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Bloodhound: Brass Knuckle Psychology

Por el Cómics

Bloodhound: Brass Knuckle PsychologyEn 2004, DC Comics publicó otro de esos títulos "arriesgados", satisfaciendo el pedido de sus lectores, que quieren algo más que cómics de Superman y Batman. Por supuesto, no lo compró ni el loro y fue cancelado después de 10 números.

Bloodhound: Brass Knuckle Psychology

Bloodhound: Brass Knuckle PsychologyComo ocurrió con Major Bummer (aquí reseñada), Dark Horse reimprimió algunas historias "de autor", una vez que estos recuperaron los derechos de parte de DC Comics. A diferencia de Bummer, aquí junto a la reedición llegó una nueva miniserie de Dan Jolley y Leonard Kirk, continuando las aventuras de Travis Clevenger.

Travis es un gran personaje. Un recio, recio (¿mencioné recio?) ex policía, que terminó preso en una cárcel de máxima seguridad por asesinar a su compañero. Un día le ofrecen recortarle la condena a cambio de ayudar al FBI a encontrar a un asesino superhumano (su especialidad) y allí comienza la aventura.

Allí mismo, adentro de la prisión y antes de que aceptara la oferta de los federales. Es que el cómic no pierde tiempo en poner al forzudo de Travis frente a un montón de tipos a los que golpear.

Brass Knuckle Psychology recopila los dos únicos arcos que tuvo Bloodhound en DC, correspondientes a los números 1-4 y 6-10. El 5 fue un crossover con Firestorm que no puede republicarse por un tema de derechos. Es más, hay un villanucho de Batman que debió "maquillarse" para el segundo arco. Ni se nota. Todos contentos.

El dibujo de Leonard Kirk es, como siempre, un deleite visual. Los colores de Moose Baumann funcionan a la perfección en el papel que utilizó Dark Horse para la impresión y hay gran cantidad de momentos para ver la sangre saltando por toda la viñeta.

Dan Jolley es eficaz en la construcción del protagonista, así como de su compañera, Saffron Bell, y la familia del antiguo compañero fallecido. Sin embargo, algo que queda en evidencia al leer el tomo es que se toma demasiado tiempo para cada "caso".

Los nueve números comprenden solamente dos procedimientos policiales, además de dedicarse a contarnos más acerca del equipo de investigadores y la particular relación entre ellos. En una época en la que estamos acostumbrados al capítulo de 44 minutos de CSI (o similar) en el que se cuentan y se resuelven un par de casos, me hubiera gustado ver a Travis enfrentándose a más situaciones.

Supongo que Jolley y Kirk también lo querían, y les hubiera gustado que la serie durara más, por supuesto.

El nivel es bueno y queda la esperanza de que la nueva aventura en Dark Horse (que se recopila en julio) permita nuevos casos para Travis, además de retomar algunos cabos sueltos, no muy molestos, pero que merecen ser contestados. Cualquier excusa para leer más Bloodhound será buena.

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