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Reseña: Mudman (Vol. 1)

Por el Cómics

Reseña: Mudman (Vol. 1)Año tras año, un gran número de superhéroes hacen su aparición para poco tiempo después quedar archivados en el olvido. En Mudman, el británico Paul Grist demuestra que la cosa no es tan complicada, y que alcanza con tomar elementos clásicos y darles un aire renovado.

Reseña: Mudman (Vol. 1)En la lista de lecturas pendientes, el nombre del británico Paul Grist ocupaba un lugar de privilegio. Sobre sus anteriores criaturas, como Jack Staff y Kane, lo único que había leído eran palabras de alabanza por lo que sentía la necesidad de comprobarlo en carne propia.

Mudman aparecía entonces como buen punto de partida, con una serie que apenas llevaba cinco números publicados, recopilados en uno de esos coquetos y baratos tomos a los que Image nos tiene acostumbrados. Sin dudas, la oportunidad perfecta para subirse al barco y desde ahí definir si uno quiere quedarse o bajarse en el puerto más cercano.

Cuando Stan Lee y Steve Ditko presentaron a Spider-Man, apenas un puñado de páginas les alcanzaron para introducir al personaje y su origen. Casi medio siglo después, Brian Michael Bendis retomaría el origen del arácnido para el lanzamiento de la línea Ultimate, aunque en esa oportunidad dicha labor le llevaría media docena de números. Un claro síntoma del estado de gran parte del cómic superheroico de los últimos años.

Grist se aleja de esa corriente y en tan solo el primer número presenta al protagonista, su vida, su origen como superhéroe, y a la galería de personajes secundarios. Un guionista con oficio, le dicen. Por supuesto, el británico se guarda varias cartas bajo la manga, que irá jugando en los números siguientes.

Mudman es la historia de Owen Craig, un joven al que la vida le da un giro drástico justo el día antes de retomar las clases luego del receso de verano. Esto sucede cuando, en un inocente acto de vandalismo adolescente (salió con versito y todo), al ingresar en una casa abandonada se topa con un par de delincuentes que tomaron el lugar como refugio huyendo de la policía. Al despertar a la mañana siguiente Owen descubre sus flamantes poderes, los que recuerdan a los de Clayface, el clásico villano de Batman.

Como mencionaba unas líneas más arriba, Grist va soltando información a cuenta gotas, y si bien se trata de una historia contada de una manera bastante lineal, para los primeros números el autor opta por entregarnos los sucesos desde la perspectiva de los distintos protagonistas. No se trata de un simple golpe de efecto, sino que cada mirada entrega una capa más de información, colocando las fichas de un puzle que lejos está de completarse.

Reseña: Mudman (Vol. 1)

El lector encontrará más de un paralelo con la historia de Spider-Man. Sin embargo, Mudman se parece más un héroe de la era Scott Pilgrim; un héroe que actúa con cierta inconsciencia y al que, aun cuando las cosas no le salen del todo bien, no recaen sobre él las pesadas cuotas de dramatismo de la vida de Parker.

Grist le da igual importancia a cada una de las dos facetas de la vida de Owen, lo que ayuda a que los lectores lo identifiquemos como un personaje tridimensional y generemos empatía hacia él. En un mundo en el que Superman o el antes mencionado Spider-Man son personajes de ficción (el autor se encarga de que lo sepamos a través de boca de los propios protagonistas), Owen pronto se dará cuenta de que no es el único con cualidades especiales y que detrás de sus poderes hay bastante más de lo que puede verse a simple vista.

En su doble tarea de guionista-dibujante, Grist se posiciona como un gran narrador. Con un estilo que roza el cartoon y que apunta a la economía de trazos, sus personajes son sumamente expresivos y sudan dinamismo. Sus diseños de página son exquisitos, y se destacan particularmente aquellos momentos en los que el joven hace uso de sus poderes. Asimismo maneja a la perfección el espacio negativo de la página, y lo que en otros artistas es simple vagancia por el diseño de fondos, aquí es una elección estética que funciona notablemente (y si no lo es, lo disimula de gran manera). En esa política de "menos es más" también entra el trabajo del colorista Bill Crabtree quien, con unos pocos colores planos, brinda su aporte innegable a la generación de los distintos climas por los que atraviesa la historia.

En tan solo cinco números, Grist demuestra que el sabor de una clásica historia de superhéroes nunca aburre, siempre y cuando se sepa cómo mezclar los ingredientes. Un buen personaje principal, una variada galería de personajes secundarios, villanos llamativos y varios misterios para resolver en el futuro.

Con Mudman, el autor parece decirnos que no es necesario reinventar la pólvora sino que simplemente hay que secarla lo suficiente para que sea efectiva.

Este barco sigue su viaje. Por ahora, no me bajo ni loco.

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