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Jonathan Hickman: Arquitecto del Mañana

Por el Cómics

Jonathan Hickman: Arquitecto del MañanaTranshumanismo, religión versus ciencia, viajes en el tiempo, sociedad y utopía, son algunos de los temas que recorren la obra más personal del guionista norteamericano Jonathan Hickman (Fantastic Four, S.H.I.E.L.D.). Te proponemos un repaso por las obras independientes de una las voces más interesantes del cómic USA actual.

"La ciencia ficción ha sido una de las pocas formas de la ficción moderna en ocuparse explícitamente del cambio -social, tecnológico y ambiental-, y ciertamente la única ficción en inventar mitos, sueños y utopías de la sociedad".

Estas palabras, que pertenecen al gran J.G. Ballard y que pueden encontrarse en su artículo Hobbits en el espacio recopilado en el libro Guía del Usuario para el Nuevo Mileno, ayudan a entender el rumbo que ha tenido (y tiene) la obra más personal del historietista norteamericano Jonathan Hickman.

Reconocido por ser uno de los arquitectos principales del universo Marvel actual, es también responsable de una serie de obras (publicadas todas ellas a través de Image) en las que toca diversos temas y problemáticas contemporáneas, siempre desde una óptica y una sensibilidad propia de la ciencia ficción.

En ese sentido, si bien se lo suele ubicar en la línea de autores como el escocés Grant Morrison (por el tipo de narrativa hipercomprimida que actúa a partir de una metralleta de ideas, y con historias delineadas a largo plazo), quizás sea más acertado aproximar un vínculo de su obra con la de otro británico, Warren Ellis, uno de los exponentes más importantes de la ciencia ficción volcada a las viñetas.

Jonathan Hickman: Arquitecto del Mañana

El collage visual de las páginas de The Nightly News

Su aparición se dio en el año 2006 con The Nightly News, miniserie de 6 números en la que Hickman, en su doble papel de guionista y dibujante, ya mostraba varios de los rasgos que identificarían no solo a sus trabajos independientes, sino también a gran parte de los superheroicos para la Casa de las Ideas.

En The Nightly News, Hickman da una mirada crítica (y por momentos salvaje) sobre el rol de la prensa, contando la historia de una suerte de grupo terrorista llamado The Voice, integrado por personas que han sido víctimas de los periodistas y del mal tratamiento que éstos suelen darle a las noticias. Como decía Hijo de Chuck Norris en su reseña, se trata de una historia en la que no hay "buenos" por quienes hinchar, y que destila altas dosis de cinismo y pesimismo.

Estamos ante una obra que introdujo algunas ideas interesantes en materia de narrativa secuencial, y posiblemente esa sea la razón principal que motivó la unánime aceptación que tuvo, tanto entre la prensa especializada como en los lectores. Como profesional del diseño gráfico, Hickman se las ingenió para suplir sus carencias como dibujante (que las tiene y son notorias) con herramientas y recursos de diseño que maneja con innegable soltura. Las viñetas son sustituidas por personajes y formas, cuadros de texto, infografías, anotaciones del autor y noticias, convirtiendo a cada página en un collage pensado hasta el último centímetro. El color también es utilizado de una manera particular, con una paleta bastante reducida pero que se adapta y muta según lo requieran las circunstancias.

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Iglesia y ciencia se dan la mano en Pax Romana

El siguiente paso vendría en el 2007, y se titularía Pax Romana. Publicada en el formato de miniserie de 4 entregas, seguramente sea su obra más ambiciosa, y en la que pinta un escenario en el que religión y ciencia se entrelazan, con la Iglesia Católica llevando adelante investigaciones científicas con el objetivo de alcanzar la fórmula que les permita viajar en el tiempo (los viajes en el tiempo volverían en The Red Wing, pero en una historia con un tono muy distinto).

Por supuesto, estamos ante una Iglesia con intereses non sanctos, y cuya idea consiste en enviar un ejército a los tiempos de la antigua Roma (más precisamente al período de Constantino) para revertir el curso de la historia y garantizar su supremacía, anulando el surgimiento del Islam y varias cositas más en el camino.

