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Reseña: Dengue

Por el Cómics

Reseña: DengueEn la pasada edición de Montevideo Comics, Rodolfo Santullo y Matías Bergara presentaron su más reciente novela gráfica, Dengue, publicada a través de Grupo Belerofonte. Humanos devenidos en mutantes y conspiraciones gubernamentales, en un Montevideo tropical que perfectamente podría ser el de mañana.

Reseña: Dengue

Desde que se inició este resurgimiento de la producción de historietas nacionales, las obras de corte histórico han ocupado el centro de la escena. De hecho, el guionista Rodolfo Santullo y el dibujante Matías Bergara, con sus ficciones anteriores (Los Últimos Días del Graf Spee y Acto de Guerra) ayudaron a marcar esa tendencia.

En ese sentido, podría decirse que Dengue, el último libro de los autores recién mencionados, apareció en el momento justo para ocupar un casillero vacante, el del policial de ciencia ficción.

Reseña: DengueYa desde el prólogo, a cargo del británico Ian Watson (autor del guión de la película AI: Artificial Intelligence, de Steven Spielberg), el lector puede hacerse una idea de lo que encontrará a continuación. Epidemias, mutaciones, virus de laboratorio, y los más sucios instintos humanos. En definitiva, rasgos de un futuro distópico que durante años vivieron en el imaginario de la ciencia ficción, pero que cada vez más parecen estar a la vuelta de la esquina.

Precisamente, Dengue transcurre en un Montevideo que se intuye pertenece a un futuro próximo (y digo “intuye” porque en ningún momento se da una referencia exacta del año en que se desarrolla la historia), y en el que la epidemia transmitida por el mosquito Aedes Aegypti se ha propagado de tal manera que la vida al aire libre se ha vuelto imposible.

Resulta interesante detenerse en las primeras tres páginas del libro, ya que sirven de ejemplo para ilustrar la madurez que la dupla creativa ha alcanzado en términos narrativos.

En la primera página de Dengue se muestra a una pareja en un parque, en los momentos previos al inicio de la invasión de los mosquitos, en una escena que en cierta forma recuerda a los primeros minutos de The Happening, subvalorada película de M. Night Shyamalan. Acto seguido, de esa Montevideo en sus últimos instantes de cielo celeste, pasamos a una ciudad devastada, en donde el clima tropical llegó para quedarse, los cadáveres se amontonan en las calles y las oleadas de mosquitos aumentan incesantemente. Ya en la tercera página, además de mostrar cómo las personas de distintos estratos sociales hacen frente a la nueva realidad, se presenta el asesinato que servirá de detonante del misterio policial.

Es así que, en apenas un puñado de viñetas, dosificando la información y evitando caer en explicaciones innecesarias, con gran destreza, Santullo y Bergara preparan el terreno sobre el cual se desarrollará la acción.

El lector pronto descubrirá que el crimen, cuya víctima es una de las principales figuras del Instituto de Estudios Dípteros (instituto encargado del estudio de los distintos aspectos de la epidemia), no es más que la punta del iceberg de una suerte de conspiración que involucra al gobierno y diversos grupos económicos. Cualquier parecido a la realidad, no es pura coincidencia.

Reseña: DengueAl frente de la investigación está el sargento Pronzini. De aspecto rústico, desaliñado, siempre con el ceño fruncido y un cigarro pronto para pitar, es algo así como un Harvey Bullock local, aunque un tanto más informado, algo que se nota en sus contínuas referencias a películas y personajes de ficción.

Santullo divide la historia en diez capítulos, todos con un claro hilo narrativo que únicamente se rompe, de forma bastante evidente, en el segundo de ellos, en donde Pronzini deberá investigar el asesinato de una joven promesa de Peñarol. La inclusión del capítulo, a priori un tanto descolgado del resto, cobra sentido si la pensamos como un momento en donde se pone de manifiesto, explícitamente, la manera en que la nueva vida casi en aislamiento afectó a los habitantes de la ciudad.

El tercer capítulo presenta a los otros dos personajes centrales. Por un lado, Valeria Bonilla, una incisiva periodista preocupada tanto por investigar los pormenores de la epidemia y del manejo gubernamental, como por trascender públicamente. Desde la aparición de Bonilla, la dinámica de su relación con Pronzini se convierte en uno de los puntos altos del libro.

Sin embargo, lo más intrigante viene por el lado de El Príncipe, un humano devenido en mutante (afectado por una tercera variedad del virus que el gobierno pretende ocultar), cuyo propósito es encontrar una convivencia pacífica entre humanos y mutantes, algo que de inmediato descubrirá no es tan sencillo. “El capitalismo dará con la manera de sacar beneficio hasta de la epidemia más espantosa”, dice Watson en su prólogo, y justamente la introducción de El Príncipe le sirve a Santullo en gran medida para demostrar este punto.

Reseña: DengueA Dengue, quizás podría atribuírsele una cierta previsibilidad en la resolución de los puntos clave de la historia. En todo caso, esto no disminuye el disfrute y la valoración de la obra cuando damos vuelta la página final.

Es también interesante como Santullo no teme caer en los distintos clichés de los géneros de los que se vale, y al mismo tiempo, los utiliza como una herramienta para canalizar los momentos más humorísticos, que dan respiro a aquellos de mayor densidad dramática.

Sobre el aspecto gráfico, vale decir que los dibujantes no siempre reciben la cantidad de líneas que se merecen cuando hablamos de un libro de historietas, más aún si tenemos en cuenta que en un medio como este, el resultado final depende del trabajo colectivo. En Dengue, los méritos de la obra se reparten en partes iguales entre Santullo y Bergara. Este último demuestra que posiblemente sea el dibujante uruguayo de mayor proyección, no sólo por el atractivo de sus trazos, sino fundamentalmente por sus composiciones y su habilidad de acompañar los tiempos narrativos.

Si analizamos el cambio estético respecto a sus trabajos anteriores, nos daremos cuenta de que estamos, ante todo, frente a un artista en constante evolución, que sabe cómo reinventarse para adaptarse a las exigencias de la historia. Aquí, con el mérito adicional de estar a cargo de los colores (hay que hacer mucha memoria para recordar una historieta nacional a todo color que luzca tan bien), con un preciso manejo de los mismos, colabora a generar la atmósfera que Santullo pretende transmitir desde su guión.

Por tratarse de una historia bien contada, que presenta personajes absolutamente creíbles, y muy atractiva desde lo visual (tanto por su arte como por su edición), la aparición de Dengue eleva la apuesta en lo que refiere al presente de la historieta nacional. Por ahí va el camino.

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