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Animal Man v3: Deus ex machina

Por el Cómics

Animal Man v3: Deus ex machinaBuddy Baker tendrá un viaje místico y a su regreso se encontrará con la peor noticia que una persona podría imaginar. Claro que la persona que lo imaginó fue su autor, el mismísimo Grant Morrison, y quizás sea necesario explicárselo cara a cara antes de que todo termine.

Animal Man v3: Deus ex machina

Cuando un nuevo escritor llega a alguna serie superheroica, su intención suele ser dejar una marca, diferenciarse de sus antecesores. Muchas veces lo logran introduciendo elementos de sus experiencias personales en la narrativa. Grant Morrison fue de los primeros que se introdujo a sí mismo y nos contó esas experiencias personales de primera mano.

No nos adelantemos. Para llegar al último número del escocés deberemos atravesar una historia cargada de emoción y exigencia al lector, aunque esta vez la recompensa sea más que provechosa.

Este tercer volumen comienza con el viaje místico que comparten Highwater y Buddy Baker. Años antes de que Homero Simpson comiera el chile especial y terminara conversando con un zorro, Animal Man lo hizo luego de masticar peyote en una meseta de Arizona.

Iluminados/obligados por el autor, los protagonistas descubren que existe una realidad superior a la que solamente se accede mediante rituales muy específicos y eso lo hace a uno pensar si no nos sucederá lo mismo. Gracias, Grant. Mi vida ya era complicada sin tus cuestionamientos.

En una splash page de esas que quedan para el recuerdo, Buddy gira su cabeza hacia el lector/nosotros y pronuncia la famosa frase: "¡Puedo verlos!", que volvería a aparecer, resignificada, en otros cómics del mismo autor (recuerdo a un Superman en 3D estirando su mano hacia nosotros en Final Crisis).

Quizás como advertencia de que "no intenten esto en casa", el final de esta historia tiene al protagonista entrando a su hogar y encontrando a su esposa y sus dos hijos pequeños asesinados, tirados en la cocina sobre charcos de sangre. A partir de este momento, la vida de Animal Man se volverá un poquito más complicada y lo acompañaremos en cada paso.

Animal Man v3: Deus ex machina

Años antes de la controvertida Identity Crisis (y dale con las Crisis... todavía falta una), Morrison y su fiel escudero, Chas Truog, nos muestran el funeral de los "seres queridos" de un paladín de la justicia y la búsqueda de una solución a lo ocurrido. Como hay seres superpoderosos e ingenios impensados en ese mundo, esto incluirá robots asesinos y máquinas que viajan en el tiempo, aunque no lo hagan tan bien.

Por el camino aparecerán figuras no tan descollantes del Universo DC, como el Psico Pirata (único personaje que recuerda que antes de 1985 existían infinitos mundos), Phantom Stranger y Jason Blood. Y si esos suenan poco conocidos para algunos, esperen a lo que se viene con la Segunda Crisis.

En medio de la catarata emocional del señor Baker, quien sigue buscando justicia por el asesinato de su familia, nos encontramos con un montón de personajes ridículos que, por ridículos o por no entrar dentro del esquema del universo post-Crisis, dejaron de ser publicados por DC. Aquellos que hayan leído la miniserie de Doctor 13 de Brian Azzarello y Cliff Chiang sentirán un "retro deja vu".

La elección de este obstáculo no es caprichosa. El autor nos sigue acostumbrando al concepto de los diferentes niveles de realidad, llegando a "romper" el borde de una viñeta y haciendo que las cosas escapen de ella, expandiéndose en una nueva dimensión y ganando ventaja de aquellos que siguen atrapados en el papel. Lo más importante: la historia puede disfrutarse desde la absoluta sobriedad.

Antes de llegar al número final, quedará un pasaje por el limbo (de nuevo, con dejos de Arquitectura y Mortalidad pero veinte años antes) en el que nos encontraremos con otros olvidados de DC. Que al principio nos generan cierta pena, hasta que entendemos que probablemente muchos de ellos seguirán vivos en las páginas de los lectores cuando nosotros no seamos más que ceniza en algún inodoro. Cada uno tiene el último deseo que se le canta.

Al final del limbo hay una puerta. Tras ella, un pueblo muy normal y en él una casa común y corriente. "Soy Grant. ¿Vas a pasar?", le pregunta el guionista a su personaje en la última página del penúltimo número de su gran historia. Pensar que hay gente que esperó semanas entre uno y otro, pobres.

Deus ex machina, que da nombre al tomo, es un compendio del mejor Morrison puesto al servicio del noveno arte y viceversa. Durante una veintena de páginas seremos testigos de una conversación entre un personaje de ficción y un autor escocés que intenta hacerle entender que lo que le sucedió (el asesinato de toda su familia) fue un giro dramático necesario para que la trama se mantuviera en movimiento. Y que puede obligarlo a hacer lo que él quiera, porque es el autor.

Sería muy trabajoso citar las mejores frases de ese número, porque casi todas lo son. Morrison contará lo ocurrido con un gato pequeño que tenía de mascota, su pasaje al vegetarianismo, explicará (a él y a nosotros) cómo funciona la escritura de un universo superheroico y en un toque de distinción agradecerá a editores, artistas y hasta a la gente que escribió con regularidad al correo de lectores. Guiará a aquellos que quieran luchar en contra de la crueldad animal y con la grandeza que caracteriza a un verdadero Dios de los cómics, revertirá la crueldad escrita contra Buddy Baker. Porque puede.

De esta manera termina uno de los runs emblemáticos del cómic de los ochenta. "Sin explosiones, sin grandes revelaciones. Un quejido en lugar de un estallido", según el autor. "¿Qué pasará conmigo?", pregunta con toda razón Animal Man. "Alguien más escribirá tu vida". Y eso lo veremos en próximas entregas.

A Morrison, mientras tanto, no le ha ido nada mal por su lado.

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