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Reseña: Swamp Thing #11

Por el Reseñology

Reseña: Swamp Thing #11El regreso de Anton Arcane tendrá su desenlace en este número, aunque el súbito cambio entre dos dibujantes muy diferentes afecte el flujo normal de la historia. Mientras tanto, la mitología de Swamp Thing se sigue afianzando y un crossover golpea la puerta.

Reseña: Swamp Thing #11

Reseña: Swamp Thing #11El número anterior de Swamp Thing había sido perfecto. Después de tomarse un tiempo para madurar al nuevo avatar del Mundo Vegetal, Scott Snyder trajo de regreso a Anton Arcane, archienemigo de la Cosa del Pantano. El enfrentamiento entre ambos duró poco y en la última página el tío de Abigail se jactaba de haber matado a Alec Holland.

Este mes podemos disfrutar de la segunda mitad de este enfrentamiento, que cae en calidad por perder a Francesco Francavilla en el dibujo, que vuelve a manos de Marco Rudy, el "muletto" de la serie.

Rudy tiene la jodida tarea de codearse con grandes ilustradores, como el mencionado Francavilla o Yanick Paquette, y por lo general cae bien parado. En este caso, el cambio de estilo en medio de la historia es demasiado brusco, desde la línea clara del #10 a los dibujos más sucios de Rudy.

El Arcane que parecía un hombre de barro, ahora es una cosa sucia con decenas de dientes, acompañado de sus -de por sí- deformes Un-Men. Todos estos monstruitos están a punto de despedazar a Abby cuando el protagonista del cómic vuelve para darles su merecido.

Su regreso no es caprichoso y se explica por un nuevo desarrollo en la mitología de Swamp Thing, que acompasado con los "New 52" está construyendo nuevos caminos sin olvidarse de lo que pasó antes. Alec Holland logró salvar al Parlamento de los Árboles, el conjunto de los protectores de lo Verde, y ellos lo protegieron. Es importante recordar que este Swamp Thing tiene un cuerpo humano debajo de su capa verde, con las mismas debilidades que cualquiera de nosotros.

La pelea del héroe contra Arcane quizás recuerde demasiado a otros enfrentamientos ocurridos desde que comenzó la serie, con rivales igual de putrefactos y con la misma dentición desarrollada. Sin embargo, se nota que Holland está ganando en experiencia y controla mejor sus poderes pantanosos.

Sobre el final, Abby se acerca al portal que conecta con el reino de la Putrefacción y tiene visiones de un futuro post-apocalíptico, que ya fuera insinuado en los cómics de Animal Man.

Precisamente, la página que termina la historia tiene como protagonistas a Buddy Baker, su esposa Ellen, la pequeña Maxine y el gato parlante Socks. Por fin se dio lo que Snyder y Jeff Lemire están preparando desde hace un año: el crossover propiamente dicho (puntos en común ya hubo unos cuantos) entre las series.

Ojalá cuando todo esto haya pasado, tengamos dos series que corren por caminos un poco más diferentes. Si no lo hacen pero la calidad se mantiene, no pienso quejarme.

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