La obra, que hasta ahí es una más de las tantas ficciones que tocan el tema de los viajes en el tiempo como mecanismo para alterar el pesado e influir en el presente, adquiere una nueva e interesante capa de complejidad desde el momento en que Hickman decide contraponer los intereses del líder del ejército con los de la Iglesia. Para el general Chase, el objetivo de la misión se torna diametralmente opuesto: el fin último de la misma será la instauración de la República, y para ello, la religión debe ser eliminada como método de control.

Es así que, por momentos, Pax Romana se convierte en una suerte de ensayo en viñetas en el que Hickman reflexiona sobre el poder, los hombres que lo ostentan (tal como sucedía en su obra anterior, hay una visión bastante cínica y hasta misantrópica de la naturaleza humana), el sistema político y los distintos regímenes de gobierno, y en donde la revolución aparece como el catalizador que permitirá acelerar los procesos de cambio social-político que lleven a la consolidación de la República.

Al igual que en The Nightly News, Hickman se encarga del aspecto gráfico, y más allá de la similitud notoria en las técnicas narrativas utilizadas en ambas obras, en Pax Romana puede encontrarse una diagramación de página que incorpora viñetas en el sentido más tradicional de las mismas, así como también segmentos repletos de texto como si se tratase de desgrabaciones de reuniones sostenidas por los protagonistas. Es precisamente en estas últimas en las que se encuentran algunos de los puntos más altos de la historia.

Más allá de sus virtudes, se trata de una obra en la que se puede apreciar uno de los vicios más comunes de sus trabajos para Marvel, como lo es esa necesidad permanente de incorporar información y nuevas líneas argumentales, que muchas veces terminan atentando contra el desarrollo armónico de la historia. En otras palabras, una especie de ambición desmedida que, en lo personal, poco y nada me molesta, ya que prefiero a los autores que proponen y arriesgan por encima de los que juegan a la segura.

Pax Romana rankea primero en mi podio de los trabajos de Hickman para Image, y es un claro precursor de ciertos tópicos sobre los que el autor volvería en su muy recomendable miniserie S.H.I.E.L.D.: Architects of Forever.

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Las viñetas "documentales" de Transhuman

Si en Pax Romana la búsqueda de cierto ideal de sociedad se daba a partir del viaje en el tiempo y la intervención del hombre en el transcurso de la historia, en Transhuman (Image, 2008), esa sociedad perfecta intenta alcanzarse mediante el transhumanismo, movimiento que considera que no todo termina con el homo sapiens, y que a través de la ciencia y la tecnología podremos pegar el siguiente salto evolutivo.

Presentada tal como si se tratase de un documental (o más bien, un mockumentary), Transhuman es la historia de dos corporaciones rivales, Chimera y Humonics, que buscan la creación de un nuevo y mejor hombre, y de paso, intentan adueñarse del negocio y del mercado. Los caminos de una y otra difieren, en tanto Chimera lo hace mediante el estudio de la ingeniería genética, y Humonics a través de la robótica.

Transhuman funciona como una crítica feroz al mundo de las megacorporaciones y el poder desmedido que las mismas han adquirido en los tiempos que corren (si hasta una de ellas se convierte en una suerte de nación soberana), aunque sin hacernos olvidar que detrás de las mismas no hay más que seres humanos movidos por la codicia y las ansias de poder. Aquello de cambiar el mundo: bien, gracias.

Llegamos así a un punto en el que podríamos sospechar que Hickman considera a los seres humanos una verdadera lacra. Y uno no puede culparlo, ya que motivos sobran. El acierto de Hickman radica en matizar tanto bajón con buenas dosis de humor, y en lugar de alienar al lector, logra que la lectura sea más llevadera.

Transhuman es su primer trabajo en el que comparte créditos, en este caso con el dibujante JM Ringuet, quien si bien no tiene una labor demasiado destacada, sus lápices son funcionales a la historia.

