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Reseña: Swamp Thing #10

Por el Reseñology

Reseña: Swamp Thing #10Cuando la Cosa del Pantano corría el riesgo de abandonar la bolsa de "series que compro todos los meses", el décimo número me devolvió la fe. Un inspirado Scott Snyder se unió a Francesco Francavilla para devolver a un villano clásico de la serie. Y lo hicieron muy bien.

Reseña: Swamp Thing #10

Reseña: Swamp Thing #10Quizás no se reflejó lo suficiente en mi última reseña acerca de esta serie, pero realmente temí estar alejándome de ella. El mundo del cómic ofrece infinidad de ofertas y el bolsillo no tiene fondos ilimitados, así que un par de números seguidos de la Cosa del Pantano que solamente eran "buenos" me hicieron pensar en la continuidad de su compra.

Todo se disipó con la llegada del décimo número, que nos reencuentra con el mejor Scott Snyder y trae consigo a Francesco Francavilla y a un villano clásico... que revelaré, porque aparece en la tapa con dibujo y nombre: Anton Arcane.

Finalmente Swamp Thing introduce el horror. Más allá de tener momentos de excelencia, la serie no se había caracterizado por hacer saltar de sus asientos a los lectores. Todo cambió con la llegada del némesis de Alec Holland.

Arcane actúa como narrador de la historia, una especie de Guardián de la Cripta, pero totalmente involucrado con los acontecimientos que se van desarrollando.

Mientras habla con su presa, Arcane recuerda a su pariente Abby, quien habría estado marcada desde el comienzo de sus días para encargarse del negocio familiar de la muerte y destrucción.

Francavilla dibuja las escenas de Arcane como un collage en donde cada viñeta es casi una mancha, con detalles de la horrible anatomía del villano. Cuando cuenta la historia de Alec y Abby, sin embargo, lo hace con singular simpleza. Yanick Paquette tiene un gran estilo, pero en este caso el cómic se beneficia con algo tan sencillo como la pluma de Francavilla, quien también se encarga de los colores.

En este número tememos a Anton Arcane, celebramos el nuevo destino del Parlamento de Árboles, y gozamos con escenas mudas, como la del personaje que da título a la serie sumergiéndose en el pantano, o la aparición del malo inmediatamente después.

Como sucede en temas económicos y de dietas, el efecto rebote suele ser perjudicial. Pero en esta ocasión fue todo lo contrario: una serie en peligro de "dejarla ir" regresa con más fuerza que nunca, y promete mantenerse allí. ¿Francavilla firmó exclusividad?

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