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Reseña: Smoke and Mirrors

Por el Cómics

Reseña: Smoke and MirrorsEn un mundo en donde la magia existe y es cosa de todos los días, un prestidigitador de "nuestra" realidad se gana la vida sorprendiendo con sus sencillos trucos de cartas. La idea no está bien explotada y más allá del arte, este cómic no deja mucho.

Reseña: Smoke and Mirrors

Reseña: Smoke and MirrorsEste cómic fue adquirido únicamente por los dibujos de Ryan Browne, autor de God Hates Astronauts, una fantástica obra del noveno arte de la que estuve conversando con el autor. Como Browne no tiene (todavía) una biblografía tan extensa, busqué lo que Amazon tenía de él y me encontré con una obra con una premisa interesante, pero que no logró despegar.

Imagino que conocerán alguna de las miles de historias ambientadas en "un mundo donde la magia es real". En esta oportunidad, el gancho es que nos encontramos con una persona que viajó desde nuestro mundo hasta esa Tierra alternativa... una persona que aquí se ganaba la vida como mago.

Creo estar vendiendo la idea mejor de como la plantea el guionista Mike Costa (G.I. Joe, Transformers). Él comienza el primero de los cinco números recopilados con una explicadísima exposición en la que, a modo de conferencia (qué original) nos enteramos de todos los detalles acerca del funcionamiento de la magia en ese mundo.

Más adelante, ¡sorpresa! Descubriremos que ese no es el único mundo y que alguien del nuestro cayó por ahí y pese a desconocer el funcionamiento de los instrumentos básicos para la supervivencia, logró conseguir vivienda y tiene un pasar al menos modesto.

Esto no es lo más irritante, sino el hecho de que en el mundo "mágico", los trucos de prestidigitador de Terry sorprenden a todas personas, que no pueden creer lo que hace (al revés que pasaría acá, ¿entienden?). Algo bastante ridículo, salvo que el cómic estableciera que en ese mundo alternativo las personas no tienen la articulación de la muñeca entonces no pueden hacer aparecer una moneda en la oreja del espectador.

Lo que ocurre en el tomo no sorprende mucho. Un niño del mundo mágico conoce a Terry y se convierte en su aprendiz, será descubierto, habrá un escape... Casi nada que me convenza de que sea una adición interesante a mi colección, salvo el arte de Browne que no defrauda, aunque es mucho mejor verlo cuando dibuja a un rey hipopótamo a bordo de un carruaje tirado por centauros vestidos de astronautas.

Eso sí es magia.

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