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La Liga Extraordinaria - Century: 1969

Por el Cómics

La Liga Extraordinaria - Century: 1969La Liga Extraordinaria de Moore se acerca cada vez más a nuestros días, y su última parada hasta el momento es en el año 1969. En una Londres en pleno apogeo del LSD, la Liga (o lo que queda de ella) deberá detener el nacimiento del anticristo. Todo a ritmo de rocanrol.

La Liga Extraordinaria - Century: 1969La Liga Extraordinaria debutó en 1999 como uno de los títulos principales de ABC Comics, sello de la ahora extinta Wildstorm en donde Alan Moore vivió su último gran período creativo, tanto en calidad como en cantidad de títulos. Ese American Best Comics que puede sonar un tanto presuntuoso, algo de razón tenía. En ABC, Moore se sacó las ganas de jugar con los géneros más diversos: desde la clásica aventura pulp de Tom Strong, pasando por el policial de ciencia ficción de Top Ten, llegando al que quizás fue su título más personal, Promethea, un ensayo en forma de viñetas sobre la magia y las historias de ficción.

La fecha de defunción de ABC se firmó el día en que Wildstorm fue adquirida por DC Comics, editorial en la que Moore publicó sus trabajos más emblemáticos, pero con la que mantiene una batalla dialéctica desde hace más de 20 años.

La idea detrás de la Liga Extraordinaria es tomar a una serie de personajes pertenecientes a la ficción literaria -todos ellos de dominio público- y colocarlos como un grupo al servicio del Imperio Británico. Sin dudas, un hermoso experimento en el que Moore interrelaciona a distintos personajes de ficción y los coloca a todos bajo un mismo paraguas. Por la Liga pasaron Allan Quatermain, Mina Murray (los únicos dos personajes que han sido una constante a lo largo de todas las encarnaciones del grupo), el Hombre Invisible, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el Capitán Nemo y varios más.

Bajo el sello ABC llegaron a publicarse dos miniseries de 6 números cada una más una novela gráfica original titulada The Black Dossier. Ya en su nuevo hogar en Top Shelf/Knock About, Moore decidió darle un cierre a su grupo con una trilogía que lleva el rótulo Century, de la que ya se publicaron sus dos primeras partes: “1910” y “1969”, y que estará finalizando en “2009”, con fecha de salida todavía a determinar.

Quienes no hayan leído ninguno de estos volúmenes, seguramente recuerden la adaptación cinematográfica protagonizada por Sean Connery, un bodrio que apenas respetaba la estética victoriana de las primeras entregas pero que de ninguna manera hacía justicia a la riqueza y complejidad de la historia original. Básicamente, algo de lo que adolecen todas las adaptaciones de las obras de Moore y que ha generado la ira del barba inglés quien desde siempre ha rechazado todo vínculo con dichas adaptaciones.

La Liga Extraordinaria - Century: 1969

Demasiada introducción. Vayamos a Century: 1969.

En “1969”, Moore continúa con esa tendencia ya instalada en su obra de borrar la línea imaginaria entre los acontecimientos históricos y la mitología ficticia con la que tanto le gusta jugar, que con mayor densidad y complejidad alcanzó su punto máximo en From Hell (su versión de los hechos de la historia de Jack “El Destripador”).

Esta segunda entrega de la trilogía final retoma los eventos acontecidos 59 años antes en Century: 1910. Moore presenta a una versión de la Liga un tanto disminuida, con Allan Quatermain y Mina Murray estrenando ambos su recientemente adquirida inmortalidad, y Orlando, el humano que cambia de género de un momento al otro.

La Liga Extraordinaria - Century: 1969La historia inicia con el asesinato del músico de rock Basil Thomas a manos de integrantes del culto liderado por Oliver Haddo, un viejo conocido de las páginas de “1910” que no es más que una versión de Aleister Crowley en el universo de la Liga. Y digo una “versión” ya que a partir de “1910”, y más ahora en “1969”, Moore paulatinamente va abandonando a los personajes de dominio público sustituyéndolos por otros más modernos, y por lo tanto, registrados. Si bien por momentos las referencias pueden volverse un tanto crípticas, resulta muy interesante ver la cintura con la que Moore gambetea a los nombres reales para no violar los derechos de autor. En todo caso, siempre es entretenido y gratificante el buscar y dar por cuenta propia con dichas referencias. Los que tengan paciencia y ganas, también pueden leer las enormes anotaciones de Jess Nevins, que no hacen más que demostrar que Moore esconde una enciclopedia de infinitos volúmenes dentro de su exuberante barba.

Haddo continúa con su intención de dar a luz a lo que se conoce con el nombre de Moonchild, una suerte de mesías ocultista poseído con el alma de un espíritu astral que conducirá al mundo a una nueva era (bah… el anticristo), en la que seguramente no nos espere nada bueno. Como parte del plan, Haddo (o más bien su espíritu) deberá tomar un nuevo cuerpo huésped, y el elegido en este caso es otra estrella de rock de nombre Terner, el Mick Jagger de Moore que dará un concierto en homenaje a su compañero muerto (sí, Basil es Brian Jones) y en el cual tendría lugar el acto de transferencia.

La Liga Extraordinaria - Century: 1969Estamos en 1969, en pleno estallido de la revolución hippie, por lo que las páginas de la Liga se ven más coloridas que nunca. El escenario de la oscura Inglaterra victoriana le cede su lugar a una Londres sicodélico con sus calles inundadas en LSD, la droga del momento. Esto le permite al dibujante Kevin O’Neill jugar con los diseños de página, y por momentos, la ya clásica rígida página de 9 viñetas (una marca registrada de Moore) se rompe en pedazos para emular los efectos de un viaje lisérgico. O’Neill redobla su esfuerzo para incluir a los centenares de referencias y personajes indicados por Moore, obteniendo nuevamente un excelente resultado como sucedió en los anteriores volúmenes.

En “1969”, el peso de la historia recae casi en su totalidad sobre Mina, lo que deja un gustito semi-amargo ya que se extraña la participación activa del resto. Sin embargo, Moore se las arregla para pintar a una Mina contrariada, tratando de acomodarse a su nueva condición de inmortal, lo que la convierte en un personaje lo suficientemente interesante como para que el interés en la historia nunca decaiga.

La lectura de corrido de “1910” y “1969” es recomendable porque ayuda a ver la construcción minuciosa de una historia que tendrá su cierre en “2009”, la despedida definitiva de la Liga según ha manifestado Moore. Como siempre, será interesante ver cómo este auto-proclamado ermitaño se las ingenia para jugar con los personajes y referencias más actuales, aunque algo de esto puede verse en las páginas finales de “1969” con la participación de uno de los personajes literarios más masivos de la última década.

Nos vemos en el 2009.

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