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Reseña: Red Lanterns #1

Por el Reseñology

Reseña: Red Lanterns #1Un cómic que arranca con un gato interestelar enfurecido vomitando plasma-lava es una propuesta digna de atención (si esto no les informa lo suficiente sobre mi estabilidad mental, no sé qué lo hará). Arrancó Red Lanterns y empezó bien. Te cuento por qué, a continuación.

Reseña: Red Lanterns #1

Reseña: Red Lanterns #1Cuando Geoff Johns desmenuzó el espectro de la luz en sus debidos componentes, apareció una gama de CORPS de Linternas asociados con emociones de todo gusto y color, como para quien guste mandar. Desde la avaricia (naranja) hasta el miedo (amarillo) pasando por la esperanza (azul) y la compasión (índigo), la dinámica de los portadores de anillos se complejizó y adquirió un encanto particular. Hal Jordan (así como John Stewart, Guy Gardner y Kyle Rayner, entre muchos) portaba un artefacto alienígena que le permitía concentrar su voluntad y crear constructos derivados de la “gasolina” (el que esté pensando en reggaetón en este momento, por favor, retírese de esta reseña) de la fuerza de voluntad.

Todo puede sonar un poco complicado (se complejizó un poquillo más con la Noche Más Oscura © y su posterior Día Más Brillante ©, pero dejémosla por ahí), aunque no haya nada subyacente filosóficamente más complejo que cualquier otra propuesta space-opera (ya que los mythos de los Lanterns no son ni más que menos un conjunto de historias de ciencia ficción spaceoperística). Divertido es, mucho y sin duda.

De los grupetes que allí surgieron, uno de los más interesantes (y potencialmente más unidimensionales) fueron los Linternas Rojas, cuya emoción prevalente es la Ira (podría ser "cólera" pero mejor, con tanto vómito de plasma ígneo, evitar cualquier referencia de costado a diarreas explosivas).

Imagínense cómo se sienten ustedes, oh lectores de esta reseña, un día de esos bien frustrantes en el trabajo; potencien esa sensación a algo permanente, añadan un anillo que les permite hacer cosas vistosas lumínicamente y dosifiquen el conjunto con la capacidad de vomitar sangre encendida en llamas y ¡voilá!, se transformaron en Linternas Rojas. Esta propuesta puede llegar a ser muy divertida para un cómic que cuente con estos personajes como invitados secundarios, pero para protagonistas puede eventualmente sonar a autocontenido y agotador, al menos narrativamente.

El nuevo 52 cuenta, entre sus títulos relacionados con Linternas, con una nueva serie sin antecedentes independientes en la continuidad anterior, “Red Lanterns”. Soy un tipo bastante colérico (me calmo con chivitos canadienses y música de Celldweller, además de que no puedo construir más que sombras chinescas con luz y cuando vomito… bueno, mejor dejarla por ahí), por lo que siento un cierto cariño particular por la muchachada de Atrocitus. Este arranque me intrigaba, por mi simpatía por este Corps y las dudas que acabo de mencionar. Luego de disfrutarlo, más allá de alguna falla de sobreexposición bien típica de los “números de inicio”, puedo afirmar que Red Lanterns #1 es muy disfrutable y abre una serie que seguiré leyendo, ya que cuenta con potencial para una linda historia.

La trama, guionada efectivamente por Peter Milligan y dibujada muy disfrutablemente por Ed Benes, alterna entre el espacion exterior y la Tierra. Como RL entronca con GL en lo relativo a la continuidad de la historia, tenemos un primer número que demanda un cierto conocimiento de lo que venía ocurriendo en la serie regular protagonizada por Hal Jordan y compañía. Para contextualizar mínimamente, recordemos que los Guardianes (esos enanitos azules tan simpáticos que parecen incapaces de darse cuenta de una macana cuando están en medio de ella, y que tienen magníficas ideas en cuanto a la protección del universo, como reclutar policías interestelares apellidados “Sinestro” y ensamblar robots homicidas) crearon a los Manhunters, un ejército de autómatas encargados de mantener el orden en el universo. Por supuesto, esta cuestión escabrosa la interpretaron, al final de cuentas, como sólo susceptible de ser lograda si erradicaban el caos de la vida (¡bien ahí, Guardianes!; traten de protegernos un poquito menos y capaz que sobrevivimos).

Sin revelar demasiado de la trama (lean el número, vagos), por ahí andaba metida la entidad Krona, ahora fallecido y preservado con mucha naftalina como trofeo por Atrocitus, único sobreviviente de la masacre de los Manhunters del sector 666 (inicia música de Iron Maiden). La atrocidad de la que hablamos tuvo como consecuencia el surgimiento del primer Linterna Rojo, el mismísimo Atrocitus (a propósito, parece que el universo tiene la tendencia de asignar nombres obvios a entidades importantes con papeles particulares, de ahí “Sinestro” y “Atrocitus”; me imagino que alguien que termine resultando muy evidente en su accionar será “Obvious” y una entidad que evite tomar decisiones adecuadas, “Pelotudus”).

Este primer arco, en cierta medida, parecería que va a centrarse en la falta de propósito de Atrocitus, quien cual Buffy en la sexta temporada se ve “moviéndose por inercia”, ya que su enemigo principal fue despachado por el buenazo de Hal. En las palabras de Atrocitus, el universo está lleno de injusticias, que conducen al dolor y naturalmente desembocan en el odio (el gigante rojo es una especie de Yoda que vomita sangre en llamas), pero desde la caída de Krona, le resulta difícil encontrar la pureza que una vez sintió en su Ira (así, con mayúscula).

Por supuesto, no ayuda el estar rodeado de loquitos que cuando no tienen algo a lo que pegarle, se fajan entre ellos, y que no reconocen su liderazgo. Además, le lastiman al gatito, Dex-Starr, así que la cosa se pone peliaguda.

Mientras tanto, entre tanta cavilación de esta especie de anti-héroe que parece tomar un camino salvaje un poco más noble de lo predecible, un drama se desarrolla en la Tierra entre dos hermanos… estaba medio cantado, no había Red Lanterns humanos todavía. La cuestión es, ¿será uno de los dos hermanos el elegido? ¿Cuál de los dos?

Este primer número, si bien adolece de los males intrínsecos de una porción de la historia que busca posicionarse como antesala de lo que ocurrirá en números siguientes, tiene más que suficiente para entretener y enganchar: gatos interestelares indignados, salvajes y homicidas (hagan la prueba, intenten meter a un gato en una bolsa, sacudirla y patearla, y lárguenlo en una habitación cerrada donde se encuentren ustedes en ropa interior; después me cuentan si el resultado es “homicida” o no *), una maravillosa frase inicial de Atrocitus en su entrada al cómic, torturadores interestelares de sangre fría, loquitos rojos con corazón de plasma encendido, un toquecillo de necrofilia platónica cargada de odio, abusos y golpes de todo tipo en la Tierra… Hay como para todos los gustos. Milligan sabe encarar personajes oscuros con elegancia y nunca pierde de vista incluir una saludable dosis de humor al hacerlo.

Hay inconsistencias de ritmo, pero en resumidas cuentas un número disfrutable que da para más y promete aún muchísimo más.

Lo seguiremos con alegría (o bronca) apenas contenida.

Reseña: Red Lanterns #1

* ningún animal fue maltratado para la realización de esta reseña; multiverseros no promueve el maltrato de gatos interestelares, sobre todo si son Linternas, del color que sea.
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