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Reseña: Green Lantern #1

Por el Reseñology

Reseña: Green Lantern #1“Tardó pero llegó”, frase que se aplica a esta reseña en este contexto en particular, pero que puede abarcar desde ciclistas uruguayos sobrevalorados hasta el regreso de Bruce Wayne del pasado Dcístico al Gotham de hoy en día. Pasá y te contamos opiniones sobre este número 1.

Reseña: Green Lantern #1

Reseña: Green Lantern #1Como se anunció en su momento, uno de los títulos que no iba a sufrir demasiadas modificaciones y/o reseteos en cuanto a su continuidad anterior era el titulo insignia de los policías verdolagas intergalácticos. GL #1 arranca precisamente con una imagen difícilmente digerible para quienes nos acostumbramos a ver a Sinestro como antagonista por defecto de Hal: el creador de los “Sinestro Corps” (será un título megalómano para un grupo, pero que es fácil de recordar es indudable) tomando nuevamente el juramento para ser un Green Lantern.

Puede resultar confuso, pero la historia entronca con los eventos de “War of the Green Lanterns”, en la cual, para resumir la trama: 1) Hal despacha a Krona; 2) Sinestro recibe un anillo verde; 3) los enanitos azules se dan cuenta de que eventualmente Hal los puede limpiar a ellos también si se zarpan en demasía, por lo que deciden sacarle el anillo y relevarlo de funciones (al menos le podrían haber dado un trabajo de escritorio: desempolvar la Linterna Central o asesorar a los Guardianes en su próximo plan para salvar al Universo, que seguramente implique dejarlo al borde de la extinción, algo por el estilo).

Sinestro como Green Lantern resulta un comienzo intrigante. Mientras lo invisten (encadenado), los Guardianes se despachan con un discurso de lo más mesiánico sobre las responsabilidades y la posibilidad de redención. Eso sí, ya de entrada vemos que la visión de colmena de los pitufos galácticos está lesionada, en tanto Ganthet, su eterna "espina en el costado" a partir de su comportamiento semejante a la decencia (¡será ladino!), empieza a cuestionar la decisión. Imagínense que con el resto de la murga azulada la cosa no prospera, rechazo enfatizado por el asco que seguro les da las declaraciones de moda de Ganthet, que es el único en usar túnica de otro color y colita de caballo.

Más allá de mi crítica recurrente a los Guardianes, en esta los banco: cualquier persona con una túnica blanca y colita de caballo debe ser sumariamente censurada y/o lobotomizada, ya que recuerda demasiado al fundador de la cientología.

Más allá de todo, me causa mucha gracia la asociación automática de DC de “colita de caballo” con “rebeldía”, pero eso sí es irnos de tema.

Sinestro, reluctante en su papel de policía esmeralda, tiene la oportunidad de una perspectiva única, al poder evaluar en su nuevo papel una amenaza en su planeta natal, Korrugan, y así ver los verdaderos efectos de la creación de sus Corps homónimos.

Por otro lado, dejando la saga intergaláctica de lado, este número uno presenta la historia de Hal Jordan en su intento de readaptarse a la sociedad terrestre. Con años de enfrentamientos intergalácticos a cuestas, el recientemente removido Linterna tiene problemas serios para afrontar las responsabilidades mundanas, esas que tenemos todos, nos guste o no, como le recuerda su amor posible-imposible Carol Ferris, removida por elección de su rol como Star Sapphire.

Para Hal, pagar la renta, tener un auto o un empleo, o simplemente diferenciar las amenazas reales de las literalmente ficticias, es todo un desafío. Tenemos entonces a alguien capaz de sobrellevar un gran miedo… pero incapaz de comportarse como una persona mundana. Su reinserción en nuestro mundo conlleva un par de gags efectivos, con un ligero humorcillo reminiscente de Ryan Raynolds en su adaptación cinematográfica. Sin embargo, la alienación de Hal es extrema y para nada graciosa y eventualmente lo lleva a desconectarse de la gente que más quiere.

Este número uno poco tiene de arranque, como ya se puede suponer. La historia se enlaza con la continuidad anterior, por lo que no existe esa desconexión de “bueno, muchachos, arrancamos desde el principio” de otros números uno de este nuevo 52. Quizás por eso la historia fluye mucho mejor para quienes veníamos siguiendo las andanzas de Hal y su pandilla, pero al mismo tiempo la accesibilidad para un potencial nuevo lector se ve disminuida considerablemente.

Sin embargo, el mérito mayor de este nuevo arranque que no es tal radica nuevamente en la pluma de Geoff Johns (ojo, me imagino que el susodicho no escribe literalmente con una pluma, cosa que sí podría llegar a pensar de Alan Moore… aunque ahora que lo menciono, Moore probablemente escriba con el pico de una gallina agarrada del cuello, viva y cubierta de glifos místicos). Johns conoce el personaje y se nota, con una narrativa que fluye sin problemas y con habilidad. Por supuesto, el dibujo siempre de muy bueno para arriba (y a veces excelente) de Doug Mankhe apoya admirablemente las ideas del “hombre-orquesta” favorito de DC comics.

En resumidas cuentas, el número funciona muy bien, tiene un par de giros bastante interesantes en cuanto a la dinámica establecida de los personajes y termina en un cliffhanger más que atrapante. Auspicioso comienzo para una de las franquicias “fuertes” de este relanzamiento de DC. Altamente recomendable, a nivel historia, arte y ansias de leer la continuación.

Eso sí: que alguien le afeite la cabeza urgente a Ganthet, antes de que salga a proclamar que lo mejor que un Lantern puede hacer es comer la placenta de su pareja parturienta…

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