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Human Target: Blanco (y Negro) Humano

Por el Cómics

Human Target: Blanco (y Negro) HumanoChristopher Chance es uno de los personajes que Vertigo "secuestró" de DC y le dio una interesante complejidad. Reseñamos dos tomos del cómic que cuenta la historia de un experto en transformarse en otras personas, que termina cuestionando su propia identidad.

Human Target: Blanco (y Negro) Humano

Christopher Chance es un experto en maquillaje e interpretación, que puede hacerse pasar por cualquiera sin que nadie lo sospeche. Su trabajo es suplantar a cualquier persona que se encuentre en peligro, volviéndose un "Blanco Humano" y atrayendo la atención (para beneplácito de sus clientes).

El personaje tuvo modestas apariciones en cómics de DC a partir de 1972, cuando fue creado por Len Wein y Carmine Infantino, pero tendría su regreso de gloria en 1999 gracias a Vertigo Comics y la pluma de Peter Milligan.

Human Target: Blanco (y Negro) HumanoLa serie de televisión basada en el personaje (no la ví, dicen que entretiene pero poco tiene que ver) motivó que se reeditara parte de la producción de Milligan acerca de este hombre de las 1.000 caras.

Los dos TPBs editados hasta ahora abarcan la primera miniserie de cuatro números, un one-shot y los primeros diez números de la serie regular, que llegó hasta los 21.

Como todo personaje de DC que se teletransporta a la dimensión paralela de Vertigo, Chance ganó nuevas dimensiones en su personalidad, que le permitieron protagonizar historias más "maduras".

Hay que reconocer que en el cómic muchas veces "madurez" quiere decir "trastorno". Así que el Blanco Humano es un tipo que sólo vive indirectamente, con cada vida que interpreta, y empieza a confundir los límites entre su identidad y las de sus clientes.

Las historias mezclan la novela negra con el cine de acción y los dibujos (Edvin Biukovic, Javier Pulido, Cliff Chiang) ayudan a no complicar la lectura cuando los personajes cambian de cara cada dos por tres.

Claro que no todo es color de rosa, y por eso lo del blanco y negro del título. Milligan utiliza un pincel fino en algunos momentos, y en otros aparece la brocha gorda ("Black Swan").

El monólogo interno de Christopher Chance se vuelve repetitivo (debo aclarar que leí los dos tomos en pocos días) y vuelve todo el tiempo sobre el mismo problema. Incluso Batman habla menos seguido de sus padres.

Por último, en más de una ocasión el gran actor se ve obligado a interpretar a un segundo personaje dentro de la aventura, y las razones para hacerlo son muy traídas de los pelos.

En resumen, un interesante experimento de policial con toques psicológicos, pero estos mismos pueden irse de mambo y terminar bajando el nivel del producto en general.

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