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Batman: Death by Design

Por el Cómics

Batman: Death by DesignEl famoso diseñador gráfico Chip Kidd se unió al dibujante Dave Taylor, quien utilizó sus lápices para dibujar a una Gotham City art déco en la que Batman tiene una aventura relacionada con edificios. El resultado final es flojo, aunque lo visual ofrezca más de una recompensa.

Batman: Death by Design

Batman: Death by DesignNo había leído buenos comentarios de Batman: Death by Design, la historia guionada por el conocidísimo diseñador gráfico Chip Kidd, creador de innumerables tapas de libros y cómics, en donde suele utilizar un coqueto minimalismo. A 5 dólares (en total, sin contar gastos de envío porque la tenía frente a mis narices) no pude evitar llevármela.

Hice el mayor esfuerzo por disfrutar este cómic de casi 100 páginas, pero el resultado final no fue satisfactorio. Se lee con fluidez y uno no siente que haya desperdiciado tiempo de vida, pero queda la sensación de que con muy poco el resultado hubiera sido bastante mejor.

La premisa es interesante: una historia de Batman en una Gotham repleta de edificios art déco, que no solamente funcionarán como fondo, sino que las propias estructuras de cemento se convertirán en parte del misterio.

Un Batman con dejos de aquel que apareció en 1939 (curiosamente, Wikipedia señala el auge del art déco desde 1920 hasta ese año) sufre los problemas edilicios de la Estación Central de su ciudad natal. Luego será Bruce Wayne quien se plante frente a esa estructura y anuncie su demolición. A partir de ahí, las cosas empezarán a complicarse.

No sólo se complican por los obstáculos que deberá vencer el protagonista, sino porque aparecen las falencias de Kidd como dialoguista de escenas entre seres humanos comunes, así como las del dibujante Dave Taylor, que cuando debe dedicarse a las talking heads tiene dificultades para dibujar dos veces la misma cara.

A partir de ese momento aparecerán un sindicalista mafioso, la damisela en peligro, una especie de Rocketeer vengador, un desaprovechado Joker y una nueva arma de Batman (que podría llamarse bati-ad-hoc).

Más allá de las caras de Dave Taylor, el dibujo realizado a lápiz con retoques digitales es lo que hace más sencillo el viaje hasta su formulaico final. En cuanto a la historia, toma unos cuantos lugares comunes de los más de setenta años de vida del Hombre Murciélago y los reformula con la única novedad de que vemos maquetas y mesas de dibujo de arquitecto.

Es cierto que a esta obra, que fue anunciada con bombos y platillos, se la escrutó más que a una de (por ejemplo) un par de autores semiconocidos editada en entregas semanales a través de ComiXology. No creo que solamente haya sido víctima de las expectativas, sino que en su afán por crear algo diferente, Kidd terminó creando algo demasiado parecido a todo lo demás.

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