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Reseña: Happy! #1

Por el Reseñology

Reseña: Happy! #1Un caballito azul con alas y un ex policía transformado en asesino a sueldo son los protagonistas de Happy!, miniserie de 4 números que significa el regreso de Grant Morrison a Image después de casi 20 años. Lo acompaña el siempre inspirado dibujante Darick Robertson.

Reseña: Happy! #1

"I'm the last fading echo of the voice of reason, Batman. And reason won't fit through this door. You have to face it alone". (Bat-Mite en Batman #680)

Reseña: Happy! #1Los últimos dos años de la carrera de Grant Morrison han sido un tanto complicados. No faltan por ahí quienes aducen un cierto agotamiento creativo del escocés, y alegan como pruebas el tibio recibimiento que está teniendo su Action Comics, así como ese proyecto con demasiado olor a encargo que es Dinosaurs Vs. Aliens. Si a esto le sumamos la polémica generada por su libro Supergods (se le achaca haber tomado una postura demasiado blanda respecto al problema de los derechos de autor de los creadores de Superman, Siegel y Shuster), el combo anti-Morrison estaba completo.

No es de extrañar que, cansado del tiroteo indiscriminado, haya decidido alejarse del mundo de los superhéroes, al menos en lo que refiere a la exposición permanente que significa estar al frente de una serie mensual.

En una movida similar a la que recientemente anunció otro grande como Ed Brubaker (quien dejará sus títulos mensuales en Marvel para concentrarse en proyectos más personales), Morrison recaló en Image, editorial que será su nueva casa; o al menos una a la que irá de paseo todos los fines de semana.

Casi dos décadas después de su breve paso por Spawn, Morrison regresa a Image con Happy!, una miniserie de cuatro números que cuenta con los dibujos del talentoso Darick Robertson.

Practicando un ejercicio de equivalencias, así como podríamos decir que The Filth es la otra cara de la moneda de Los Invisibles, es difícil, al menos a partir de apenas un número, ubicar a Happy! en la línea de otros títulos de su obra.

El clima y la atmósfera de Happy! son los de un policial negro. Negrísimo. Negrísimo y sucio. De inmediato, Morrison coloca a uno de sus protagonistas en escena, Nick Sax, un ex policía devenido en matón a sueldo (da la impresión que la explicación del porqué queda para los números siguientes) y con todos los vicios que puedan imaginar, pero con ciertos rasgos que lo convierten en un típico anti-héroe en busca de redención.

Ya desde las primeras páginas se puede identificar la influencia de guionistas como la del recién mencionado Ed Brubaker (precisamente en el tono de policial noir que transmite la historia), pero también la del irlandés Garth Ennis, tanto por la naturalidad con la que fluyen los diálogos como por la particular cualidad de los personajes de putear como Dios manda. De hecho, el ratio de insultos por viñeta es el más elevado de la carrera del escocés.

Sin embargo, el enfoque realista, ese grim and gritty al que Morrison siempre le ha escapado, se ve interrumpido cuando Sax cae herido en una balacera con otro grupo de matones. En la ambulancia camino al hospital, comienza a percibir la presencia de Happy, una especie de pequeño caballo azul con cuerno de unicornio y alas, al que solo él puede ver y que viene a pedir ayuda para rescatar a una niña de las manos de un pedófilo. Sax se ve entonces en el medio de dos frentes, intentando lidiar con este caballito de fantasía (o producto alucinatorio de la morfina, habrá que ver) y con la mafia que está detrás de sus pasos por problemas de dinero.

Desde el momento de su aparición, queda claro que se trata de un ser totalmente ajeno a ese mundo corrupto y gris en el que vive Sax. Siempre sonriente y con una actitud que desborda alegría, Happy contrasta ya no solo por su personalidad, sino por su apariencia de personaje de dibujo animado. En ese sentido, el trabajo del dibujante Darick Robertson es impecable. En este, su primer trabajo junto a Morrison, Robertson demuestra por qué fue el elegido para acompañar a Warren Ellis en Transmetropolitan (una de las series más emblemáticas de la historia del sello Vertigo) y a Garth Ennis en The Boys (título que próximamente llegará a su fin en el número 72).

Quienes hayan leído la reciente etapa de Morrison al frente de Batman, rápidamente podrán trazar un paralelismo entre Happy y aquel Bat-Mite de la época de Batman RIP, que se erigía como el último rasgo de cordura que le quedaba a Bruce/Batman en un momento en que su psique se fracturaba.

En este primer número, Robertson imprime a cada una de sus viñetas un impecable grado de detalle, como pocas veces hemos visto en sus trabajos anteriores. Asimismo, logra con total naturalidad integrar dos mundos aparentemente opuestos: el mundo sucio y violento en el que se mueve Sax con el de caricaturas de Happy. No sería justo omitir al colorista Richard P. Clark, cuyo aporte es fundamental para lograr ese efecto.

Seguramente no sea casualidad que el regreso de Morrison a Image se haya dado en un momento en el que la editorial está pasando por una de sus etapas creativas más interesantes de sus 20 años de vida, tentando a algunos de los talentos consagrados más importantes de la industria, y viendo crecer a otros de gran proyección.

El arranque de Happy! no podía ser más prometedor: personajes por los que uno siente verdadero interés, varias interrogantes planteadas, y un puñado de escenas para grabar en la retina, de esas que el autor de Flex Mentallo, Animal Man y tantos otros clásicos, suele entregarnos. Con tres números por delante, todo puede pasar. Si a alguien le quedaba alguna duda, volvió el Morrison de siempre. Si hasta Messi puede tener un mal partido.

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