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Reseña: Stormwatch #1

Por el Reseñology

Reseña: Stormwatch #1 Stormwatch: título emblemático de la extinta WildStorm, si los hay. La creación original de Warren Ellis vio nueva luz de la mano de Paul Cornell y Miguel Sepulveda. Una de las primeras “amalgamas” del flamante universo DC y su fallecida contraparte, reseñada a continuación.

Reseña: Stormwatch #1

Reseña: Stormwatch #1El problema es el arte. De todas las formas posibles de empezar una reseña tan importante, no puedo sacarme de la cabeza esta frase: “el problema es el arte”. Stormwatch #1, recientemente editada como parte del relaunch DC, es el punto de partida de una saga centrada en uno de los grupos más importantes, en su concepción original, del universo WildStorm. Allí,varios miembros de Stormwatch, liderados por Jenny Sparks (el espíritu del siglo XX), se escindieron de su formación madre y crearon otro megagrupo de superhéroes para monitorear el mundo, The Authority. Siendo fanático confeso de esta otra creación de Ellis, una de las cosas que más me interesaba de este relaunch de DC era analizar qué tan bien funcionaba esta vinculación entre elementos de compañías distintas (por más emparentadas que estuviesen) en una nueva propuesta mezclada y “de cero”.

El resultado vale la pena a nivel historia, al menos. El número uno comienza de manera bastante apropiada en el hiperespacio (adiós Sangría-Bleed) en la base de Stormwatch, una plataforma o satélite (adiós Transportador-Carrier). Lo que no me resultó tan apropiado fue la referencia un tanto irritante a eventos que todavía no se mostraron, ya que ocurrirán en Superman 1, que recién se publica el 28 de setiembre; detesto esta especie de catáfora de continuidad. Stormwatch tiene características únicas en el nuevo Universo DC, en tanto es secreto y sería anterior a cualquier grupo de superhéroes actual; de hecho, sus miembros muestran un latente menosprecio constante ante la denominación superheroica. El grupo (a diferencia de sus objetivos más amplios en el universo WS) está encargado de proteger al mundo de amenazas alienígenas, cosa que viene haciendo desde hace varios siglos. Sus miembros, casi categorizados como “soldados”, están dirigidos por un gabinete (también secreto) de lo más misterioso.

Secretos dentro de secretos dentro de más secretos. Por aquí iría la cosa y la dinámica puede funcionar, a la larga.

Esta encarnación, en tanto mezcla de cosas antiguamente existentes y elementos nuevos, presenta una formación única. Del viejo universo DC tenemos a Martian Manhunter, nuestro marciano favorito, que no merece mayor introducción ni reviste mayores diferencias con su pasada persona (por ahora nada de oreos, eso sí).

Por el lado del universo Wildstorm aparecen figuras emblemáticas, tales como Angie en su papel de Ingeniero, con todas las… ehm… delumbrantes características visuales a las que estamos acostumbrados (seguiría desnuda cubierta de nanorobots), por lo que es posible asumir que sus poderes serán similares. También parecido a lo que conocemos, al menos en imagen y en su poder de controlar, manipular y comunicarse con las ciudades, es el nuevo Jack Hawksmoor, miembro del grupo secreto desde el arranque. Jenny Quantum, el espíritu del siglo XXI, tiene un lugar en este cónclave metahumano, aunque en una contrapartida más joven que la de, por ejemplo, “Revolutions” de Brubaker.

Al que se menciona como potencial recluta, por más que no parece estar muy de acuerdo con la idea, es a Apolo, foco de este arranque, un metahumano de “nivel Superman” y potencialmente el hombre más poderoso del planeta. También hace una aparición memorable breve pero memorable un personaje ultraviolento de la vieja guardia wildstormiana, aunque cuanto menos se diga al respecto, mejor, para no arruinar el momento.

Paul Cornell aprovecha la volada para hacer aparecer tres personajes nuevos creados por su pluma (asumo que no escribe con tal artilugio, de todas maneras): Adam One, ese misterioso personaje afroamericano sobre el que se especulaba cuando se reveló la portada, un inmortal que actúa como guía espiritual y moral de los “bebés del siglo” a través de las eras; la Proyeccionista, una mujer capaz de conectarse, controlar y manipular todo tipo de medios de comunicación y difusión de información, y Harry Tanner, la “Eminencia de las Espadas”, un espadachín (obviamente) capaz de las proezas más inconcebibles (¿será la versión masculina en este universo de Blademaster?).

Esta descripción sonará mucho a setup inicial y así lo es. Cornell introduce muchos personajes y un despliegue inicial complejo, con algún nivel de violencia mínimo adicional al que se ha visto en otros arranques, sin animarse a la salvajada que demandaría una versión fidedigna del grupo madre original (o su salvajísima formación escindida). La historia inclusive permite la mención y desarrollo mínimo de una amenaza razonablemente épica (y por momentos apropiadamente ridícula), “El Azote de los Mundos”, que aparece con una motivación interesante que la vincula potencialmente al resto de los eventos por venir en el nuevo DCverso (n).

Todo termina siendo bastante trepidante en cuanto a acción y con pocos signos de la desconexión entre series (sobre todo en tanto a concepciones y trasfondos temáticos) que por mi lado temía que pudiese llegar a ocurrir. No estamos hablando de la reconstrucción de Ellis ni nada por el estilo, ya que precisamente la idea de DC es recrear los tropos de cero, para captar nuevos lectores. Sin embargo, Stormwatch 2.0 no da la sensación de ser “Stormwatch 1.0 sin testosterona” o “The Authority sans-dientes”. La violencia no alcanzará las dosis pegajosas y magistrales de otras creaciones WS, pero hay una tendencia a poca “corrección política” refrescante, esperable en un heredero de The Authority (alguna figurilla que suponemos formará parte del grupo parece haber limpiado a alguno, mientras que otros planean matar a muchos más).

Este primer número, si bien un tantito más autocontenido que JLA 1, sigue siendo precisamente eso: el establecimiento divertido y con buen pulso de un tablero inicial donde se desarrollarán los sucesos de meses venideros.  El nuevo orden presenta potenciales historias interesantes (al estilo de cómo debería haber tomado una organización como Stormwatch el surgimiento de Supes, amenaza alienígena si las hay, por ejemplo), por lo que estas pocas páginas dejan con ganas de más. De todas formas, Cornell parece un tantito contenido, quizás por mandato editorial, con ni siquiera una mención pasajera a algunos elementos fundamentales de los personajes base (como, por ejemplo, la homosexualidad de Apolo y Midnighter).

Para redondear como  empezábamos, el arte merece su apartado propio. Desde el punto de vista de la representación de la acción, el dibujo de Sepulveda acompaña; desde el punto de vista del retrato de los personajes mencionados, no hay éxito ninguno. Cuestiones personales y discutibles, pero su estilo no me atrae en absoluto y creo que empobrece un resultado final que podría tener más puntaje si no contase con este obstáculo (estuve a punto de bajarle un puntito adicional por este tema, pero no me pareció justo hacerlo).

Buen comienzo, auspicioso y entretenido, aunque un poquín contenido de más. Comparativamente, si de algo vale, me gustó más que JLA #1.

Lástima el dibujo…

Reseña: Stormwatch #1

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