta historia de Peter Tomasi (que la viene rompiendo en "Batman and Robin") parece haber sido arrancada del espacio entre viñetas de la obra de Frank Miller. Ni suma, ni resta. Ni deslumbra, ni molesta. Si la leen, que sea por el dibujo.

Rain

Francesco Francavilla (Scalped) estará ligado a la mejor historia del muricélago gracias a la etapa de Detective en la que supo acompañar a un Scott Snyder prendido fuego. Y esta historia, la más corta de todo el cómic, parece querer seguir recordándola.

La verdad que no me explico mucho qué es lo que hace esto acá. Yo les diría de leerla sólo si no tienen ninguna otra cosa que hacer (y avanzar cuatro páginas hasta la siguiente historia ya es tener "algo que hacer").

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The Sacrifice

La quinta historia funciona como un What If de un tema tan trillado como "¿Qué hubiese pasado si los Wayne no hubieran muerto en aquel robo?", con una moraleja igual de masticada: "A veces un mal mayor es necesario para el surgimiento de un bien superior".

Sólo dos elementos son los que le dan a esta historia el toque de distinción. Uno es la aparición del Phantom Stranger. El otro es que el responsable del guión es el estupendo Mike W. Barr, así que le perdonamos que haya parido esta pedorrada. El dibujo de Guillem March es correcto y punto.

Si alguien aún no ha leído el Batman de Mike Barr y Alan Davis, deje de perder el tiempo con esta nota y este número aniversario, y vaya directamente a donde las papas queman: en inglés. O si lo prefieren: en español.

Gothtopia

La penúltima historia es el comienzo de Gothtopia, el arco de tres números con el que John Layman y Jason Fabok se despiden de la colección. Es la que ocupa la mayor cantidad de páginas y que además continúa en los dos próximos números de la serie.

Sobre ella me extenderé próximamente, en la segunda parte de esta reseña. Esperen y verán.

Twenty-Seven

Scott Snyder, guionista estrella del orejotas, no podía dejar de decir presente. Y así lo hace con la historia que cierra el número, la más extraña de todas por afano. Si esconde una segunda lectura, más meta, más astral, yo todavía la estoy buscando.

No sé muy bien qué decir y qué no de ella, salvo que estamos ante una concepción completamente diferente de lo que entendemos como "legado". Tenemos a un Batman heredando el manto del anterior y asimilando todo el conocimiento adquirido. Es eso o algo muy parecido.

Si alguien sentía curiosidad por ver qué salía de una historia de corte morrisoneano con dibujos millereanos (el arte de Sean Murphy no es tan rústico pero se le acerca bastante), este es su número. No duden en comprarlo.

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El cómic viene además salpicado por aquí y por allá con una serie de pin-ups entre los que se destacan artistas como Kelley Jones y Graham Nollan, de recordadas etapas en las colecciones del murciélago. Y si eso no les alcanza, también existe la posibilidad de conseguir un ejemplar con tapa alternativa dibujada por Frank Miller (horrorosa para mi gusto, la versión digital la trae al final del todo).

Más allá de las historias, creo que el número se sostiene gracias al pedigree de los autores invitados. Además, teniendo en cuenta lo que cobraba Neal Adams por sacarse una foto con él en la pasada NYCC, pagar estos US$7,99 nomás sea por tener una historia original del susodicho no parece una idea tan descabellada.

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