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Reseña: Hell Yeah (vol 1): Last Day on Earths

Por el Cómics

Reseña: Hell Yeah (vol 1): Last Day on EarthsEn un mundo en donde los superhéroes son cosa de las últimas horas, el joven Ben Day deberá luchar por su vida cuando se entera de que es el siguiente objetivo en la lista de un asesino que viene de algún rincón del multiverso. Esa lista es bastante especial, ya que los difuntos son ni más ni menos que sus otras versiones de las tierras paralelas.

Reseña: Hell Yeah (vol 1): Last Day on EarthsEl 2012 fue el año en el que el nombre de Joe Keatinge comenzó a sonar con fuerza en la industria del cómic norteamericano. Es que el treintañero oriundo de California decidió dejar su cargo ejecutivo en Image (editorial en la que se desempeñó como encargado del área publicitaria) para dedicarse de lleno a su carrera como guionista.

Junto a creadores como Brandon Graham, Keatinge fue una de las caras que, en el pasado año, posicionó a Image como la editorial a la que hay que prestar particular atención para ver por dónde está pasando lo más interesante que el cómic gringo tiene para ofrecer.

A la par de su aclamado relanzamiento de la serie Glory (un personaje espantoso creado por Liefeld en los 90, al que reinventó hasta borrar cualquier rastro del infame Rob), Keatinge publicó Hell Yeah junto al dibujante Andre Szymanowicz.

Las contratapas de los libros suelen rescatar fragmentos de aquellas reseñas en las que se nos dice que la obra en cuestión es indispensable y que nuestra vida no tiene sentido si no decidimos pasar por sus páginas de principio a fin. En el caso de Hell Yeah, esa misma contratapa anuncia que lo que estamos a punto de leer es "Watchmen for the Kick-Ass generation". En principio, debería preocuparnos que exista algo así como la generación Kick-Ass (si efectivamente existe, propongo exterminarla). Por otro lado, intentar una comparación con la obra maestra de Alan Moore no es tanto un favor, sino más bien una mochila bastante pesada que eleva muy alto el listón de las expectativas previas.

Sin embargo, una vez terminado el primer volumen de Hell Yeah (volumen que recopila los números 1 a 5 de la serie y que lleva por título Last Day on Earths), aquella frase, por más exagerada que pueda sonar, encierra algo de razón.

Hell Yeah parte de una premisa opuesta a la que planteaba Watchmen. Mientras que en esta última Moore apelaba a una visión más grim and gritty, con sujetos de carne y hueso que jugaban a ser superhéroes y a los que el mundo les pasaba por encima, en su obra, Keatinge pinta un escenario inverso en el que de un día para el otro los superseres hacen su entrada y cambian la ecuación.

La comparación no termina ahí. Así como en Watchmen la guerra de Vietnam era ganada cuando el Dr. Manhattan y compañía tomaban las riendas del asunto, en Hell Yeah el conflicto bélico es la Guerra del Golfo. Para la generación Kick-Ass, el enemigo ya no es un vietnamita, sino un barbudo con turbante en la cabeza. El tiempo pasa, las referencias cambian.

Reseña: Hell Yeah (vol 1): Last Day on Earths

En el medio de todo esto está Benjamin Day, un típico posadolescente que pertenece a la primera generación nacida en un mundo en el que los superhéroes existen. Su vida, que hasta el momento no tiene mayores complicaciones más que alguna que otra trifulca o desencuentro amoroso, se altera cuando un trío femenino proveniente de otro rincón del multiverso llega para advertirle que sus otros "yo" de las tierras paralelas están siendo asesinadas, y que él será el próximo.

En el mundo de Hell Yeah el multiverso es una realidad, aunque los viajes entre las distintas realidades están prohibidos, debido a una guerra que se menciona pero de la que se brinda poca información.

A partir de ahí, comienza la misión de Ben por salvar su vida y queda planteado el misterio de quién está detrás de la cacería que lo tiene como presa. Misterio que tendrá su resolución, no sin dejar varias puertas abiertas.

Keatinge aprovecha para jugar con las posibilidades que otorga el multiverso (ese concepto tan hermoso que lamentablemente DC no explota de la mejor manera), colocando en escena a variadas e imaginativas versiones de Ben. Si hasta aparece un Bat-Mite Ben y todo.

Mediante el recurso de los flashbacks, Keatinge muestra que no todo es lo que parece, y que siempre existe un motivo, lo que ayuda a que entendamos a sus personajes y las decisiones que toman, aún cuando no sean las más felices.

Reseña: Hell Yeah (vol 1): Last Day on Earths

En tiempos en donde el famoso writing for the trade ("escribir pa'l tomo", como le decimos por acá) se ha convertido casi en una imposición de las editoriales hacia sus creadores, es alentador que en Hell Yeah Keatinge entienda que se trata de una obra publicada en forma serializada, dándole a cada número unitario el valor que corresponde, y dejando un cliffhanger en cada página final para motivar al lector a volver al mes siguiente.

Por supuesto que la lectura de corrido de este primer volumen no afecta el ritmo de la historia, e incluso ayuda a apreciar la estructura circular de la misma, con algunas revelaciones finales cuya semilla fue plantada allá en las primeras páginas.

El arte está a cargo de Andre Szymanowicz, dibujante cuyo trabajo más notorio hasta el momento fueron algunos números de la serie Elephantmen. Se nota en Szymanowicz una cierta influencia de Ross Campbell (Glory, Wet Moon) y Frank Quitely, aunque sin el poderío visual del primero, ni el grado de detalle y las grandes composiciones de página del segundo. El trabajo de Szymanowicz es muy competente, y gana en calidad cuando las tintas corren por cuenta de Fabio Redivo (quien colabora en el número 5). Cuando esto sucede, los trazos de Szymanowicz recuerdan a los de Jamie McKelvie (Phonogram, Young Avengers), en tanto entran en la línea clara que caracteriza a ese grupo de talentosos artistas que han explotado en Marvel, como Paolo Rivera, Marcos Martin y el propio McKelvie.

Para el final, Keatinge deja planteadas más preguntas y un nuevo destino para nuestro protagonista. Las respuestas y las nuevas aventuras llegarán a partir del número 6, de reciente publicación. No es Watchmen, ni por asomo, pero es mucho mejor que Kick-Ass. ¡Claro que sí, carajo!.

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