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Reseña: Dial H #3

Por el Reseñology

Reseña: Dial H #3China Miéville, como todo novelista, está acostumbrado a crear historias extensas e intrincadas, y Dial H empieza a dar señales de que este cómic no será la excepción. Por suerte para los lectores, lo que viene haciendo es bueno y augura más y mejores cosas.

Reseña: Dial H #3

Reseña: Dial H #3En el tercer número de esta serie, queda de manifiesto que el novelista China Miéville pidió para jugar en el arenero de DC Comics (imagen que se utiliza con frecuencia para describir a aquellos que escriben historias sobre personajes cuyo copyright pertenece a una editorial) con la intención de divertirse, de acomodar piezas y quizás hasta de romper cosas.

Para ello decidió cometer uno de esos pecados del mundo del cómic de superhéroes, que es el de terminar con los misterios. El origen del dial que otorga superpoderes era tan desconocido como el de James Howlett (aunque le interesara a bastante menos gente). Y lo leído hasta ahora indica que China está a punto de derribar esa Gran Muralla. La reseña es mía y la arruino como quiero.

Su postura es bien recibida, por lo menos de mi parte. Si bien existen títulos que se dedican a generar más y más preguntas sin perder la atención del lector (estoy pensando en Morning Glories, por ejemplo), me gusta sentirme recompensado, en especial en este caso, que vengo siguiendo la serie mes a mes, en lugar de disfrutarla de a tomos.

Manteau (manto, tapado) es la gran protagonista de este capítulo. Una mujer que tiene habilidades similares a las de Nelson, pero cuyas diferencias nos obligan a pensar en cómo funciona el dial. Si al usarlo uno adquiere no solamente los poderes, sino que sabe cómo usarlos y conoce el nombre del personaje, quizás parte de nuestra conciencia queda de lado y es el "traje" el que toma el control de nuestras acciones.

No es el único momento en el que el autor demuestra que tiene ganas de exprimir este concepto. No es casual que el aparato tenga forma de disco de teléfono, ya que la acción de un desconocido incidió en el desarrollo de la industria de las telecomunicaciones.

Este tipo de toqueteos a la historia de un personaje de cómic, en donde se trata de explicar todo, son peligrosos. Así surgen hallazgos de discutible calidad, como la S de Superman que en realidad era el emblema de la Casa de El y corresponde a una letra. Miéville, por ahora, logra resultados ridículamente bellos.

Cuando ya fue anunciado un nuevo dibujante en la serie (hablaré de ello cuando llegue el momento), me estaba acostumbrando a la trabajada fealdad de Mateus Santolouco. Esa oscuridad le hizo muy bien a una serie que debía separarse de algunos de los cómics más "coloridos" de DC. Es cierto que ya hubo un intento con H.E.R.O., pero pocos lo recuerdan.

Lo que aprendemos de Manteau se equilibra con la misteriosa presencia de la última página. Todo indica que hay Miéville para rato, y él va a aprovechar cada centímetro cuadrado del viaje.

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