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Reseña: Crimeland

Por el Cómics

Reseña: CrimelandAllá por 2007, Rafael Albuquerque dibujó esta historia de matones disputándose el poder en un lugar llamado La Rambla. El guión, que no es suyo, abusa del flashback con revelaciones, pero crea una atmósfera perfecta para que el dibujante se luzca con lo que mejor sabe hacer.

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Reseña: CrimelandRevisar cajones y cajones (y cajones) repletos de cómics a precios de ganga, en compañía de un tipo que ha leído centenares (y centenares) de títulos, hace que uno se arriesgue a llevar alguna cosilla luego de una sencilla recomendación.

Así fue que adquirí Crimeland, gracias a que el señor Andrés Accorsi me dijo que era "papa fina", como suele definir a las historietas que merecen agregarse a una colección. En particular, recuerdo, se refirió al arte de Rafael Albuquerque, que ya en 2007 pintaba para terminar en las Ligas Mayores.

Y tenía razón este veterano (no se me ofenda) del noveno arte con que los dibujos bien valen la obra, cuyo guión no está a la altura del deleite visual pero cumple con la función de llevarnos del punto A al B, pasando por casi todo el abecedario en el medio.

Sucede que Crimeland es una historia policial, o gangsteril, que está contada con una gran cantidad de flashbacks, tantos que por momentos no queda claro cuál es el "presente" del cuento que nos están narrando.

El guionista Felipe Ferreira (ayudado en los diálogos por Ivan Brandon) nos revela una trama acerca del bajo mundo de la localidad de La Rambla y sus disputas por el poder. Ferreira parece fascinado por creadores como Quentin Tarantino, que en Pulp Fiction armó un perfecto desorden con sus historias, pero al aplicar este recurso el resultado no es más que un desorden.

Es interesante la forma en que, utilizando escenas más o menos extensas del pasado, se nos revelan las intenciones de los protagonistas. Al repetirse, resulta en una suerte de montaje de finales de películas de Shyamalan (sobre todo de las más recientes).

Quizás dediqué demasiado tiempo en los detalles que le restan puntos a Crimeland, pero la verdad es que la atmósfera (terreno en el que manda Albuquerque pero de la mano necesaria del guionista y con gran aporte de los coloristas... uno de los cuales es Albuquerque) es atrapante y uno puede imaginarse una serie de casos policiales que ocurran en esta peligrosa Rambla.

Ser el capo mafioso de esos lares es casi tan peligroso como ser baterista de Spinal Tap, por lo que el cómic estará plagado de escenas de violencia muy bien coreografiadas, momentos de tensión y traiciones por doquier. Hasta llegar a la revelación final, que se ve venir desde la rambla (la nuestra) y Coimbra, y poco aporta a Crimeland salvo que existiera un Crimeland 2.

Este tomo de Image incluye un sencillo sketchbook y una sección de pin-ups con algunos nombres conocidos. Si lo consiguen a precio de ganga, bien lo vale. Si les piden unos dólares más... todo dependerá de qué tan al día estén con las cuotas del Albuquerque Fan Club.

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