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Harley Quinn v1: Hot in the City

Por el Cómics

Harley Quinn v1: Hot in the CityNació en la serie animada, saltó a los cómics y se convirtió en una especie de Deadpool de DC, no solamente por el humor y la popularidad, sino por ser favorita de los cosplayers. Harley Quinn volvió a protagonizar una serie, que se separó de la mayoría de los títulos de la editorial y sirvió para que se animaran a experimentar un poquito más.

Harley Quinn v1: Hot in the City

Harley Quinn v1: Hot in the CityLes guste o no, Harley Quinn es la responsable del último sacudón dentro de DC Comics. Después de barajar y dar de nuevo en 2011, una de las críticas que se le realizó a las nuevas series era que se parecían demasiado entre sí. Todas eran "superheroicas" de pura cepa, lo que en principio está bien, pero que en 52 versiones parecidas entre sí podía volverse repetitivo.

En 2013, como parte de los sucesivos relanzamientos para ocupar los espacios que dejaban series canceladas por bajas ventas, apareció una nueva entrega de las aventuras de la doctora Harleen Quinzel, eterna enamorada del Joker y blanco favorito de los cosplayers.

Era la segunda vez que la arlequina protagonizaba un cómic, luego de tener su serie propia entre 2001 y 2003, que fuera recopilada en cuatro tomos. Comenzó con Karl Kesel en guiones y Terry Dodson en las ilustraciones, un equipo que no solamente capturó la esencia del personaje sino que le dio un sentido, nos enseñó sus motivaciones y hasta nos permitió meternos un poco dentro de su mente. Con el tiempo el nivel caería y todo se terminaría en 38 números.

Cuando vuelva a leerlos, los comentaré.

Diez años después, mejor reír que llorar, así que era un buen momento para su regreso. Lo hizo de la mano de Jimmy Palmiotti y Amanda Conner en la escritura, dando un poco de aire fresco dentro de tantas series que arriesgaban poco y nada, con un fuerte énfasis en la comedia pero sin dejar de lado la acción y la violencia. El éxito de esta serie motivó el sacudón que mencionaba al principio, que permitió la llegada de títulos de corte más humorístico y artistas (en guion y en dibujo) con ganas de dejar su sello bien personal en la editorial.

Mientras se habla de Grayson, de Catwoman y de Gotham Academy, intentemos descubrir qué tiene Harley que las provoca y a las editoriales las vuelve locas.

Una buena forma de sumergirnos en su mundo es el primer volumen de sus últimas aventuras, titulado Hot in the City, que recopila los números 0 al 8. Y si bien los números 0 suelen ser un número 1 camuflajeado, en este caso podríamos perdonarle la numeración.

Harley Quinn v1: Hot in the City

El número cero es una larga conversación entre Harley y sus creadores (Palmiotti y Conner), durante la que buscan al artista perfecto para la serie. La historia recuerda a aquellas animaciones en las que el Pato Lucas peleaba con el dibujante, que solía ser Bugs Bunny, quien agregaba elementos al fondo o cambiaba las ropas del pato enojón.

Los guionistas le van ofreciendo dibujantes de los estilos más diversos, desde Jim Lee hasta Darwyn Cooke, desde Sam Kieth hasta Tony S. Daniel, aprovechando cada página para resaltar el estilo de estos artistas invitados, 16 en total. Todo termina con la presentación del dibujante titular, Chad Hardin. Mucho gusto.

Este muchacho no tiene un estilo que pueda reconocerse a la distancia, al menos en lo que llevo leído, pero se aleja un poco de lo clásico-DC en estos últimos años. Durante los primeros números hay una intención de que las tintas (del propio Hardin) no sean tan duras, mezclándose con el coloreado de Alex Sinclair para crear un efecto "pintado", pero con el correr de los números lo va abandonando y regresan las tintas clásicas y el coloreado tradicional. No va en desmedro de la calidad final, aunque sí de la originalidad.

Mucho se habló de la nueva imagen de Quinn en los Nuevos 52, alejada de la serie animada que la vio nacer y cercana a sus apariciones en videojuegos. Será que con el tiempo uno se acostumbró y que pese a tener menos ropas el arte casi nunca la sexualiza en demasía, pero sinceramente no me generó rechazo ni pensé "ésta no es ella".

Harley Quinn v1: Hot in the City

Hablando de las historias, todo comienza cuando Harley hereda un edificio en Coney Island, con freak show en la planta baja y todo, al tiempo que descubre que alguien puso un alto precio a su cabeza, lo que explica la sucesión de asesinos de medio pelo que intentan asesinarla y terminan pagando con sus vidas de maneras coloridas pero bastante sangrientas.

Si la serie de 2001 estaba plantada en medio del Universo DC, con interacciones de los habitantes de Gotham (primero) y de Metrópolis (después), aquí la única aparición "conocida" es la de Poison Ivy, eterna compañera afectiva y sentimental. El resto del reparto lo componen los habitantes del edificio y en menor medida los de las nuevas ocupaciones de Quinn, como terapeuta y como integrante de un equipo de roller derby.

Estos dos trabajos, necesarios para llegar a fin de mes, están apenas utilizados y sirven en el primer caso para encontrarse con un personaje secundario, y en el segundo para que Hardin dibuje escenas de patinadoras golpeándose.

De sus inquilinos sí conoceremos un poco más, aunque la acción siempre esté primero que las interacciones. Solamente uno o dos personajes tienen parlamentos varios y otro par aparecen en escenas colectivas.

Luego de algunas aventuras cortas, en las que Harley rescata mascotas y enamora convictos, llega la historia más larga del tomo, protagonizada por el personaje secundario que conoció trabajando como terapeuta. Se trata de un anciano que supo ser espía y que descubrió la identidad de la doctora, prometiendo guardar el secreto si lo ayuda a terminar con sus enemigos de la Guerra Fría.

Apenas son dos números y pico, que se hacen demasiado largos por la sucesión de chistes sobre ancianidad, vocabulario yiddish y acentos rusos. Palmiotti y Conner parecen divertirse demasiado con Sy Borgman ("Syborg") y sus planes de venganza, aunque no pudieron contagiarme el entusiasmo. Todo queda a medio camino entre Hitman y un episodio de La Niñera.

Por suerte la última tanda de números vuelve a la "normalidad", por llamarlo de alguna manera, con más viñetas cortas sobre los diferentes aspectos de la vida de Harley, un poco de resolución al misterio de la recompensa por matarla y nuevas muertes gruesomescas.

Con un tomo más corto las falencias hubieran incidido más sobre el resultado, sin embargo en nueve números se detecta la lenta construcción de una historia y la intención de marcar su propio camino. El que hizo pensar a los editores de DC "quizás convenga diversificar un poco". Y siempre le agradeceremos por esto.

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