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Reseña: Dial H #4

Por el Reseñology

Reseña: Dial H #4Hay un cómic de DC con personajes que citan a Nietzsche, tienen granjas de "nadas" y hablan complicado. El resultado por momentos es agobiante, aunque el resultado termina siendo bueno, y siempre es preferible un guionista que fracasa por exceso que por defecto.

Reseña: Dial H #4

Reseña: Dial H #4Desde un comienzo, quedó claro que China Miéville no tenía intenciones de menospreciar al lector de Dial H. No es que la historia fuera muy atravesada, pero algunos personajes tenían una extraña forma de comunicarse y parecía que el autor venía con ganas de zambullirse en aguas profundas.

Pues bien, el gran chapuzón llega con el cuarto número de la serie, que para muchos podrá ser demasiado atravesado, para otros la demostración del buen nivel de las ideas del aclamado novelista. Para mí, el resultado es desparejo. Me queda la sensación de que algunos de los conceptos más complejos podrían haber sido volcados al papel de manera más simple, sin que esto conspirara contra la calidad de la historia, sino todo lo contrario.

Si en el número anterior era Manteau quien cargaba con la mayoría de la acción, esta vez la cosa pasa por el lagartijo Squid. Uno de esos que habla raro y con tipografía del estilo de EC Comics.

Con el correr de las páginas nos vamos enterando de la verdadera historia de este personaje que fue presentado como una especie de Gimp al estilo Pulp fiction, luego como un monstruo liberado por su captor para detener a Nelson, y más tarde como una criatura que busca reencontrarse con su compañera.

Ojalá fuera tan sencillo. Por la mitad del cómic Squid empieza a tirar la palabra Nietzsche una y otra vez, y descubrimos que viene de un planeta en donde cazan y arrean... nadas. Vacíos. Nulidades. Y esa "nada" es la que apareció al final del número anterior.

Hubo un momento, entre la primera mención a Nietzsche y las granjas de vacíos, en que pensé en largarlo todo. No me pasaba desde que el procedimiento para solicitar una visa de Estados Unidos se parecía al de desmantelar un misil termonuclear. Pero terminé con ambos.

Lo mejor pasa por Nelse, quien se encuentra temporalmente impedido de acceder a los poderes del dial, y debe recurrir al héroe que todos llevamos dentro. El encuentro con Manteau es uno de los momentos más emotivos de la corta vida de esta serie y Mateus Santolouco lo muestra con eficacia.

Combinar la nueva mitología del dial con la historia de los extraterrestres arreadores de vacíos llevó al cómic al límite de lo tolerable. Pero prefiero mil veces a un creador que se arriesga por caminos empinados que al que cuenta la misma historia una y otra vez.

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