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Punisher Max de Jason Aaron

Por el Cómics

Punisher Max de Jason AaronEl Punisher sin censura y que envejecía en tiempo real tuvo su despedida de la mano de Jason Aaron y Steve Dillon. La serie nos trae a un Frank Castle con dejos de "Breaking Bad", en una espiral descendente y tomando decisiones que lo acercan cada vez más a su ineludible final.

Punisher Max de Jason Aaron

Punisher Max de Jason AaronDurante unos ocho años, decir Punisher era decir Garth Ennis. El irlandés devolvió a Frank Castle a la gloria urbana luego de un coqueteo con historias místicas y lo hizo de manera inmejorable. Después de una maxiserie (conocida como Welcome back, Frank) y tres años en una serie regular, parecía que a Ennis le quedaba poco por contar.

Bastó con que Marvel le abriera la portera y le diera un título dentro del sello Max, para entender que todavía quedaba paño, y ese paño terminaría teñido de rojo sangre. Separado de la continuidad del universo regular y con bastante menos censura, llegaron 60 números repletos de violencia explícita y temáticas "adultas".

La serie tuvo un total de 75 números y terminó en octubre de 2009, con un Castle envejeciendo en tiempo real desde su nacimiento en 1947. Pocos meses después, llegaría la última tanda de aventuras (y desventuras) del veterano vigilante de Nueva York, dispuesto a poner una bala en cada gángster debido a la muerte de su familia en la lejana 1976. Al menos esa es la historia oficial.

Esta despedida tuvo un equipo creativo de lujo. En el arte estuvo durante 22 números ininterrumpidos el gran Steve Dillon, viejo conocido de este personaje y su mundo (entre miniserie y serie de Marvel Knights, dos miniseries de Bullseye, War Zone y este título, suma 76 números). De los guiones se encargó Jason Aaron, uno de nuevos talentos indiscutidos del mundo del cómic.

Todo comienza con decenas de mafiosos italianos que siguen muriendo a diestra y siniestra en manos de un solo hombre y el último plan para detenerlo: crear a una figura misteriosa que una a todas las familias y distraiga a Punisher. Ni más ni menos que Kingpin.

El plan no es descabellado, sin embargo por momentos quede el tufillo de que la idea es acercar a los universos Max y 616, ya que Wilson Fisk no es el único personaje que hará su primera aparición en estas historias. Frank Castle parecía funcionar mejor frente a otra clase de criminales, sin embargo su despedida necesitaba un rival de fuste. Y, ante todo, Aaron y Dillon cuentan una muy buena historia.

No es caprichoso decir que este es el Breaking Bad de Punisher. Si bien el protagonista siempre tuvo una vida difícil, recién en estos arcos lo acompañamos en un lento pero ineludible descenso a su Infierno. La edad, el estado físico y los enemigos nos van dando pistas de que la vida de Frank es una enfermedad terminal. Un par de decisiones acelerarán ese proceso.

Aaron, como Ennis antes que él, se aprovecha de las libertades que le da Max. No solamente para pedirle a Dillon que dibuje ojos colgando, fracturas expuestas y pezones, sino para describirnos a personas que hace rato cruzaron los límites de la civilización y tienen motivaciones bastante más oscuras.

La serie completa muestra el ascenso y caída de Wilson Fisk, un tipo que hizo grandes sacrificios para obtener el poder y que no piensa dejarlo ir tan fácilmente. El miedo a Punisher fue fundamental para convertirse en Kingpin... y ese miedo no se irá a ninguna parte mientras siga vivo.

Cuatro tomos recopilan este cómic: Kingpin (#1-5), Bullseye (#6-11), Frank (#12-16) y Homeless (#17-22). Como su nombre lo indica, el segundo arco tiene como invitado especial al feroz asesino de la diana en la frente, llamado a deshacerse de Frank Castle de una vez por todas. Bullseye demostrará ser una complicación más que un alivio, debido a su particular modo de investigar a la potencial víctima.

Mientras el mercenario intenta descubrir por qué Castle es como es, los lectores recorreremos ese mismo camino y nos haremos una idea un poco más certera de por qué alguien se pondría una remera con una calavera y perseguiría criminales durante casi cuatro décadas.

En ese camino al estilo Walter White, Frank tiene un aliado ocasional. Durante toda la serie y en diversos momentos de la vida del protagonista, Nick Fury le ofrecerá ayuda e incluso una salida a sus problemas. Por un lado, sirve para reforzar la idea de que Punisher construyó su propio destino y que todo hubiera sido diferente de aceptar ayuda. Por el otro, cada aparición de Fury distrae de la historia y por momentos parece tan sólo un recurso fácil de Aaron para ofrecer exposición.

Lo positivo supera a lo negativo por amplio margen. Si bien la aparición de personajes "616" y el arte de Dillon le quiten cierta suciedad de la época de Garth Ennis, lo que sucede y cómo sucede es digno cierre para las historias de un Frank que no tiene miedo de morir, pero sí todo lo contrario.

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