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No te metas con un Superdios, en Red Mass for Mars

Su siguiente obra, Red Mass for Mars (Image, 2008), quizás sea la más fallida de este período.  Una posible explicación podría encontrarse en los sucesivos retrasos en la salida de cada número, con cuatro entregas que se publicaron en el transcurso de dos años, algo que indudablemente terminó jugándole en contra.

No obstante, vista en retrospectiva cobra cierta importancia, ya que se trata de uno de sus primeros coqueteos con el género superheroico. El escenario de Red Mass for Mars es un planeta Tierra que ha sobrevivido a innumerables catástrofes, y que deberá hacerlo una vez más, ahora haciéndole frente a una inminente invasión alienígena.

La última esperanza de nuestro planeta se llama Mars, un ser superpoderoso mezcla de Superman y Doctor Manhattan, y otrora superhéroe, que se ha instalado en Marte y que se debate entre ayudar o no a los humanos ante esta nueva amenaza.

Al tratarse de Hickman, lo que en manos de otro guionista podría ser una simple historia de ser-superpoderoso-salva-planeta-de-los-malos-intergalácticos, termina adquiriendo una nueva dimensión. El nacimiento de Mars se remonta a varios siglos atrás, a una época con un código moral sustentado en valores que distan mucho de los considerados hoy como aceptables, y ese lógico choque cultural es uno de los temas centrales de la miniserie.

Una vez más, se trata de una obra en la que el autor explora el comportamiento de la sociedad, y en este caso en particular, la noción de utopía a lo largo de los siglos. Es precisamente ahí en donde la historia flaquea, en tanto intenta incorporar una suerte de discusión filosófica que por momentos suena muy traída de los pelos.

Se trata de una de las pocas oportunidades en que una de las obras de Hickman funciona mejor cuando éste se aleja de sus ya tradicionales ideas de alto vuelo, y se dedica a entregarnos una historia de superhéroes más tradicional, con algunas escenas de batallas muy bien logradas, fundamentalmente gracias a los trazos del dibujante Ryan Bodenheim, quien se destaca por sus personajes y escenarios ultra detallados.

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La historia de padres e hijos a través del tiempo en The Red Wing

La última parada en este repaso por la primera tanda de sus títulos independientes data del año pasado, y se llama The Red Wing.

En esta oportunidad, Hickman nos presenta nuevamente un mundo en guerra en el que los viajes en el tiempo son una realidad, lo que genera un campo de batalla que se extiende en el espacio y el tiempo. La temática bélica no es más que una excusa (de hecho, poco es lo que se nos informa sobre los motivos del conflicto) para contar una historia de legados familiares, y de cómo muchas veces los hijos deben hacerse cargo de las malas decisiones de sus padres. Asimismo, el choque de culturas también está presente, convirtiéndose así en uno de los temas recurrentes de la obra del autor norteamericano.

The Red Wing fue su primera colaboración con el dibujante Nick Pitarra (con quien en la actualidad está llevando adelante la serie The Manhattan Projects), un artista que apareció de la nada y que sorprendió a medio mundo con su estilo claramente influenciado por artistas de la talla de Geoff Darrows y Frank Quitely.

Como comentaba al principio, Hickman es un escritor notoriamente cerebral y con una fuerte impronta de diseño, lo que puede llevar a que sus obras adolezcan de cierta frialdad. Esto no sucede en The Red Wing, el que probablemente sea uno de sus trabajos más emotivos a la fecha.

En el camino, aparecerían sus destacados trabajos para Marvel: Secret Warriors, S.H.I.E.L.D., Fantastic Four, entre varios otros. Afortunadamente (y sin que esto signifique desmerecer sus proyectos más mainstream), Hickman se encuentra en pleno desarrollo de su segunda oleada de títulos para Image, con The Manhattan Projects, Secret, y Feel Better Now, esta última de inminente publicación.

Si todavía no ingresaron al mundo Hickman todavía están a tiempo de hacerlo, y descubrir a una de las voces más interesantes y originales que han aparecido en la última década. No es un mundo en el que te gustaría vivir, pero seguro es uno que vas a disfrutar leer.

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